10 Sep 2008 - 1:03 a. m.

A jalar puntos

Colombia está obligada a recuperar lo que perdió en casa, pero su rival también llega herido. Partido de necesidades en el Nacional de Santiago.

El Espectador

Entre la cursilería y la genialidad media una pequeña línea, un sólo paso. Y Marcelo Bielsa, técnico argentino al servicio de la selección chilena de fútbol, lo sabe perfectamente. Y si tenía alguna duda, el pentacampeón del mundo, la selección brasileña, se lo acaba de recordar el domingo por la noche, cuando arrasó con el planteamiento táctico de Bielsa y lo puso mucho más cerca de la torpeza que de la brillantez.

Antes del juego sólo había conceptos elogiosos para este argentino, a quien llaman El Loco por sus gestos, tics y caracterizaciones, pero después del partido en el que Brasil bailó literalmente a los australes, las voces de protesta por el altísimo costo de sus servicios, dos millones de dólares, parecen levantarse desde Arica hasta Tierra del Fuego. En 45 minutos, Bielsa pasó de la genialidad a la cursilería.

Marcelo no pasa inadvertido, sus métodos de entrenamiento, sus actos de gobierno al frente de los equipos donde trabaja y los resultados que ha logrado le permiten distinguirse como un técnico de escuela propia y un adalid de unas convicciones futbolísticas interesantes. Campeón olímpico, con Argentina hace cuatro años en Atenas, y técnico de una selección albiceleste que dejó sembrados magníficos momentos en el camino hacia Japón-Corea, también cosechó un estruendoso fracaso cuando fue eliminado en la ronda inicial del mundial asiático, pese a tener una magnífica ‘banda’.

En Chile logró ganarse a gran parte de la prensa y la afición por lo que significaron sus planteamientos disciplinarios, organizativos y futbolísticos en un país donde la anarquía y el desgobierno se vivían en la época de los últimos técnicos, incluyendo a Nelson Acosta. La indisciplina de media selección chilena en la Copa América de Venezuela fue un ejemplo claro de que el cáncer ya había hecho metástasis en el organismo del fútbol mapuche.

El estilo Bielsa

A El Loco le gusta jugar con “su planteo” táctico, que incluye un módulo de tres defensores, tres mediocampistas, un volante de armado y tres delanteros. Un 3-3-1-3 dúctil, donde los bloques de presión empiezan bien arriba con el trabajo de los atacantes impidiendo la salida desde el fondo con pelota dominada del rival.

El argentino es propietario de convicciones personales y no duda en cambiar de puesto a sus jugadores, inventarles posiciones y,  en su particular estilo de trabajo, ir en contravía del colectivo parece ser un común denominador.

Jugar con tres defensores puede ser riesgoso en el fútbol de hoy y más todavía si el adversario es Brasil. Dejar a merced de sólo tres hombres la cobertura de auténticos maestros del juego como Ronaldinho, Robinho y Luis Fabiano, es un atentado a la lógica y la estabilidad laboral.

Los intérpretes de la partitura del argentino fueron Medel, Jara y Estrada y ellos recordarán la noche del domingo como una pesadilla. Brasil sólo martilló tres goles, pero bien pudo hacerles siete y hasta ocho, pues fue tanto su volumen de llegadas que el número de goles parece ser corto.

Bielsa cree que los tres volantes deben tener marcados y significativos derroteros defensivos para colaborar con el bloque posterior en la cobertura y agregarse con sorpresa al ataque. Sus escogidos, Vidal, Droguett y Carmona parecía que tenían controlado el partido hasta los 15 minutos, pero no contaban con la genialidad de la conexión entre Robinho y Luis Fabiano, un auténtico cazador del área, que terminó desmoronando el trabajo medular de la roja. Tampoco habían sido advertidos de que este Ronaldinho de hoy, lento y trotador, apoderado de una pequeña estancia de diez por diez donde ejecuta sus actos de malabarismo, hace valer su buen pie en el cobro de pelotas quietas como carta de presentación.


Cuando Chile se vio en desventaja numérica y en indefensión en el juego y el planteo táctico, Bielsa cometió un pecado grave en su estructura mental. No sólo se había equivocado creyendo que con tres defensores cortaba el circuito ofensivo brasileño sino que, peor atrevimiento, sacó un volante de marca para meter otro mediocampista de armado.

Entonces Chile se abrió y Brasil se paseó por el Nacional. Fue un grave error conceptual, pero fue también una lealtad y fidelidad de Bielsa a su estilo, su método y sus convicciones. Entre la genialidad de intentar atacar a Brasil y la cursilería de regalar espaldas y pelotas a un gran equipo y unos espléndidos jugadores, sólo hubo una pequeña línea de tres goles que pudieron ser siete.

Contra Colombia

Bielsa, al igual que Jorge Luis Pinto, está bajo sospecha luego de la derrota en la última jornada. Los dos llegan el miércoles a su particular enfrentamiento a sabiendas de que vienen por debajo de sus posibilidades y que la cuesta a remontar cada día se hace más pesada.

El argentino repetirá su planteamiento, pero seguramente cambiará algunos hombres. No podrá contar con el mediocampista de contención Carlos Carmona, ausente por acumulación de amarillas, mientras Jorge Valdivia fue expulsado irresponsablemente frente a los auriverdes y se perderá la posibilidad de jugar contra la tricolor.

Una vez más el dinámico Matías Fernández volverá a ser el punto de enganche y el dueño de las ideas. Un generador de juego para que el potente Humberto Suazo intente reivindicarse.

Jean Beausejour, un joven de 23 años que emergió del O’Higgins de Rancagua, podría ganarle el puesto de titular a Mark González, en la punta izquierda.

Si resulta exótico defenderse con tres hombres, también es extraño jugar con tres delanteros en punta. Y Bielsa lo hace porque es así, genio y figura hasta la sepultura. Si contra Brasil lo que hizo fue un atentado a la profesión de técnico, la afición chilena espera que contra Colombia retornen las ideas geniales que han hecho de Marcelo un técnico cuya escuela es digna de imitarse.

‘El loco’ se ha puesto en esa tenue línea en que lo genial se convierte en ridículo, y para un hombre que devenga dos millones de dólares los margenes de error son muy pequeños. Perder o empatar con Colombia puede ser la última estación del rosarino como técnico de la roja.

Los cambios de Colombia

Debido al bajo rendimiento que presentaron contra Uruguay, el técnico Jorge Luis Pinto excluyó  a los laterales Camilo Zúñiga y Estiven Vélez, así como al volante de marca Carlos Alberto Sánchez, y tendría como principales novedades el ingreso de Pablo Armero, Pedro Portocarrero y José Amaya. Las dudas están en la segunda línea de volantes, donde podría aparecer Tressor Moreno. A la altura de la séptima fecha de la eliminatoria pasada, Colombia marchaba en el octavo lugar con sólo siete puntos (tres menos que los que tiene hoy). Mientras que en la d el Mundial del 2002, el equipo tricolor era segundo con 12 unidades.

Comparte: