19 Mar 2014 - 2:25 a. m.

Cárceles en proceso de humanización

Sólo 16 de los 138 establecimientos de reclusión del país cumplen con las condiciones mínimas de habitabilidad.

María Luna Mendoza

En 2013, el índice de hacinamiento carcelario en Colombia alcanzó su máximo histórico al llegar al 48%. Actualmente, en las cárceles del país hay cerca de 117.000 reclusos, cuando su capacidad de albergue no da para más de 76.000 personas. Tal como lo reseña el periódico de la Universidad Nacional, la sobrepoblación penitenciaria es tan crítica que el espacio por detenido no supera los 3,4 metros cuadrados establecidos por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), lo que ha llevado a una situación de violación permanente y sistemática de los derechos fundamentales de los internos.

Ante tan desolador panorama, un equipo conformado por arquitectos de la Universidad Nacional y expertos de la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios diseñaron un programa para humanizar la estadía de los presos en nueve cárceles del país y poner en práctica la tan postergada dimensión “resocializadora” de los centros penitenciarios.

El objetivo del proyecto es construir nueve edificaciones en espacios cuya área aproximada es de dos hectáreas, capaces de albergar a 6.056 personas en pabellones que, en promedio, alojarían a 672 reclusos. Tuluá, Buga, Espinal, Ibagué, Cómbita, San Gil, Girón, Ipiales y Palmira son las ciudades donde se implementará la iniciativa. De acuerdo con UN Periódico, el pasado mes de febrero arrancó la construcción de equipamientos en Buga, Tuluá y Espinal.

Así pues, a cada recluso le correspondería un espacio promedio de 14 a 18 metros cuadrados distribuidos en celdas, aulas de formación, comedores independientes por pabellón, cocinas industriales, espacios para cultos religiosos y visitas, bibliotecas, talleres de producción, áreas de sanidad y deporte, aulas de formación y educación con programas de primaria y secundaria coordinados por el Inpec, entre otros. Con esta iniciativa se aspira a brindar a los presos oportunidades factibles de resocialización y transformación, dimensiones que, pese a su importancia, han quedado relegadas en el sistema penitenciario colombiano.

“Los sistemas penitenciarios y carcelarios actuales están cambiando su paradigma. Ahora tienen una concepción más progresista en la que el castigo no define el cambio de un ser humano”, dijo el arquitecto Oliverio Caldas, director del componente técnico del proyecto.

De acuerdo con la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios, sólo 16 de los 138 establecimientos de reclusión del país cumplen con las condiciones mínimas de habitabilidad y son capaces de asegurar el desarrollo de un proceso de resocialización adecuado para que los internos no incidan en la criminalidad. Este fenómeno se debe en parte al dramático aumento de las tasas de encarcelamiento. Según cifras del Inpec, entre 1993 —cuando se promulgó el Código Penitenciario y Carcelario— y 2012 el número de reclusos pasó de 29.114 a 107.320. Sin embargo, la capacidad de las cárceles sólo se incrementó en 50.701 cupos.

Según los líderes del proyecto, el hacinamiento y la reincidencia están intrínsecamente ligados. Consideran que la construcción de un espacio adecuado podría contribuir de manera decisiva a disminuir el índice de encarcelamiento.

Para Pablo Abril, profesor de la Universidad Nacional y director académico del proyecto, la expansión del sistema carcelario en términos físicos no es suficiente para superar la crisis del sistema carcelario. “Esta expansión debe estar acompañada de alternativas que dignifiquen la vida de los reclusos”, anota. De ahí la importancia de generar espacios y acciones que garanticen el goce efectivo de sus derechos fundamentales. 

mluna@elespectador.com

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