12 Dec 2010 - 9:00 p. m.

Cancún: pérdidas y ganancias

Balance de la Convención de Cambio Climático.

Sandra Bessudo Lion*

Colombia asistió a la Conferencia en Cancún con expectativas moderadas, con el ánimo de acercar posiciones y sentar bases para un acuerdo vinculante que nos permita afrontar el colosal desafío planetario del cambio climático. Las negociaciones no fueron fáciles y los acuerdos alcanzados no recogen totalmente nuestras expectativas. Sin embargo, fueron el resultado de una actitud constructiva de la gran mayoría de las delegaciones. Se dieron pasos políticos alentadores que reafirman el compromiso inequívoco de las naciones de establecer un frente común de lucha contra este fenómeno y sus impactos adversos.

Apoyamos desde el comienzo a México para que con los mejores ánimos se llegara a decisiones concretas. No podíamos fallar en Cancún y por fortuna se impuso la responsabilidad de las naciones. Logramos allanar el camino hacia la próxima cita en 2011 en Durban (Sudáfrica) donde, en el marco de la COP 17, tendremos mejores cimientos para consolidar un compromiso de toda la comunidad internacional alrededor de una meta y un esquema global para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Las negociaciones sobre cambio climático someten a prueba la capacidad de las Naciones Unidas y de la comunidad internacional para enfrentar solidariamente una amenaza global. Se trata de proyectarse más allá de los intereses nacionales y entender que en este tema, las actitudes sectarias terminarían perjudicándonos a todos. Ningún otro tema como éste pone de manifiesto con tanta claridad que somos una aldea global interdependiente.

En Cancún se dieron algunos pasos adelante con respecto al acuerdo político suscrito en Copenhague 2009, pero es evidente que la comunidad internacional debe poner todo su empeño para lograr un acuerdo global en materia de reducción de emisiones. Las metas unilaterales son bienvenidas pero no resultan suficientes. Colombia no se cruzará de brazos, seguiremos insistiendo al lado de muchos países amigos en la necesidad de una decisión de visión compartida para mantener el aumento de temperatura del planeta por debajo de dos grados centígrados.

Si bien Cancún 2010 nos generó algunas frustraciones también se abrieron oportunidades para países en desarrollo como Colombia pues se consolidaron o aprobaron mecanismos concretos para trabajar en la mitigación y la adaptación. Nuestro país es particularmente vulnerable por cuenta de eventos extremos como la actual crisis invernal que afrontamos. Como lo señalé en el discurso que hice en nombre del Presidente Juan Manuel Santos, Colombia se localiza en una zona de alta complejidad geológica y climática, que la hace vulnerable a los desastres. Los análisis pronostican fluctuaciones significativas en precipitación para las próximas tres décadas que afectarán aun más los sectores productivos y, en particular, al 50 por ciento de los minifundios campesinos y la población más pobre y vulnerable.

El Fondo Verde, fondo global para el clima, y otros mecanismos que se han ido consolidando entre Copenhague y Cancún, nos permitirán acceder a recursos financieros frescos, transferencia de tecnología y mercados de carbono. Otro de los resultados significativos de esta Conferencia es la decisión de establecer el mecanismo REDD+ sobre Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques. Si se tiene presente que la deforestación es responsable de cerca de un 20% de las emisiones del mundo, se entiende su importancia. Representa una justa compensación a quienes conservan sus bosques. Para Colombia, en su condición de país rico en biodiversidad, este mecanismo es doblemente valioso, pues nos ofrece una herramienta adicional para impulsar la conservación y uso sostenible de nuestros estratégicos ecosistemas. Además, tiene la virtud de abrir espacios a la participación de la sociedad civil y los pueblos indígenas.

Al tiempo que seguimos activos en el frente de las negociaciones internacionales, en el frente interno estamos adelantando acciones de mitigación y adaptación. Este gobierno se propone implementar una política nacional de cambio climático en el marco del Plan Nacional de Desarrollo 2010 - 2014. Como economía emergente estamos trabajando para asegurar que nuestro crecimiento y desarrollo sean bajos en carbono. Al mismo estamos avanzando en nuestro plan nacional de adaptación al cambio climático, para enfrentar los impactos, tanto aquellos que afectan a los ecosistemas como a las comunidades humanas más vulnerables. Ecosistemas estratégicos para el desarrollo sostenible del país como los páramos y bosques altoandinos, proveedores y reguladores del agua, o los manglares y arrecifes de coral, sala cunas de la pesca, son particularmente vulnerables al cambio climático. Es un gran desafío protegerlos a través de un trabajo participativo que involucre no solamente a las comunidades que basan su sustento en ellos sino a todos los colombianos.

El cambio climático es una amenaza que nos ofrece la oportunidad de trabajar unidos desde todos los sectores e instituciones gubernamentales y no gubernamentales, sector productivo y organizaciones comunitarias. Todos debemos contribuir para adaptarnos a las alteraciones y eventos extremos del clima y la geografía. Afrontar el cambio climático se constituye en un desafío crucial para  lograr una prosperidad sostenible como país.

 

*Alta Consejera Presidencial para la Gestión Ambiental, la Biodiversidad, Agua y Cambio Climático

 

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