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El ocaso del pesimismo

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Quienes estudian la historia de la humanidad, suelen dividirla en eras o edades, como si su discurrir no fuera un proceso continuo en evolución. Lo cual no contradice ni niega su natural ciclicidad, ni los recurrentes o esporádicos saltos —positivos y negativos— en ciencia y tecnología, en filosofía y cultura, y en crecimiento y bienestar. Sin embargo, tal como con acierto el genial pensador neerlandés Rutger Bregman (1988), al comienzo de su célebre libro Utopía para Realistas (2014), afirmó, “empecemos con una pequeña lección de historia: en el pasado, todo era peor”.

Bregman, desde entonces, se aventuró a proponer una utopía, su sueño, a la manera de faro o norte global de cara al largo plazo, una renta básica universal, una semana laboral de 15 horas y un mundo sin fronteras, con la ilusión de resolver la gran paradoja de nuestro tiempo: el hecho de que, en esta hora de abundancia sin precedentes, millones de seres humanos continúen padeciendo la más cruel escasez.

Otro maestro, el canadiense Steven Pinker (1954), investigador y profesor de Sicología Experimental en la Universidad de Harvard, en su libro Enlightenment Now, evocando la era de la Ilustración, el movimiento cultural e intelectual europeo que tuvo su apogeo durante el siglo 18 basado en la racionalidad y la educación, sigue una senda análoga a la de Bregman, con el acento puesto en la ciencia, el conocimiento y el humanismo como ejes esenciales del progreso genuino y el florecimiento integral de la sociedad.

Pinker, al igual que el joven Bregman, abraza la convicción de que en el pasado todo era peor, y de que, pese a las dolorosas penurias de todas las épocas, la vida, la salud, la prosperidad, la seguridad, la paz, el conocimiento y la felicidad, secularmente —esto es, a lo largo de la historia del planeta—, han venido en lento pero evidente ascenso.

Naturalmente, al igual que siempre ha acontecido en todas las edades de nuestra civilización, no han faltado ni faltarán los fantasmas y los profetas de desastres, como las plagas del tribalismo, el populismo, el autoritarismo y otras yerbas que las fertilizan, como la demagogia, el fanatismo religioso, y hasta la brujería y el pesimismo o terrorismo cultural; sus secuelas, de no contrarrestarse, terminarían conduciéndonos hacia el fatalismo, la xenofobia, el racismo, y la destrucción de la democracia liberal, las libertades, el principio rector de aquellas sobre la separación de poderes, y la solidaridad y cooperación entre los pueblos que habitamos la tierra.

Precisamente el antídoto a fin de proseguir haciéndole frente a semejantes amenazas recurrentes, ante las que hasta ahora nuestra especie ha logrado aprender algunas lecciones de supervivencia en la historia del mundo, yace en los elementos centrales que recogen y subrayan los textos referidos: la razón, la ciencia y el humanismo. Elementos que deberían constituirse en los tres pilares irreductibles de la educación.

Sólo si observamos y cumplimos como comunidad unida, con rigor y toda la determinación estos cometidos, podremos entonces someter el pesimismo que nos asedia, y cederle el espacio a la esperanza y la confianza que nos iluminarán el camino.

* Exdirector del Banco de la República y Ecopetrol y exministro de Agricultura.

Carlos Gustavo Cano Sanz

Por Carlos Gustavo Cano Sanz

Economista de la Universidad de los Andes; con maestría de la Universidad de Lancaster; posgrado en Gobierno, Negocios y Economía Internacional en la Universidad de Harvard. Fue ministro de Agricultura, director del Banco de la República y director de Ecopetrol. Actualmente es profesor de la Universidad de los Andes.
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Comentarios
  • Mario Giraldo(196)•Hace 41 minutos
    Gracias a Petro el país tiene 5% menos pobres, duplico su salario mínimo, y una larga lista de avances sociales. ABE no ha propuesto nada para los pobres y los que viven en la miseria, a los del terremoto les lleva promesas y chistes… sera que los Colombianos vamos a estar mejor en estos 4 años?
  • Mario Giraldo(196)•Hace 43 minutos
    El país aun tiene 27% de gente en la pobreza y le aseguro que para la gente que vive en sufrimiento, pasa hambrunas o tiene hijos llorando de hambre es poco consuelo saber que están mejor que los nacidos hace 200 años.
  • Danigomez(93244)•Hace 1 hora
    Sí señor!! Y ahora con la puesta en control de Trump y su banda, tendremos más posibilidades de construir un verdadera democracia liberal. Ojo ni neoliberal ni libertaria.
  • bernardo(19305)•Hace 4 horas
    Para derrotar definitivamente el pesimismo tenemos que construir una jaula para encerrar a sujetos nauseabundos como Trump Putin Petro y Espriella. Como para no perder toda esperanza.
  • Atenas(06773)•Hace 7 horas
    Esta, Dr. Cano, una de esas ilustradas columnas de opinión q’ sirven y convienen; comparto su ocaso del pesimismo. He leído a Pinker-“Los ángeles buenos q’ llevamos dentro” y “En defensa de la Ilustración”- y creo como Ud. q’ todo era peo antes. Los 3 pilares sobre los q’ sustenta su columna:Razón, Ciencia y Humanismo son de mayor peso q’ ciertas cátedras de felicidad o de lamentos q’ en EE abundan. Necesitamos esa educación irreductible no las nefastas tesis del mamertismo. Atenas
  • Ccdaw(0kmc6)•Hace 8 horas
    Si, en el pasado todo era peor. Y el gobierno actual lo añora y nos lleva hacia el pasado a la mayor velocidad posible. Hasta donde conseguirán que se pierda la economía colombiana? Parece que los años 80, de estatuto de seguridad, son su propósito, en todos los ámbitos.
  • Drizku(32497)•Hace 8 horas
    Imagino al autor de este artículo asistiendo a misa y contándole a dios sus pesares y esperando que el señor de los cielos le diga que no hay que perder la esperanza ni la fe en sus buenas acciones.
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