27 Apr 2010 - 10:46 p. m.

Aprender entre sueños

Dormir una siesta antes de un examen o luego de haber memorizado una lección ayuda al cerebro a procesar mejor la información.

Redacción Vivir

Las noches sin dormir por cuenta de los exámenes, las tareas universitarias o la preparación de una exposición ante los jefes quedaron atrás. La fórmula de pasar de largo estudiando o memorizando contenidos no es tan eficaz como se pensaba. Por lo menos así lo demuestra una investigación de la Escuela de Medicina de la U. de Harvard (EE.UU.), en la que participaron más de mil estudiantes y empleados.

Robert Stickgold, uno de los autores de este trabajo, explica que aparentemente nuestro cerebro, después de haber recibido cierta cantidad de información, trabaja de una manera más óptima y procesa mejor los contenidos si la persona toma una siesta profunda en la que alcance a soñar.

Para llegar a esta conclusión les pidieron a los participantes que se sentaran frente al computador y aprendieran el diseño de un laberinto tridimensional. La idea era que dentro de este escenario virtual pudieran encontrar el camino hasta llegar a un frondoso árbol. Sorprendentemente, a aquellos a quienes se les permitió dormir un rato después de haber recibido las instrucciones y practicar un par de veces para encontrar la solución, y que soñaron, fueron los que encontraron con mayor rapidez la ruta que los conducía al árbol.

Según Erin Wamsley, otra de las doctoras que participó en la investigación, “estos resultados sugieren que nuestro cerebro no consciente trabaja en las cosas que considera más importantes”. Y agregó que también se pudo establecer que aunque los sueños en sí no mejoran la memoria, “son una señal de que otras partes del cerebro funcionan intensamente para recordar, como en este caso, de qué forma desplazarse a través del laberinto virtual”.

Para Stickgold y Wamsley, los hallazgos de su investigación, recientemente publicados en la revista científica Current Biology, son una herramienta muy valiosa que permitirá utilizar nuevas estrategias para mejorar la capacidad de aprendizaje y la memoria. Como, por ejemplo, que los alumnos repasen la lección del día siguiente antes de acostarse o que tomen una siesta justo después de haber estudiado los contenidos para un examen, una tarea o presentación.

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