
La suerte política está echada en Brasil, un país gobernado durante la mayor parte del siglo XXI por la izquierda, pero en donde el descontento por la corrupción y el desempeño de la economía logró en la última década reunir a buena parte del electorado en torno a las alternativas de derecha. Luiz Inácio Lula da Silva empezará el próximo 5 de enero su cuarto mandato con el desafío de reconquistar a ese electorado, pero también de evitar caer en el ostracismo regional.
Brasil hoy se desmarca del resto de América Latina, que, salvo México y Uruguay, ha venido girando hacia propuestas conservadoras en lo social y en lo económico y que han abogado por reducir el protagonismo del Estado.
Así ocurrió recientemente con Perú, en donde luego de tres intentos fallidos, por un estrecho margen, ascendió Keiko Fujimori, hija del fallecido y condenado expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), o el año pasado en Chile, en donde José Antonio Kast se impuso con mucha más holgura sobre la sucesora del progresista Gabriel Boric (2022-2026).
Pero también han ganado terreno propuestas de una nueva derecha, más radical, como la de Javier Milei, elegido en Argentina con una ventaja de más de 10 puntos sobre Sergio Massa en 2023, o Abelardo de la Espriella, quien gobierna en Colombia desde el 7 de agosto de 2026 tras sacar apenas un punto porcentual más que la opción de izquierda, Iván Cepeda.
En el viraje reciente ha sido clave Donald Trump, quien regresó en 2025 a la Casa Blanca y desde entonces ha manifestado su apoyo a los candidatos de derecha en los procesos de Honduras, Colombia y el mismo Brasil, incluso condicionando la ayuda de Estados Unidos a los resultados favorables a la opción oficialista en el caso de las legislativas de Argentina.
“El presidente de Estados Unidos también parece estar interfiriendo en elecciones. Y creo que deberíamos mantenernos al margen de las elecciones que no se celebren dentro de nuestros países, para que sean los ciudadanos de cada país quienes decidan quiénes serán sus líderes”, dijo a este diario Gregory Meeks, el demócrata de mayor rango en el Comité de Asuntos Exteriores de Estados Unidos luego de que De la Espriella manifestara su respaldo a la republicana María Elvira Salazar en las elecciones de medio término del próximo 3 de noviembre, lo que Meeks consideró una injerencia indebida. Tras el episodio, ambos hablaron por teléfono y mantuvieron una conversación en la que, según Meeks, De la Espriella dejó claro que comprende “la importancia de tener una relación bipartidista con los Estados Unidos”.
El presidente colombiano, a quien Trump respaldó en campaña, es hoy uno de los principales aliados de Washington. Tras pocos días en la presidencia, adhirió al Escudo de las Américas, la coalición militar y de seguridad conformado por casi 20 países y liderada por la Casa Blanca. La iniciativa ha sido impulsada en un contexto de ofensiva militar de Estados Unidos en la región con acciones como el ataque en Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro y los bombardeos en el Pacífico y el Caribe que han matado a más de 200 personas, considerados por expertos en derechos humanos como ejecuciones extrajudiciales.
El discurso sobre la seguridad promovido por la derecha ha calado en países que venían siendo liderados por la izquierda y golpeados hasta el hastío por el crimen, algo profundamente ligado a las condiciones económicas y sociales. “Lo que predomina en la región es más un castigo a los oficialismos. Latinoamérica es una región cada vez más difícil de gobernar, donde hay una enorme fragmentación de las preferencias y donde los electorados no tienen paciencia para esperar cambios que se dan con el tiempo”, estimó en diálogo con este diario el profesor Matías Franchini, de la Universidad del Rosario.
Y las cifras parecen demostrarlo. La agencia AFP recogió distintos sondeos en Perú, Colombia, Chile y Argentina que muestran que “muchos votantes empiezan a perder la paciencia con gobiernos elegidos con promesas de combatir la delincuencia, reactivar economías debilitadas y estrechar la relación con el presidente estadounidense Donald Trump”. Entre los que han visto golpeada su popularidad están precisamente De la Espriella y, en Perú, Fujimori. “Una encuesta de Ipsos publicada la semana pasada mostró que la aprobación de Fujimori bajó al 40 % frente al 57 % que tenía cuando asumió en agosto. Por su parte, De la Espriella perdió más de tres puntos en su primer mes en el cargo”, destacó la agencia francesa.
Es en este panorama que hoy Lula da Silva vuelve a levantarse como referente de la izquierda en el continente. No es, sin embargo, el mismo Lula de 2003, como dice la profesora Carolina Cepeda Másmela, de la Universidad Javeriana. Se refiere precisamente a que el presidente llega con muchos menos aliados en el vecindario.
Si bien, junto con México, es la economía más fuerte de la región, es esperable que el tono y el alcance del liderazgo de Lula se vean mermados por factores no solo internacionales, sino domésticos. Con un escenario desfavorable en términos de gobernabilidad, por la fortaleza del bolsonarismo en el Legislativo, es probable que la atención de Lula se vuelque a los asuntos internos, lo que llevaría a una ausencia o un menor protagonismo de Brasil en el plano latinoamericano, destaca Cepeda.
Según Rafael Piñeros, docente de la Universidad Externado, es probable también que Brasil trate de navegar la ola de la derecha a través de los BRICS, el G20 u otros foros multilaterales donde tiene peso, “pero no necesariamente tiene muchos mecanismos en la región”.
Resalta que el contrapeso que ejercerá para evitar que Estados Unidos “tenga una agenda libre o de mayor acción”, aunque con pragmatismo. “Brasil no es un Estado confrontacional, por lo cual trataría de usar la diplomacia para evitar desencuentros directos con Washington”.
Cepeda Másmela, por otro lado, recuerda el proceso electoral de Estados Unidos, en el que los demócratas pueden obtener grandes victorias en el Congreso, mientras Trump se prepara para sus dos últimos años de gobierno. Esto, dice la docente, debe ser tenido en cuenta de manera estratégica por las administraciones de la región, de manera que sean capaces de mantener buenos lazos en clave bipartidista. Un triunfo demócrata, sin duda, sería una noticia positiva para el octogenario presidente brasileño.

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Gilberto(54899)•Hace 9 horasLuis inacio LULA da Silva tras su victoria en Brasil: “ NO SEREMOS EL PATIO TRASERO DE NADIE” LULA ganó por cuarta vez la presidencia de Brasil y, con la voz ronca, le mandó contundente mensaje a Washington y a sus serviles de la Ultra/Derecha Latinoamericana, encabezada por Milei, keiko Fujimori y Abelardo de la Espriella. El Espectador Redacción Mundo 25 de octubre de 2026 – 08:48 p. m. El momento más político llegó cuando Lula entonó: "O queda la patria libre, o morir por Brasil”, un verso
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H. Callejas(4167)•Hace 12 horasMuy bien por Lula y por Brasil, es impresionante como Lula ha logrado sacar millones de Brasileros de la pobreza, claro siendo pragmático y exportando petroleo para el beneficio del pueblo, muy contrario al dictadorzuelo Petro que con malos manejos lo único que logro fue endeudar al país. Bienvenida la izquierda estilo Lula o Claudia en Mexico.
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gustavo(6016)•Hace 12 horasEn primer lugar el que dejo super endeudado al pais fue duque. Emitio 36 billones de peso sin ningun respaldo apoyado solo por banrepublica. Mas 70 billones de pesos con el fondo de estabilizacion de los combustibles ahi empezo el deficit fiscal
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MiguelAngel(71324)•Hace 12 horasEl péndulo regresa a la izquierda, la derecha manipula y difama pero no soluciona los problemas estructurales de desigualdad, desempleo y pobreza.
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Diana cp(85842)•Hace 12 horasSi como la izquierda soluciono los problemas estructurales de desigualdad, desempleo y pobreza en Venezuela, Nicaragua o Cuba por ej… i di ota
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luisfer9348(26884)•Hace 12 horasLula es un demócrata y su pragmatismo e izquierda moderada son el camino.
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Diana cp(85842)•Hace 12 horasDemócrata? tiene coaptado el sistema judicial de l país para usarlo como arma política contra sus adversarios políticos tal como lo hizo el poderoso mafioso Cepeda o el poderoso corrupto Santos, no existe "izquierda moderada" todo el comunismo es un bodrio demoniaco
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Diana cp(85842)•Hace 13 horasUna desgracia para Brasil, el comunismo es una tragedia
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WilsonP(f5y1z)•Hace 11 horasTriste opinión, cuando se hace sin fundamentos: "La situación en Argentina respecto al gobierno de Javier Milei muestra una marcada división social y política, por lo que no existe un sentimiento unánime de felicidad o descontento, sino una profunda polarización en la opinión pública.", hay que leer un poco más y ser menos porpenso al inmediatez que lo lleva a la estupidez.
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Diana cp(85842)•Hace 12 horasUn burro hablando de orejas, el comunismo, el fascismo, el "progresismo" el socialismo y todas esas malas hierbas son hijos del nacional socialismo Nazi, y en Argentina están felices con Milei y lo van a reelegir, bajó la inflación de mas del 250% y ya va en el 30% obviamente los comunistas empobrecedores por eso lo odian
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ABDENAGO(21027)•Hace 12 horasQ burrada ah, solo refleja fanatismo ridículo, ni sabrá q es comunismo ni socialismo y mucho menos progresismo, seguro se siente bien con los desastres de argentina y la perdida de derechos en los demás países q ahora gobiernan los antidemocráticos de ultra derecha,
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gladys(03464)•Hace 12 horasGuacala que opinion sin matices. Odio pobre.
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