26 Mar 2011 - 9:58 p. m.

Combustibles que se siembran

Biorrefinerías, tendencia que se abre paso.

El Espectador

A la higuerilla, un arbusto que crece silvestre y abundante en distintas regiones de Colombia, le dicen el oro verde. Entre 46 y 48% de su peso es aceite. Un verdadero tesoro. Por si fuera poco, se calcula que son más de 1.000 los productos químicos que pueden fabricarse a partir de sus semillas.

Carlos Eduardo Orrego, director del Instituto de Biotecnología y Agroindustria de la Universidad Nacional (Sede Manizales), conoce bastante bien esta planta. Desde hace ocho años ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a estudiarla a fondo. En un principio creyó que era posible convertirla en una fuente de biodiésel, pero las pruebas de laboratorio lo obligaron a abortar esa idea, pues aunque es relativamente fácil hacerlo, el proceso resulta muy costoso y poco competitivo.

Ese pequeño fracaso lo llevó junto a su grupo a explorar otras fuentes potenciales de biocombustibles: caña, bagazo, yuca, bore y algunas variedades de palma. Incluso, con el apoyo de la Gobernación de Caldas, estudia uno de los residuos de la producción de bioetanol, la glicerina, buscando la forma de reconvertirla en combustible.

“Colombia, después de Brasil, es el país que más produce bioetanol en el continente”, recuerda Orrego, “la apuesta por biocombustibles es una política de Estado”. Para 2025, según las proyecciones de la Unidad de Planeación Minero-Energética, los requerimientos de biodiésel en el país aumentarán un 55% y un 40% los de alcohol carburante, que se extrae de la caña de azúcar.

Aunque la competencia por quién produce más y mejores biocombustibles ya comenzó, Orrego sabe que todavía falta mucho para que se impongan como la principal fuente energética. Mucho más en Colombia, donde la energía hidroeléctrica tiene un gran peso.

Pero eso no puede ser una razón para detener la investigación. “Estamos muy entusiasmados con el concepto de biorrefinería. Para decirlo de manera simple, lo que se intenta es integrar la producción de biocombustibles con la producción de otros productos”.

Recientemente estuvo en Estados Unidos para ver de cerca lo que están haciendo sus colegas en la Universidad de Yale con las algas marinas. No sólo producen biodiésel a partir de ellas, sino que aprovechan los residuos para fabricar detergentes biodegradables, entre otros productos.

El objetivo, dice Orrego, ahora es “sacar el mayor número posible de productos de una misma materia prima”.

Temas relacionados

Biocombustibles
Comparte: