10 Apr 2012 - 1:34 a. m.

'Colombia es la bisagra de la región': Luis Alberto Moreno

Presidente del BID explica que no sólo busca incentivar negocios, sino ampliar la visión sobre Colombia.

Diana Calderón / Especial para El Espectador

Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quien trae a Colombia más de 160 empresarios de Estados Unidos y Canadá, además de moderadores como Bret Baier y Chris Matthews, dice que nuevas empresas de minería, transporte y alimentos podrían concretar negocios. Advierte que el país puede tener un crecimiento sostenido si logra superar su enorme rezago en infraestructura. Propone una locomotora para exportar experiencia en seguridad a los países latinoamericanos.


¿Cómo fue el proceso de selección e invitación del grupo de empresarios y con qué criterios se escogieron?

Esto empezó en la primera semana de noviembre del año pasado. Esa semana estábamos en Cartagena en una reunión de un grupo sobre conservación que encabeza el exsecretario del Tesoro de los Estados Unidos y estábamos esa noche con el presidente (Juan Manuel Santos), y hablando con él, tratamos el tema de la cumbre. Él planteó que quería hacer una Cumbre Empresarial de mucho nivel, que iba a constituir un grupo y pidió que le ayudáramos y así fue como empezó todo este proceso. El Banco tiene una historia de hacer muchas de estas cumbres empresariales. Por ejemplo, cada año hacemos una gran cumbre de empresarios latinoamericanos con la China; hacemos otra cada dos años con Japón y otra con Corea; en agosto hicimos una en Brasil. El presidente quería que pudiéramos convocar a los principales empresarios de todas las Américas, de Estados Unidos, de Canadá, obviamente mirando, como es natural, empresas que tengan o puedan tener intereses en América Latina.

¿De esas empresas y empresarios hay algunos que hayan manifestado un interés concreto de inversión en Colombia?

Algunas de estas empresas ya están en Colombia. Creo que hay otras empresas que están mirando oportunidades en general en Latinoamérica y por supuesto en Colombia y creo que lo importante de esto es que no hay duda de que esta Cumbre es una gran oportunidad para que todos estos empresarios vean en carne propia cuál es esa nueva realidad de Colombia, porque todavía tenemos como país que cargar con una historia muy compleja, que poco a poco va cambiando. Hace 18 años, cuando se hizo la primera cumbre en Miami, que la convocó el presidente Clinton, había muchas cosas: desde Pelé que decía que la selección de fútbol de Colombia podía ganar un Mundial y muchos académicos que decían que Colombia no era un país viable. Pues no ganamos el Mundial de Fútbol, pero sin duda los colombianos sí pudimos demostrar que podíamos darles la vuelta a nuestros problemas.

¿Cuáles son las empresas identificadas que pueden invertir en el país?

Creo que los sectores asociados por ejemplo a las llamadas locomotoras que indicó el presidente Santos. Allí hay varias empresas de minería, varias de algún tipo de servicio de transporte, de ingeniería, en fin, empresas que asociadas a esas locomotoras pueden generar interesantes resultados. En el área agrícola, por ejemplo, la principal empresa de productos alimenticios del Brasil, que se llama Brasil Foods, va a estar aquí con su presidente y también gente que nunca había estado en Colombia. Me parece que esa es la otra gran ventaja.

¿Cree que Colombia puede plantearse ya como un líder regional, tenemos posibilidad de competir por ejemplo con Brasil y constituirnos como líder en la región?

Más que pensar en un liderazgo de Colombia, el punto importante es dónde estamos en la región. Colombia es una bisagra entre el Norte y el Sur, estamos en la puerta de Suramérica con Norteamérica, tenemos la tercera población de América Latina, una proyección de crecimiento que a la vuelta de cinco o seis años será la tercera de la región. Ahora, qué tiene Colombia para ofrecer a otros países de la región, fuera del inmenso talento que tienen los colombianos, que de hecho se comprueba en toda su parte profesional. Por ejemplo, hoy en día el principal problema en América Latina son todos los temas asociados a la seguridad, y en las encuestas el primer plano ya no es el empleo, sino la seguridad y Colombia sin duda tiene una experiencia que pocos países tienen y que perfectamente pueden convertirla en otra locomotora y podemos comenzar a promover ese rol, de empezar a ayudar a muchos países latinoamericanos.

¿Colombia puede tener un crecimiento sostenido del cinco por ciento? ¿Qué plantean las proyecciones del BID?

En Colombia está todo dado para que mantengamos un ritmo de crecimiento bueno. Creo que una parte muy importante va a depender de la capacidad de resolver los problemas de infraestructura. Los rezagos en infraestructura son tremendos y se produjeron por muchas razones, entre otras, el factor de ajuste, que era uno de los muchos problemas económicos que tuvimos, porque privilegiamos en ocasiones las inversiones en seguridad y no en infraestructura. Ahí está el reto del futuro. Además, tenemos una geografía muy complicada, no es lo mismo hacer infraestructura en un país plano, que en un país tan quebrado como Colombia. Vamos en el camino correcto para reducir los índices de desempleo. Creo que nosotros tenemos una gran vocación en toda el área de servicios en la medida en que esas locomotoras que identificó el presidente Santos empiecen a funcionar. Por ejemplo, la infraestructura genera mucho empleo, al igual que la agricultura, y tenemos grandes posibilidades de hacer una verdadera agroindustria.

¿La política del Banco de la República de aumentar las tasas de interés hasta llegar al 5,25% está bien orientada en términos de control de inflación y de frenar el consumo en los hogares?

Siempre he sido muy respetuoso y he defendido las acciones del Banco de la República, porque creo que tiene una mirada a largo plazo, salida un poco de la coyuntura en ocasiones, así que digamos entra en conflicto con las opiniones de algunos sectores, sobre todo de la economía real; pero no hay duda de que es importante en esta coyuntura enfriar un poco la economía para que no se disparen ciertos niveles de consumo que después vamos a lamentar.

Me decía que Colombia es una bisagra, en esa medida todo lo que está pasando en Estados Unidos y lo que recibe ese país de la crisis en Europa plantea una situación compleja. En marzo volvió a estancarse la generación de empleo en Estados Unidos. ¿Hasta qué punto puede afectarnos?

La gran paradoja de esta crisis es que, primero, no se quedó en Latinoamérica como las crisis en el pasado. Y la otra gran paradoja es que afecta más afuera de las fronteras que dentro de las nuestras: lo que pasa en Europa o en Estados Unidos, sin duda tiene implicaciones para nuestro crecimiento.

Hicimos un estudio en el BID haciendo todo tipo de simulaciones, imaginándonos escenarios muy difíciles en Europa o en Estados Unidos, y hoy en día estamos un poco más blindados de lo que estuvimos en el pasado. En un caso extremo Latinoamérica tendría una leve recesión, pero sin duda lo que pase en EE. UU. nos afecta, todavía nuestro comercio tiene un componente muy importante y debe tenerlo en la medida en que entre el Tratado de Libre Comercio.

¿Estamos preparados para afrontar esos acuerdos comerciales con EE. UU. y la Unión Europea?

Si no estamos preparados, no tenemos disculpa para no estarlo y acordémonos de que Colombia durante años estaba en la duda de si se llevaba a cabo o no el acuerdo. Se demoró excesivamente la ratificación en el Congreso de EE. UU., de tal manera que cualquier sector industrial sabía lo que le venía pierna arriba.

Vamos al tema político de la Cumbre. Se hablará de la necesidad de cambiar la política de lucha contra las drogas y de analizar el ingreso de Cuba a estas cumbres. ¿Cómo ve la discusión sobre el manejo de las drogas en el mundo, cree que se pueden esperar consensos?

Es interesante, vamos a ver qué tanto avanza esta discusión, que ahora se plantea. Más allá del tema de la legalización o no, para mí uno de los grandes temas es el de las llamadas asimetrías; es decir, lo que le significa a un país como Colombia, en términos de costos, no sólo en vidas humanas sino en costos económicos. Sobre eso, que yo conozca, nunca se ha hecho un inventario para el resto de los países latinoamericanos y la desproporción que eso tiene frente a lo que les pase al resto de los países industrializados en donde está concentrado el consumo.

Imaginemos lo que pasa con los homicidios, donde seis de los diez países más violentos del mundo están en América Latina, principalmente son países en Centroamérica y el Caribe. Además, tenemos el 8% de la población mundial y casi la tercera parte de los homicidios, con un costo inmenso para nuestros países. Y eso pasa por lo que se ha venido a llamar la “juventud en riesgo”, o sea ese gran volumen de jóvenes que tenemos y que no encuentran alternativas, que no están entrando al mercado laboral y que se dedican al crimen. Esos son temas gigantes que hay que empezar a resolver.

¿Cuál es su expectativa en esta cumbre?

Espero que se produzca algo muy importante, primero para Colombia, porque estoy haciendo una cumbre que ayude a mostrar una nueva visión del país que hoy en día los colombianos ven, empiezan a sentir y a acariciar. Es cierto que todavía no hemos resuelto todos los problemas del país, pero empezamos a acariciar un mejor futuro y me parece que es muy importante, porque en la medida en que proyectemos eso, a cualquier empresario o cualquier persona que quiera hacer una inversión en Colombia va a gustarle justamente ese futuro. Colombia es una pequeña fotografía del nuevo momento de Latinoamérica, porque la región durante años era vista como el patio de atrás, como la zona de problemas, y nos empezamos a convertir en una zona llena de oportunidades.

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