1 Nov 2009 - 1:36 a. m.

Alas para la infancia

Shakira y Antonio de la Rúa se robaron el ‘show’ y lograron llamar la atención con la Fundación Alas, la cual lideran.

Mariana Suárez Rueda / Enviada Especial Portugal

Antonio de la Rúa no es muy elocuente. Prefiere escuchar y observar detenidamente lo que sucede a su alrededor antes de intervenir o de opinar sobre los asuntos de Shakira. Sin embargo, está enterado de todos los detalles de su agenda y es quien tiene el poder de modificarla. Sus opiniones son escuchadas atentamente por el staff que acompaña a la cantante barranquillera cuando viaja. De hecho, es él quien coordina las entrevistas con los medios, está pendiente de las fotos y maneja las relaciones con los empresarios, como Carlos Slim, que colaboran con la Fundación Alas, que la pareja colombo-argentina  dirige junto con otros artistas. Pero eso sí, casi nunca entra a los eventos públicos en los que ella interviene, prefiere escucharlos desde afuera. Lo último que quiere es robarse la atención de las cámaras y aparecer en las primeras planas de los diarios.

El domingo en la noche esta joven y reconocida pareja llegó a Portugal para cumplir uno de los sueños de la Fundación Alas: que los gobiernos de la región se comprometan a velar por el bienestar de la primera infancia y cubrir las necesidades básicas en materia de educación y salud de todos los menores entre los cero y los seis años de edad. Lo primero que hicieron al aterrizar en Lisboa fue ultimar rápidamente los detalles de la reunión que sostendría Shakira, dentro de unas cuantas horas, con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, para sellar una gran alianza por la infancia.

Ella estaba perfectamente arreglada con un elegante vestido color habano, botas negras muy altas y un abrigo oscuro. Él, en cambio, optó por la comodidad: jeans y un saco azul deportivo. Mientras Shakira repasaba los temas que se abordarían en el encuentro con la Jefa de Estado de Chile, Antonio de la Rúa verificaba cómo estaba arreglado el salón y confirmaba, con algunos asesores, la lista de periodistas invitados a la rueda de prensa.

El lunes, después de una agotadora noche de trabajo, ambos se trasladaron a la ciudad de Estoril, sede de la XIX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, en donde Shakira presidió un panel con los presidentes de Argentina, Chile, Colombia y México para hablar sobre la necesidad de crear herramientas que velen por el bienestar y los derechos de la primera infancia. Afuera del salón, atestado de periodistas, personal de seguridad y los integrantes de las comitivas de los primeros mandatarios, estaba Antonio de la Rúa, oyéndola atentamente en medio de los escoltas de los jefes de Estado y alejado de los flashes de las cámaras y el asedio de los medios de comunicación de más de 22 países del mundo.

“Se trata de un gran paso para lograr cumplir una de nuestras metas: que el próximo año en la Cumbre, que se realizará en Argentina, el tema de los niños sea una prioridad y se conforme una alianza regional mediante la cual se garantice la cobertura de las necesidades básicas de todos los menores de seis años”, le contó de la Rúa a El Espectador.

Para Shakira el apoyo de su novio es fundamental (casi nunca viaja sin él), pues es quien ejerce como vicepresidente de la Fundación Alas y se encarga de que todas las reuniones e iniciativas funcionen. Sin embargo, en entrevista con El Espectador, Shakira también confesó que Antonio participa en los temas relacionados con su carrera musical y reveló que hace poco regresó de Colombia, en donde estuvo con un equipo técnico investigando y grabando sonidos de diferentes lugares como Chocó. “Yo le conté de nuestro maravilloso arco iris musical y el material que recopiló pienso utilizarlo para terminar mi segundo disco en español, que saldrá el próximo año”.

Aunque ambos reconocen que la fama los ha ayudado a llamar la atención de los gobiernos sobre los temas de primera infancia que lidera la Fundación Alas y que la fórmula de unir artistas, expertos y empresarios millonarios en favor de una misma causa funciona, advierten que “para poder ser parte de la solución de los problemas no sólo se necesita el reconocimiento, sino una verdadera dedicación y muchas ganas de trabajar”.

Shakira asegura con picardía que desde los 18 años se ha sentido inclinada en trabajar por los niños y que a partir del nacimiento de la Fundación Pies Descalzos y Alas se ha convertido en una juiciosa estudiante de los temas relacionados con la infancia. Por eso, hace dos años, antes de invitar a participar en el proyecto de Alas al Premio Nobel del Economía Jeffrey Sacks, se leyó toda su obra y desde entonces consulta habitualmente publicaciones sobre la estimulación temprana, el desarrollo del cerebro en los niños y artículos relacionados con la nutrición infantil; temas que le gusta discutir con su novio Antonio, para quien el trabajo en la Fundación se ha convertido en una de las prioridades de su vida.

Durante la extensa jornada de ayer, en la que Shakira firmó camisetas, posó ante las cámaras, se reunió con varios presidentes y respondió algunas entrevistas, siempre con la discreta compañía de su novio, Antonio, esta pareja de filántropos viajó a su casa en las Bahamas para descansar un par de días antes de viajar a Madrid, el próximo 11 de diciembre, para un espectacular concierto que protagonizará la colombiana al lado del cantante británico Robbie Williams.

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