1 Aug 2011 - 10:00 p. m.

Amplias brechas en el mercado laboral

Sí existe la desigualdad laboral entre hombres y mujeres en Colombia. No es sólo un asunto de percepción.

Redacción Vivir

Mientras que el promedio salarial del género masculino es de $828.207 mensuales, el de ellas es de $575.383. Es decir, existe una brecha de casi 44%. Así lo plantea la primera Encuesta Longitudinal de Colombia, realizada por el Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico (Cede) de la Universidad de los Andes.

Este proyecto, que se trazó la meta de estudiar durante 12 años a 10.800 hogares colombianos y que ya tiene las primeras conclusiones, le dedica un capítulo especial al mercado laboral. El análisis traspasa las cifras habituales de desempleo que entrega mensualmente el DANE —las últimas señalan que el 11,1% de los colombianos están sin trabajo— y se detiene en aspectos como la brecha laboral entre hombres y mujeres, entre las personas con más y menos educadas, y entre los estratos altos y bajos.

Al referirse al asunto de género, los resultados demuestran que hay una evidente diferencia entre los salarios y resalta que esa enorme fisura no está relacionada con el nivel de educación ni la experiencia. “En la muestra las mujeres son igual de educadas que los hombres, lo que hace que el alto nivel de la brecha salarial de género sea sorprendente”.

Cuando el análisis se hace por niveles educativos “la situación es aún más dramática”, señala el informe y argumenta así esta afirmación: en promedio las personas encuestadas que no terminaron primaria ganan alrededor de $352.000 (cerca del 68% del mínimo) y aquellas con apenas primaria, $450.000 (87% del mínimo). Sólo aquellos con educación secundaria o más ganan por encima del salario mínimo. Los ingresos de quienes tienen educación universitaria son más del doble de aquellos que tienen nivel técnico y más de cinco veces superiores de las personas con menor educación.

Cuando la encuesta se detuvo a estudiar el tipo de empleo encontró que la gran mayoría de los trabajadores se emplean por cuenta propia o como trabajadores privados. Los hombres trabajan en mayor proporción en el sector privado, como patrones en sus propias empresas, como jornaleros y en fincas. En cambio ellas se desempeñan en mayor medida que los hombres como empleadas domésticas o trabajadoras familiares sin remuneración.

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