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20 Jan 2010 - 10:14 p. m.

Cerebro de una mujer embarazada

¿Cómo se preparan las neuronas para la difícil tarea de la maternidad? Los neurocientíficos ya tienen algunas respuestas.

Redacción Vivir

Puede ser que la barriga estirándose y creciendo de una mujer embarazada se robe todas las miradas, pero eso no significa que sea lo único que esté cambiando de manera dramática. El cerebro de las madres no se queda atrás. A la hora de tener un hijo, según lo revelan las últimas exploraciones de neurocientíficos, las neuronas se preparan para la exigente tarea de la maternidad.

Los antojos de medianoche y los cambios de humor son apenas las manifestaciones más visibles de la profunda transformación que están experimentando las neuronas. No es fácil la tarea que se avecina: cuidar un bebé, adivinar sus necesidades y caprichos, leer los gestos de su rostro, protegerlo de las amenazas alrededor, cuidar sus enfermedades.

Una de las áreas en las que se pueden observar cambios es la zona cerebral conocida como Área Medial Preóptica, relacionada con el comportamiento materno. Allí se ha observado que las neuronas aumentan su capacidad de producir proteínas, un signo de la intensa actividad que van a ejecutar. Otro lugar donde ocurren cambios es el Hipocampo, un área relacionada con la memoria, en especial la memoria espacial. Los brazos de las neuronas, dendritas, se ramifican, con lo cual aumenta la capacidad de las madres de recordar. Una cualidad muy útil durante la evolución humana, pues permitía saber la localización de alimentos y los caminos de regreso a lugares seguros.

Pero ahí no acaba la remodelación cerebral. El disparo en las hormonas femeninas, estrógeno y progesterona, hace que la actividad emocional de las mujeres aumente. Esta sensibilidad extra las hace especialmente agudas para leer expresiones faciales y por lo tanto descifrar el rudimentario lenguaje de su cría. También les ayuda a crear un fuerte lazo afectivo con el nuevo integrante de la familia.

En un reciente estudio, Rebecca Pearson, de la Universidad de Bristol, demostró en un elegante experimento que a medida que transcurría el embarazo las mujeres se hacían más diestras en la lectura de expresiones faciales, una cualidad muy útil a la hora de prevenir amenazas y entender al hijo recién nacido.

La depresión que pueden sufrir algunas madres así como ciertos episodios psicóticos desencadenados durante un embarazo son otra de las pruebas del recableado que experimentan los cerebros.

Así las cosas, la próxima vez que una embarazada le diga algo, es mejor que le crea porque su cerebro puede estar percibiendo cosas que el suyo ni se imagina.

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