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Colombianos, ¿santurrones?

El Espectador, Caracol Radio y Caracol Televisión preguntaron por las creencias, gustos y comportamientos en materia sexual. La encuesta indica que los colombianos son conservadores.

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Redacción Vivir
10 de mayo de 2008 - 08:18 p. m.
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Un colombiano promedio pierde la virginidad a los 17 años y tiene relaciones entre tres y cuatro días a la semana. Se considera relativamente diestro en la cama, pero no acostumbra a tener más de una pareja sexual. Prueba de su talante conservador es que no cree en el sexo sin amor, pero sin extremismos, porque tampoco considera que se pueda ser feliz en pareja cuando está proscrito el sexo.

Éste es a grandes rasgos el perfil sexual de los colombianos. Al menos así lo redefine la encuesta sobre percepciones y comportamientos asociados al sexo y la sexualidad que elaboró el Centro Nacional de Consultoría para El Espectador, Caracol Radio y Caracol Televisión.

La medición, que incluyó 61 preguntas, se realizó a hombres y mujeres entre 18 y 65 años  en Medellín, Cali, Bogotá, Barranquilla y Bucaramanga.

Jóvenes vs. viejos

Si bien se evidencia una tendencia aún conservadora en materia sexual, existen algunas claras y marcadas diferencias intergeneracionales.

Los jóvenes colombianos menores de 24, por ejemplo, se iniciaron sexualmente a los 16 años. Es decir, entre uno y dos años antes que sus padres y abuelos. La mitad de ellos cree en el sexo sin amor, el 12% ha utilizado internet para tener un acercamiento sexual, el 15% acostumbra a usar juguetes sexuales y uno de cada tres ha tenido sexo en lugares públicos como baños, oficinas, aviones o en el cine.

Entre los mayores de 55, en cambio, apenas el 21% cree en el sexo sin amor, menos del 4% aprovecha las nuevas herramientas informáticas para tener sexo y esa misma ínfima proporción confiesa valerse de juguetes sexuales. Los lugares públicos aún los intimidan y tan sólo uno de cada cinco se ha arriesgado a experimentar el vértigo de ser descubierto lejos de la alcoba.

Liberación sexual

Octavio Giraldo Neira, profesor de sicología y sexología en la Universidad del Valle, cree que en estos cambios generacionales influyen diversas causas socioeconómicas: “los jóvenes tienen un mayor acceso a la información que el que tenían sus padres o abuelos. A lo que se suma el hecho de que hoy en día los padres tienen menos control sobre sus hijos y que ahora vivimos en las ciudades y no el campo. Esto ha acelerado las cosas”.

Para el experto, antes de catalogar a los colombianos como conservadores, es necesario considerar que muchas veces la gente es reservada al confesar sus opiniones en estos temas. Aún así, Giraldo considera que en efecto los colombianos siguen siendo muy conservadores con respecto a su vida sexual: “Hay muchos que ni siquiera saben que existen los juguetes sexuales. Eso se debe en gran parte a que la revolución sexual se dio más rápido en unos países que en otros”. Por ejemplo, añade este sexólogo: “en los años 90 Perú, con respecto a Colombia, era mucho más conservador. Aquí se dio más rápido


ese proceso de liberación sexual. Mientras que en Japón la liberación fue mucho menor que en Europa y Latinoamérica. Lo cierto es que en Colombia nuestra cultura sí nos hace personas mucho más conservadoras en todos los aspectos, incluido, por supuesto, el sexual”.

Otros hallazgos

La encuesta también reveló algunas tendencias curiosas. En materia de infidelidad, los colombianos no resultaron tan ‘cachones’ como se piensa a menudo. Apenas un 13% aceptó que acostumbra tener más de una pareja sexual. Lo llamativo es que entre las personas mayores de 55 años y los menores de 24, este porcentaje roza el 20%, mientras entre los adultos de 24 a 55 años, apenas uno de cada diez se declara infiel. ¡Pero cuidado! Uno de cada cinco colombianos y colombianas ha coqueteado con amigos de sus parejas.

Quizá  una de las preguntas más divertidas de la encuesta fue: ¿Cuál es la parte del cuerpo que más le atrae de una pareja sexual? Para los hombres, en la antigua disputa entre senos y  cola, se impusieron los senos con un favoritismo del 37%. Pero vale la pena hacer algunas precisiones. Si bien los hombres maduros le dieron su voto preferente a los senos, el margen de diferencia con respecto a las colas resultó mucho menor que entre los jóvenes. En las mujeres predominó la predilección por las colas, y el segundo y tercer lugar lo ocuparon el pecho y las piernas.

¿Cara o cuerpo?

¿Prefiere una bonita cara así no tenga buen cuerpo o prefiere un buen cuerpo así no tenga una cara bonita? La mayoría de hombres y mujeres se inclinó por la segunda opción, en especial los mayores de 35 años.

La encuesta también permitió relacionar “los embellecedores” y el sexo. Poco menos de la mitad de los encuestados afirmaron que el consumo de alcohol despertaba el deseo sexual.

De otra parte, que la mitad de los colombianos confiese haber tenido sexo mientras pensaba en otra persona no es una conclusión que asombra al sexólogo Giraldo Neira: “Es un comportamiento normal. Pueden ser personas conocidas o incluso miss universo o actores de cine. Es decir, pueden ser fantasías inalcanzables. Tener estos pensamientos de vez en cuando no hace daño, a veces incluso puede ayudar a disparar el orgasmo”.

Al final no resultamos tan santurrones.

El paso del tiempo

Como sucede con los vinos, los colombianos disfrutan más de sus relaciones sexuales a medida de que se hacen mayores. Las cifras demuestran que, para la gente, el sexo es una materia en la que la experiencia aporta una cuota importante. Esto es una prueba de que, contrario a lo que algunos piensan, el placer no está ligado a la efervescencia y al júbilo de la juventud, sino al aprendizaje en materia sexual, a lo que los expertos llaman conocimiento del cuerpo propio y el de la pareja.

El sexo y el amor

Las personas no sólo se conforman con la compañía, el apoyo y la amistad de sus parejas. El sexo es una parte fundamental de las relaciones amorosas. Aunque en este tema los colombianos se muestran liberales, las cifras contrastan con otro de los datos arrojados por la encuesta: siete de cada diez personas no creen que puedan tener sexo sin amor. A diferencia de Europa y de Estados Unidos, en Colombia la sexualidad parece necesitar de la justificación del sentimiento.

Por Redacción Vivir

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