24 Apr 2010 - 2:51 a. m.

Artistas colombianos hacen presencia en Berlín

El teatro Hebbel am Ufer, de la capital alemana, puso en el centro de su programación a Colombia y presenta en estos días un amplio abanico que da cuenta del ingenio nacional.

Liliana López Sorzano / Berlín, Alemania

Contra todo pronóstico y sobre todo contra la adversidad de una nube de cenizas que acecha los cielos europeos, los colombianos invitados a participar en la semana del Arte Joven Colombiano que presenta el teatro berlinés Hebbel am Ufer desde el 22 de abril hasta el 1° de mayo, han ido llegando a la capital germana en periplos terrestres y argucias aéreas de más de dos días de trayecto.

Con el lema de Libertad y Desorden (parafraseando las palabras de la bandera nacional, “Libertad y Orden”), este escenario ofrece una programación que abarca no sólo el teatro, sino la danza, la performance, las artes plásticas, las conferencias académicas, la música, el cine, las artes visuales y la literatura. Es la primera vez que un programa enfocado sólo en Colombia de esta dimensión, tan completo y variado, se presenta en Berlín.

Los responsables de esta selección de obras y artistas fueron el productor teatral Matthias Pees y Kirsten Hehmeyer, miembro de la dirección artística del teatro Hebbel am Ufer, de la mano del bailarín colombiano Carlos Llano. Hehmeyer conoció de cerca el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá hace cerca de ocho años y quedó impresionada con el evento, en especial, con el hecho de ver que la obra de Hamlet realizada por un teatro de Hannover llenó las salas durante cinco días consecutivos. “Después de mi segunda visita y de ver la dimensión de tal festival, quedé convencida de que el teatro debía ser una fuente de expresión muy importante para la gente en Colombia”, afirma Hehmeyer. Desde entonces la espina colombiana quedó clavada, se empezaron a fraguar los contactos y ese deseo de traer un pedazo de Colombia reflejado a través de la mirada artística se ha hecho realidad en estos últimos días de abril, justo un mes antes de las elecciones presidenciales.

Este encuentro escénico mostrará la obra Mosca, del Teatro Petra; Los santos inocentes, de Mapa Teatro; Sobre asuntos de familia, de La maldita vanidad; La mirada del avestruz, de L’Explose; Simplemente el fin do mundo, de Los ojos del hermano eterno; la instalación de video y fotografía La buena vida,  del artista Carlos Motta; la presentación del libro Los Informantes, de Juan Gabriel Vásquez; el documental Frekuensia Kolombiana, de Vanessa Gocksch y Walter Hernández, el concierto de Mil Santos, entre muchos otros. La programación tiene como hilo conductor la realidad nacional, ese coctel molotov entre guerrilla, paramilitares, fuerza pública, política que permea la vida diaria, las relaciones familiares y por supuesto el arte, que suele salir a flote como un acto de resistencia.

Hebbel am Ufer, fundado en 2003 y dirigido por Matthias Lilienthal, antiguo dramaturgo del teatro Volksbühne, es especial dentro del paisaje del teatro alemán porque mezcla invitados y festivales internacionales y grupos independientes de Berlín y Alemania. “Es un teatro del mundo con una política de apertura de fronteras que incluye a Colombia en su pensamiento. Un teatro interesante, dinámico y de alto nivel”, afirma Heidi Abderhalden, del grupo Mapa Teatro. Esta plataforma para las artes cree en los terrenos experimentales y se sacude de la tradición dramática en el mundo. Tienen la suerte de contar con tres diferentes sedes, donde los artistas tienen la oportunidad de conocer otros trabajos y así encontrar un espacio de encuentro en el cual se suelen formar nuevos grupos y relaciones de trabajo.


La inauguración de este festival de artes colombianas está a cargo de la compañía Mapa Teatro, dirigida por Heidi y Rolf Abderhalden, quienes mostrarán la obra de Los santos inocentes. Siguiendo la misma línea de su antigua creación de video performance, Testigo de las Ruinas, mezclan lo fáctico del documental y la creatividad de la puesta en escena. Para esta obra, tenían la idea de la fiesta en la cabeza pero no sabían con certeza cómo tratar esa imagen dramática en la que el jolgorio se torna rápidamente en tragedia y viceversa, donde la fina línea trazada en la historia del conflicto nacional se pasea de la masacre a la celebración.

Dentro de sus investigaciones sobre las fiestas colombianas, llegaron a una muy particular que sucede el 28 de diciembre en Guapi, Cauca, llamada Los santos inocentes, día que conmemora el cristianismo la matanza de los niños ordenada por el rey Herodes. Es un desfile carnavalesco con tintes de performance en el que los hombres se disfrazan de mujeres, se cubren los rostros con máscaras Made in China (lejos de ser tradicionales) se arman de un látigo y fustigan a la gente de la calle desde las ocho de la mañana hasta el mediodía. “Es una experiencia fuerte, catártica, impresionante, pero también divertida”, asegura H. Abderhalden y agrega, “nos dieron durísimo”. Este y otros viajes al Pacífico fueron documentados en más de 25 casetes, con los cuales empezaron a armar el proyecto. La obra juega con la ambigüedad del mismo material. ¿Es ficción lo que se está presenciando? ¿Es realidad? “Nuestro trabajo consistió en tejer esta especie de documento con algo escénico y buscar un lenguaje teatral que no se quedara sólo en lo documental ni en la simple representación”, sostiene H. Abderhalden.

Los actores profesionales se intercalan con músicos octogenarios de Guapi, Genaro Torres (hermano del fallecido y reconocido Gualajo) y Dioselino Rodríguez, quienes fueron invitados a tomar parte en el montaje. A pesar de que la fiesta de Los santos inocentes no tiene música pero sí mucho látigo, quisieron incluir en la creación el sonido del piano de la selva, más conocido como la marimba. Esta vez Mapa Teatro se aleja del universo urbano y mueve su visión hacia la costa Pacífica haciendo una reflexión sobre el desplazamiento, la violencia, la fiesta y la remembranza de la esclavitud.

Así como en el cine, la crítica recurrente de repetir la temática de la realidad nacional también se da en el teatro. Según Abderhalden, el problema no es el qué sino el cómo. “Sí hay una saturación porque esa problemática se aborda con hiperrealismo, sin elaboración, sin poética, sin simbolismos, de manera muy directa, cuando la función del arte es crear filtros, metáforas para alejarse de lo obvio. Por eso navegamos en todos los medios para poder trabajar ese qué con un cómo más performático, menos sistemático y reiterativo”.

La muestra de este festival es la posibilidad de ver a Colombia a través de diferentes lentes, de ofrecerle al público alemán un campo extendido para la reflexión de un país que está lleno de lugares comunes, de postales de guerra y de playas.

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