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Crítica de cine: La mentalidad supersticiosa en tres filmes

Una mirada a Holy Spider (2022), el documental Un ángel llamado Rebeca (2024), y la serie Yellowjackets (2021-2026). “La degradación de lo humano”.

Pablo Castellanos* Especial para El Espectador
"Yellowjackets" es un drama alrededor de un equipo de talentosas jugadoras de fútbol que se convierten en las sobrevivientes de un accidente aéreo y 25 años después intentan reconstruir sus vidas con el pasado que no las deja avanzar.
"Yellowjackets" es un drama alrededor de un equipo de talentosas jugadoras de fútbol que se convierten en las sobrevivientes de un accidente aéreo y 25 años después intentan reconstruir sus vidas con el pasado que no las deja avanzar.
Foto: Cortesía

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Paralelamente al desarrollo del pensamiento práctico y científico, la mentalidad supersticiosa –es decir, creer en la intervención de fuerzas sobrenaturales o míticas– ha sido una forma de pensar e interpretar el mundo conforme a las costumbres y creencias. Sin embargo, tal mentalidad es problemática cuando implica la manipulación o el dominio del otro.

Tres filmes recientes nos dejan ver el problema: la película Holy Spider, del director Ali Abbasi (2022), el documental Un ángel llamado Rebeca, dirigido por José María Zavala (2024), y la serie Yellowjackets, creada por Ashley Lyle y Bart Nickerson (2021-2025), cuya cuarta temporada se estrenará en noviembre del presente año.

La imagen del ángel

Apoyado en testimonios y registros audiovisuales, el filme de Zavala narra la breve vida de Rebeca Rocamora (Alicante, 1975-1996), perteneciente a una familia profundamente cristiana. Doce años después de su muerte, causada por un tumor cerebral, se inició un proceso de canonización, tras el clamor popular que hasta hoy da fe de la santidad y los milagros de la muchacha, una idea que comparte el documental.

Rebeca era una chica que “tenía el pelo de color trigo y la piel blanca y rosada, y esto junto a sus ojos color cielo hacía que pareciera un ángel”, dice Laura, la hermana mayor. Acerca del origen de la enfermedad, la madre cuenta que, un día, estando próxima la Navidad, la chimenea de la casa explotó. Entonces, ella y Rebeca subieron rápidamente a la terraza para ponerse a salvo, pero estando allí un trozo de uralita saltó de la chimenea al rostro de su hija y “se le estampó en toda la frente, en línea recta a la hipófisis, lugar donde aparecería el tumor”. De ahí en adelante, los quebrantos de salud y tratamientos médicos serían la constante en la vida de Rebeca: problemas de crecimiento por la radioterapia, recaídas y pérdida del pelo e inflamación del cuerpo por la medicación, algo que la hizo objeto de la burla de los compañeros en el colegio. Pese a estas limitaciones, Rebeca llevó una vida como cualquier otra joven, marcada eso sí por el gusto hacia el oficio religioso de catequista, entendido como “existir para evangelizar”.

La comunidad de creyentes ve a Rebeca como alguien que “llevó la cruz de su enfermedad con alegría cristiana”, hasta alcanzar la santidad. En el documental se mencionan algunas señales de esa conversión: vino al mundo y partió de este en fechas sagradas; una mujer desconocida le pidió espontáneamente cargar a su hija que se encontraba en silla de ruedas, porque sentía que Rebeca tenía el poder de protegerla; al momento de fallecer, su cuarto se colmó de un olor a rosas, y su cama se iluminó; alguien más asegura que se alivió de dolencias luego de tocar sus manos aún tibias en el ataúd, y una religiosa dice que superó una grave enfermedad tras orar ante una estampita suya. Así, un sacerdote entrevistado concluye que “el Señor preparó a Rebeca para desposarse plenamente con ella en la enfermedad, porque esta es un despojamiento, era dejarle solo para el Señor”. No obstante, estas palabras contradicen la idea que Rebeca tenía de sí misma. Al respecto, en una oportunidad, le expresó a la madre que no quería ser monja, o sea, desposarse con Cristo.

Cannes (France), 22/05/2022.- (L-R) Mehdi Bajestani, Zar Amir Ebrahimi and director Ali Abbasi attend the photocall for 'Holy Spider' during the 75th annual Cannes Film Festival, in Cannes, France, 23 May 2022. The movie is presented in the Official Competition of the festival which runs from 17 to 28 May. (Cine, Francia) EFE/EPA/CLEMENS BILAN
(De izq. a der.) Mehdi Bajestani, Zar Amir Ebrahimi y el director Ali Abbasi asisten a la sesión fotográfica de la película «Holy Spider» durante la 75.ª edición del Festival de Cine de Cannes, en Cannes, Francia, el 23 de mayo de 2022.
Foto: EFE - CLEMENS BILAN

La telaraña de Alá

A diferencia de Rebeca, las mujeres que retrata Holy Spider son condenadas –ante su fragilidad social– por los creyentes. Basada en hechos reales, esta película muestra las noches de las trabajadoras sexuales de la ciudad de Mashhad, en Irán, víctimas de Saeed Hanaei, un veterano de guerra, albañil y fanático religioso que las atrae para matarlas, de manera similar a como una araña lo hace con sus presas.

En la primera escena, observamos a una joven que se arregla y se despide de su pequeña hija, quien duerme. Al salir de casa, va a un baño público, donde se acentúa el maquillaje y se calza unos zapatos de tacón alto. Enseguida, sube al carro de un hombre y pasa algunas horas con él. Luego, está con otro cliente. El tercer encuentro de la noche es con Saeed. Este recoge a la mujer en una moto y la lleva a su apartamento. Allí, pasados unos minutos, tumba a la muchacha sobre la alfombra, para luego estrangularla con el propio velo y envolverla en su manto. Lo último que ella alcanza a decirle es que tiene una hija.

La voz crítica del filme es Arezoo, un personaje inspirado en Roya Karimi, la periodista de investigación que entrevistó al propio Saeed –tras ser capturado en 2001– para el documental And Along Came a Spider (Maziar Bahari, 2003). Al llegar a Mashhad desde Teherán con la misión de indagar sobre lo que está ocurriendo para un medio de comunicación de la capital, Arezoo encuentra muchas reservas por parte de las autoridades locales, que parecen no considerar tan urgente resolver los asesinatos de mujeres prostitutas. Además de las trabas judiciales, Arezoo percibe la discriminación y el acoso hacia ella de parte de los hombres: en la recepción del hotel, en la estación de policía, ante el juez del caso y qué decir de Saeed, cuando lo entrevista para preguntarle si se arrepentía por sus crímenes.

De esta forma, el filme problematiza las ideas sobre los vicios y las virtudes de las mujeres según un mundo patriarcal permeado por el islamismo, explorando sobre todo las implicaciones sociales de las palabras de Saeed a Karimi: “casi al final, cuando ya había matado a doce mujeres, la sequía acabó y empezó a llover. Entonces, me di cuenta de que Dios me miraba con buenos ojos, que había tenido presente lo que yo había hecho”.

El terror mítico

Otro tipo de supersticiones subyacen a los acontecimientos de Yellowjackets. La primera escena es impactante: individuos vestidos con pieles y cuernos de animales están cazando a otro ser humano. Esta historia se desarrolla en la década de los noventa y el año 2021, dos momentos que corresponden a la adolescencia y adultez de los protagonistas, respectivamente.

En 1996, el equipo de fútbol femenino de una escuela secundaria estadounidense, las Yellowjackets, va al campeonato nacional. Sin haber transcurrido mucho tiempo desde su salida, el avión en que viajan presenta fallas y cae en los bosques salvajes de Canadá. Los sobrevivientes de la tragedia, en su mayoría jóvenes de clase media de los suburbios, cuya cotidianidad se desenvolvía en la cultura pop, confían en que muy pronto serán rescatados, porque su desaparición seguramente será una noticia nacional. Pasan los días y las semanas, pero el rescate no llega. En vista de esto, se organizan para buscar abrigo y comida, más cuando las provisiones que había en el avión se han agotado. Les preocupa algo: se aproxima el invierno.

Gradualmente, el frío, el hambre, la incertidumbre y el miedo a lo desconocido sugestiona particularmente a los sobrevivientes. El bosque es experimentado por ellos como insondable y amenazante, lleno de misterios, así como alguna vez lo fue la naturaleza para el ser humano en el estado mítico.

Las Yellowjackets empiezan a fijarse en una serie de signos inquietantes, e intuyen que su supervivencia depende del acto de descifrarlos: figuras talladas en los árboles, sonidos atronadores, sombras en la oscuridad, apariciones, sueños, etc. Por influencia de Lottie, quien les dice a los demás que tiene visiones, el grupo acepta que una fuerza o presencia en el bosque les está exigiendo algo a cambio de conservar sus vidas. Entonces, deciden comunicarse con lo que han llamado el espíritu de la naturaleza, poniéndose la máscara y el ropaje salvaje de ese espíritu, para asemejarse (o equipararse) y pactar con él, es decir, conjurar el terror mítico que les genera. Pero este intento de comprender lo desconocido es influenciado por conspiraciones y relaciones de dominio.

En los tres filmes, la mentalidad supersticiosa de los individuos ocasiona la degradación de lo humano.

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Visto a contrapelo, el documental de Zavala revela que las expectativas de los creyentes en un milagro desplazan aspectos fundamentales de la identidad –según se mencionó– y la personalidad de Rebeca: “Le encantaba la naturaleza, la playa, el mar, pues le hacían sentir que su espíritu se ensanchaba. Imitaba a la actriz Lina Morgan. Le gustaba Mecano”, recuerda la hermana menor, Lourdes.

Con respecto a Holy Spider, la alienación por la religión le impide al asesino, por ejemplo, relacionar la súplica de la prostituta que también es madre con el amor que él mismo siente por su hija, a la que aún carga en la espalda para jugar. Ahora, Yellowjackets plantea la posibilidad del regreso a un estado mítico, donde se reproducen formas de barbarie. El sistema de liderazgo espiritual y ritual que establecen las adolescentes es cruel y violento, lo cual les deja traumas que se siguen manifestando más de veinte años después del rescate.

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* Docente y editor de la revista Educación Estética, de la Universidad Nacional de Colombia.

Por Pablo Castellanos* Especial para El Espectador

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Comentarios
  • Javier(8y1mc)•Hace 3 horas
    Excelente ilustración de la mentalidad supersticiosa, muy conveniente para los tiempos que corren.
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