29 Dec 2008 - 2:30 a. m.

Arde Gaza

Por segundo día consecutivo, el Ejército de Israel bombardeó instalaciones claves de Hamas en la Franja de Gaza. La cifra de muertos superó los 280 y los heridos llegan a 900. El mundo exhortó a las partes a un alto al fuego.

Redacción Internacional

Por segundo día consecutivo, en un enfrentamiento que el mundo califica de desproporcional, las bombas israelíes cayeron sobre la Franja de Gaza, durante el más mortífero ataque de Israel a los palestinos desde la Guerra de los Seis Días, en 1967.

En la madrugada del domingo, 24 horas después de que 40 aviones israelíes iniciaran el bombardeo a 240 blancos del grupo palestino Hamas, las víctimas de la jornada aparecían en todos los rincones. Cientos de palestinos esperaban angustiados a poder pasar la frontera con Egipto. Los hospitales de Gaza no daban abasto para atender a 900 heridos y las calles de Ciudad de Gaza y otras villas parecían desiertos solitarios, donde el humo y el polvo emergían y se estancaban en el aire, nublando el desolado panorama.

Entre tanto, los familiares de los más de 280 muertos —la mayoría pertenecientes a las fuerzas de policía de Hamas— deambulaban desorientados, rabiosos y con lágrimas, mientras lamentaban la pérdida de sus seres queridos. Hazem Balousha, periodista del diario británico The Guardian en Gaza, encontró entre el caos a un hombre que lloraba sobre un andén: “Mi hijo se ha ido, se ha ido”, decía el vendedor, que el sábado había enviado a llevar un recado a su niño de nueve años, minutos antes de que las bombas empezaran a convertir a Gaza en escombros. “Ojalá arda yo como un cigarrillo —decía el hombre—, ojalá arda Israel”.

 El gobierno israelí, sin embargo, mientras ordenaba el desplazamiento de sus tropas a la frontera con Gaza y exhortaba a sus reservas a estar listas para un ataque terrestre, continuaba ayer justificando los ataques. “Es necesario para cambiar la realidad en el terreno y darles paz y tranquilidad a nuestros ciudadanos”, dijo su ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, el domingo en la cadena Fox News. Para los líderes de Israel, el ataque busca que “Hamas desista de disparar cohetes a Israel. Eso es lo que precipitó esta situación”, dijo el sábado el ministro de defensa, Ehud Barak. Desde el 18 de diciembre, Hamas rompió una tregua pactada desde hace seis meses y  atacó con cohetes los territorios del sur de Israel.

Pero para muchos, la retaliación judía es desproporcional a la amenaza palestina. Aunque las cifras varían, se calcula que desde 2005, los militantes de Hamas han causado a lo sumo 16 muertes israelíes por cuenta de los ataques con cohetes. De ahí que la trágica jornada de este fin de semana, cuya cifra de víctimas fatales parecía estar llegando a los 300 al cierre de esta edición, fuese condenada por gran parte de la comunidad internacional, con la notable excepción de Estados Unidos.

El mundo pide el cese al fuego

Al poco tiempo de iniciados los ataques, los principales líderes del mundo se pronunciaron, mientras que en las redes de internet proliferaban mensajes que exhortaban a la gente a manifestarse en contra del ataque. Pronto, en las principales ciudades de Medio Oriente, así como en Londres, Madrid y Santiago de Chile, cientos de personas se agolpaban en las calles.

El gobierno chileno condenó los ataques; el Primer Ministro de Turquía los calificó como “un crimen contra la humanidad”; mientras que Siria los catalogaba como un “acto de exterminio” que podría cerrar las puertas de negociación de paz entre ambos gobiernos. El gobierno de Estados Unidos, por su parte, responsabilizó de los hechos a Hamas y le exigió a la organización —incluida en su lista de grupos terroristas— que cese los ataques con cohetes a territorio israelí.

En una reunión de urgencia, convocada por Libia, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas expidió una declaración conjunta en la que exhortaba a las partes a atender “las graves necesidades humanitarias y económicas en Gaza” y a tomar “las medidas necesarias, incluida la apertura de los pasos fronterizos, para garantizar la continuada provisión de suministros humanitarios”. Fuentes cercanas al Consejo le aseguraron a la agencia EFE que una declaración inicial, promovida por Rusia, mencionaba el “elevado número de fallecidos palestinos, incluidos civiles”, pero ésta fue eliminada del documento. La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, rechazó los ataques y condenó “el desproporcionado uso de la fuerza” de Israel.

 Horas después de la declaración, Israel continuaba con los bombardeos a sitios estratégicos de Hamas y se preparaba para un asalto terrestre a Gaza; Egipto abría por fin sus pasos fronterizos para la entrada de atención médica y la evacuación de heridos, y los líderes de la organización anunciaban que continuarían la guerra.

Entre tanto, Hassan Abu Tuha, de 22 años y residente en la Franja, veía entrar y salir ambulancias del hospital Shifa. “Las palabras masacre y holocausto se quedan cortas para describir la situación”, comentó a un periodista.

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