25 Aug 2008 - 12:54 a. m.

Antes que diversa, en reversa

A pesar de los avances legislativos, el país permite la discriminación y la intolerancia por orientación sexual. Detalles del diagnóstico que presentará este miércoles Colombia Diversa y ONG de E.U.  y Canadá sobre esta población.

Mariana Suárez Rueda

Desde hace más de una década los cerca de cuatro millones de homosexuales que viven en Colombia han enfilado baterías para pelear en contra de la discriminación de la que se sienten víctimas por parte de la sociedad y para garantizar la protección de sus derechos. Una batalla de grandes proporciones de la que todavía no se han proclamado vencedores, a pesar de que han conseguido algunas victorias a través de tutelas y de trascendentales fallos de la Corte Constitucional, como por ejemplo, el reconocimiento de sus derechos patrimoniales.

Casos insólitos como el del colegio Leonardo Da Vinci, en Manizales, en donde la comunidad estudiantil organizó una protesta para evitar que dos alumnas, que confesaron su orientación sexual, continuaran asistiendo a clases, evidencia, según la organización Colombia Diversa, la intolerancia que sigue reinando en el país. Por eso, junto con el apoyo del gobierno de Estados Unidos y Canadá, a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional, de las organizaciones Diakonia, Astreaea,  la Fundación Santa María LGBT, y de la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional, este organismo colombiano decidió realizar un completo informe sobre la situación de la población LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgeneristas) en nuestro país.

Los resultados son poco alentadores. Según el informe, titulado Derechos Humanos de lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas en Colombia 2006-2007, al que tuvo acceso El Espectador antes de que fuera presentado oficialmente ante a la opinión pública el próximo 27 de agosto, este grupo poblacional sigue siendo víctima de homicidios, abusos por parte de la Policía, discriminación laboral, falta de acceso a los servicios de salud y maltrato severo en algunas cárceles. Esto sin contar con el rechazo social que enfrentan en bares, parques y establecimientos comerciales especialmente en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali.

“Una de las características de los casos de violaciones de los derechos LGBT son las señales de violencia extrema o saña”, advierte el informe. Por eso transexuales como María, en Cali, optaron por ocultarse. “Siempre pido a domicilio, si tengo que ir a un supermercado lo hago por la mañana y entre semana, compro la ropa por catálogo y evito los centros comerciales. Mi único contacto con la sociedad es un televisor de 22 pulgadas y los clientes que me buscan por la noche”, le confesó María al periódico El País de Cali. Como ella son cientos de transexuales, según este documento de Colombia Diversa, quienes prefieren esconderse en el anonimato.

De hecho, para Colombia Diversa y las organizaciones internacionales que participaron en la elaboración de este gran informe, una de las conclusiones más sorprendentes es que la localidad de Chapinero en Bogotá sea uno de los lugares en


donde más se presentan agresiones en contra de los transexuales; por tratarse de la primer zona de la capital en donde han gobernado consecutivamente dos alcaldesas lesbianas y en la que se abrió la primera casa para asesorar psicológica y legalmente a la población LGBT.

“Un país intolerante”

“A los homosexuales hay que darles una patada en el trasero para ver si aprenden a ser hombres”; “detesto a las lesbianas, a mí que ni se me acerquen”; “deberían tener a esas locas en un lugar especial”; “yo sé de internos de varias cárceles que agarran a las parejas de esas locas para violarlas”. Con frases como estas se expresaron los más de cien ciudadanos encuestados por la Secretaría de Gobierno de Bogotá, para una investigación sobre discriminación en la capital que fue realizada durante la administración de Luis Eduardo Garzón. Una situación que han intentado contrarrestar diferentes actores de la sociedad colombiana como congresistas y magistrados de la Corte Constitucional.

En el segundo semestre del año pasado, por ejemplo, el representante a la Cámara Venus Albeiro Silva presentó un proyecto de Ley mediante el cual se consagran los Derechos Patrimoniales y de Seguridad Social para las parejas del mismo sexo. “Se trata de una iniciativa importante porque legisla sobre el homosexualismo en el país y le da la misma igualdad a los homosexuales que a los heterosexuales”. Sin embargo, bastaron 15 minutos de discusión e intrigas políticas en el Congreso para que el proyecto quedara en nada. Seis congresistas de Partido de la U, liderados por Jorge Visbal y Adriana Gutiérrez, se echaron para atrás a la hora de la votación.

A pesar de esta dura derrota, los líderes de la comunidad LGBT como Marcela Sánchez, directora de Colombia Diversa, no han bajado la guardia y continúan organizando marchas, entre otras la del pasado 2 de julio en Bogotá, y eventos para reclamar por sus derechos. Precisamente este informe, que será presentado el próximo miércoles ante la opinión pública, no sólo pretende dar cuenta de los homicidios, agresiones, abusos sexuales y discriminaciones que sufren los cuatro millones de homosexuales que viven en nuestro país, sino también alertar sobre los niveles de intolerancia y hacer un llamado a las autoridades para que tomen medidas al respecto.

Lo cierto es que “mientras en Colombia faltan políticas y leyes que garanticen el derecho a la igualdad”, explica Sánchez, países como Brasil, Canadá, algunos estados norteamericanos y España no sólo han publicado el primer diccionario gay y autorizado las cirugías de cambio de sexo gratuitas, “sino que han creado una serie de mecanismos jurídicos para garantizar la protección de esta población”.

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