6 Nov 2008 - 4:00 a. m.

¿Acaba la luna de miel?

La continuidad de las buenas relaciones con Colombia no significa que las cosas sigan igual. Por el contrario, la realidad es que ciertos ajustes son necesarios en la relación, no tanto por el cambio de ideología en la Casa Blanca, sino por las nuevas realidades a las que se enfrentará el próximo gobierno.

Juan Fernando Londoño *

La suerte del Plan Colombia parece bastante comprometida. La crisis económica obliga al nuevo gobierno a hacer un tremendo esfuerzo para recortar gastos y es mucho más fácil reducirlos en ayuda exterior que cortar programas que generarían resentimiento interno. Así, lo que veremos es una progresiva supresión de los recursos destinados al plan Colombia.

Al mismo tiempo, la composición de los mismos será mucho más equilibrada entre la ayuda militar y la ayuda al desarrollo, no sólo porque esta ha sido la tendencia reciente, liderada por los congresistas demócratas, sino porque los escándalos de violaciones de derechos humanos por parte de las fuerzas armadas hacen un daño irreparable a este tipo de ayuda.

El reto de fondo en relación con el plan Colombia será construir conjuntamente una estrategia de salida que permita al gobierno colombiano remplazar las actividades que hoy se financian con dichos recursos y que permita a E.U. terminar su Plan Colombia con un discurso victorioso. La nueva administración podría cambiar su énfasis en el enfrentamiento militar y presionar algún tipo de salida negociada.

El tema de los derechos humanos será sin duda el principal dolor de cabeza para el gobierno colombiano. Aquí cabe destacar que las principales críticas no vendrán de la administración, sino de un Congreso demócrata que se encontrará envalentonado por haber ampliado su mayoría.

Un asunto mucho más complicado de manejar por parte de Estados Unidos sería la posible reelección de Alvaro Uribe.  El cambio de la constitución para permitir un tercer periodo sería rechazado por la Casa Blanca por razones de principio y por razones tácticas. Por razones de principio, Estados Unidos debe ser fiel a su política de defensa de la democracia  y por razones tácticas, porque un aval a Alvaro Uribe dejaría sin validez cualquier crítica futura a los intentos de permanencia en el poder por parte de Chávez, Evo o Correa.

* Coordinador del Grupo de Trabajo Colombia Estados Unidos. Fescol.

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