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Entre 2021 y 2025, la cantidad de familias con privaciones básicas en salud, educación o vivienda en las zonas urbanas de 21 municipios de Cundinamarca pasó del 6,7 % al 2,8 %. Esta misma mejora en las condiciones de vida se sintió en las zonas de campo de las siete poblaciones donde se evaluó la vida rural, donde la cifra bajó del 9,8 % al 5,6 %, según los resultados de la Encuesta Multipropósito Bogotá–Cundinamarca que publicó el DANE.
El estudio se realizó en 21 municipios clave para el desarrollo de la región: Zipaquirá, Subachoque, El Rosal, Facatativá, Zipacón, Bojacá, Sibaté, Fusagasugá, Soacha (incluidas sus seis comunas urbanas), Mosquera, Funza, Madrid, Tenjo, La Calera, Cajicá, Sopó, Tocancipá, Gachancipá, Chía, Tabio y Cota.
El informe también reflejó una reducción en la falta de ingresos económicos durante el mismo periodo de cuatro años: la escasez de dinero en los hogares cayó 10 puntos en las zonas urbanas de los 21 municipios consultados y 14,7 puntos en los sectores campesinos evaluados, de acuerdo con los datos revelados durante el encuentro regional Datos y voces que conectan la región.
A la par con la realidad actual de las familias, el análisis midió la manera en que crecerán las poblaciones de la sabana de Bogotá y sus alrededores durante los próximos 20 años. Según la Dirección de Infraestructura de Datos Espaciales y Estadísticos (DIDEE), estos 21 municipios reunirán al 75,39 % de todos los habitantes del departamento para el año 2042, lo que representa cerca de 3,4 millones de personas conviviendo en la misma zona.
El aumento de población que advierte el informe, desde ahora impone retos inaplazables para el día a día en los municipios vecinos a la capital. La llegada de más habitantes obligará a las autoridades locales a empezar pensar la coordinación para la ampliación de los servicios públicos, el transporte entre municipios, las soluciones de vivienda y el cupo en escuelas y hospitales para evitar que el crecimiento termine deteriorando el bienestar ganado por la comunidad.
El pulso diario de los hogares y las calles en la región
Por otro lado, la más reciente medición del DANE deja al descubierto cambios profundos en la forma en que viven los habitantes de la capital y sus municipios vecinos. En Bogotá, por ejemplo, el tamaño de los hogares sigue achicándose y ya promedia 2,7 personas, impulsado por el aumento de viviendas unipersonales o de pocos integrantes en zonas como Chapinero y La Candelaria. A esto se suma el crecimiento constante de los hogares liderados por mujeres, que en la capital llegaron al 47,9 % y muestran saltos muy marcados en localidades urbanas y poblaciones vecinas.
En materia de bienestar diario, el estudio revela altos niveles de afiliación en salud y un uso masivo de internet que supera el 88 % en las ciudades. Sin embargo, la otra cara de la moneda se vive en las calles y en las vías: miles de trabajadores en municipios como Soacha o en sectores periféricos de Bogotá continúan perdiendo más de una hora diaria solo en sus trayectos de ida hacia el trabajo, lidiando además con entornos urbanos donde la cercanía a puntos de inseguridad y la falta de infraestructura suficiente siguen tensionando la vida cotidiana de las familias.
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