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El presidente Trump, epicentro de la campaña republicana, ha convertido las elecciones estadounidenses en un plebiscito sobre su discutible gestión. Independientemente de los resultados, Colombia debe mantenerse al margen de confrontaciones ideológicas; sin confiar excesivamente en la cercanía personal de dos presidentes que frecuentemente se declaran su “amistad”. Ello puede facilitar conversaciones, pero no reemplaza los acuerdos institucionales ni elimina los intereses contrapuestos.
Las encuestas muestran una ventaja considerable de los demócratas en la disputa por la Cámara de Representantes, mientras que el control del Senado parece continuar en discusión. Un cambio de mayorías, al menos en una de las dos cámaras, aumentaría la supervisión legislativa sobre el gobierno Trump durante la segunda parte de su mandato. La inflación ocasionada en buena parte por los aranceles decretados por el mismo Trump, el desgaste como partido de gobierno y las consecuencias en la economía de su política exterior, acabarían pasándole factura a sus copartidarios quienes pueden terminar pagando las consecuencias de sus decisiones.
El tema migratorio, vital para Latinoamérica, está alejando a una parte importante del electorado hispano de las filas republicanas, mientras refuerza el respaldo de su núcleo más radical. Al mismo tiempo, está generando tensiones entre los seguidores de Trump y sectores independientes que apoyan el control fronterizo, pero rechazan la magnitud y los métodos de las deportaciones. Para amplios sectores del electorado hispano resulta inaceptable una política migratoria cuyos procedimientos y alcances son percibidos como excesivos, discriminatorios y contrarios a la integración de comunidades que también forman parte de la sociedad estadounidense.
Aun en esas circunstancias, el presidente, de acuerdo con un promedio de encuestas, mantiene el respaldo del 38 % de su electorado, a cuyo núcleo más duro van dirigidas medidas como las dedicadas a controlar la inmigración o la imposición de unos aranceles presentados por Trump como instrumento para recuperar la industria y el empleo estadounidenses, que han encarecido parte de los bienes de consumo y los insumos empresariales, sin que hasta ahora exista evidencia estadística concluyente de que hayan producido el crecimiento del empleo que prometían.
Las elecciones que se celebrarán mañana no solo pondrán a prueba el respaldo a Trump, sino su capacidad de gobierno en el tramo final de su mandato. A Colombia le corresponde evitar que la relación bilateral dependa de la afinidad personal entre los presidentes y reconstruir una política exterior fundada en intereses nacionales, reglas previsibles y relaciones institucionales. Colombia puede seguir mirando hacia la estrella del norte, como aconsejaba don Marco Fidel Suárez, pero sin confundir el réspice polum con la subordinación a un mandatario. Estados Unidos es un socio estratégico, no una relación personal. Las consecuencias de lo que ocurra podrían sentirse en los aranceles y el comercio, la cooperación contra el narcotráfico, la política migratoria, las relaciones con Venezuela y la agenda energética. La Cancillería deberá esforzarse en distinguir entre nuestra relación, diferencial, aunque complementaria, con el ejecutivo y con el congreso estadounidense.
Cualquiera que sea el resultado este 3 de noviembre, Colombia necesita una estrategia hacia y desde Estados Unidos que no dependa de las mayorías de una sola elección ni de la relación personal entre dos mandatarios. Colombia necesita a Estados Unidos, pero no necesita depender de Trump.
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Lucila(60806)•Hace 7 horasBien,senor Carvajal.
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Juan Andres(32f9l)•Hace 9 horasEl segundo descubrimiento en la vida del señor Carvajal, despues del agua tibia.
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Ccdaw(0kmc6)•Hace 14 horasEstados Unidos no son un socio estratégico. Son un hegemonía mundial que siente su poder atacado por otra super potencia, son una fiera herida, necesitan todos nuestros recursos naturales para combatir, o alargar su agonía. Estados Unidos es claro: no tiene amigos (menos socios), tiene intereses.
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Atenas(06773)•Hace 15 horasCierto, Luis, hay muchas inquietudes aquí en USA sobre cómo y en qué podría cambiar el panorama político de Trump según sean los resultados de mañana, y tesis hay a porillo. Mas hay un asunto q’ mucho escuece a los republicanos y poco conocido es en LatAm, y q’ circula en medios internacionales: de cuán el progresismo ha infiltrado a los democratas, y esto si puede ser poderoso punto a favor de Trump. Amanecerá y veremos. Atenas
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DONALDO(67774)•Hace 18 horasAl fin le llegó la hora al truhan de Trump.
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DONALDO(67774)•Hace 17 horasUn muñeco que viene haciendo mucho daño, leunamuno. Un mísero lugar tendrá ese truhan en alguna pág. de la historia de este siglo. Saludo cordial.
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leunamuno(9808)•Hace 17 horasDonaldo, Ojalá Trump fuera el fascismo, pero desafortunadamente no es sino un muñeco, que emociona negativa o positivamente a las graderías de un teatro transformado en cárcel que se iba cerrando bajo el principio de la rana que murió cocinada sin llegar a sentir el aumento de temperatura. Cordial saludo.
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