28 Jan 2021 - 1:00 p. m.

¿Cómo ofrecer educación de calidad durante la pandemia?

Contenido desarrollado en alianza con la Universidad de La Salle

Expertos de la Universidad de La Salle responden. La inversión en tecnología es clave, pero también resiliencia, confianza, solidaridad, humanidad, autodisciplina y confianza.
Campus de la Universidad de La Salle, una institución comprometida con la calidad.
Campus de la Universidad de La Salle, una institución comprometida con la calidad.
Foto: Cortesía Universidad de La Salle

Para muchas personas, la educación es el arma más poderosa para transformar cualquier realidad. Sin embargo, como muchos otros aspectos de la vida, la pandemia ha modificado prácticas y escenarios a los que el mundo estaba acostumbrado.

Por lo tanto, colegios y universidades han tenido inmensos desafíos para seguir ofreciendo educación de calidad, a pesar de la virtualidad o la alternancia.

La Universidad de La Salle, desde el principio de la pandemia, entendió el mensaje y por eso llevó a cabo inmensos esfuerzos para seguir acompañando a su comunidad; además, con el compromiso de mantener la calidad y seguir innovando en la educación, realizó una inversión en tecnología de punta, para adecuar sus sedes y así estar preparada para cualquier escenario.

Es así como el hermano Cristhian J. Díaz, vicerrector académico, la doctora Adriana López, vicerrectora administrativa, y el doctor Guillermo Londoño, decano de la facultad de Ciencias de la Educación, se reunieron en un conversatorio para hablar sobre los retos y enseñanzas que tendrá la educación en 2021.

“Desde el año pasado, venimos proyectando el desarrollo y la aplicación de un plan que nos permita cumplir con el gran objetivo de proteger la salud y la vida de todos los miembros de nuestra comunidad. Ya está listo, con todos los protocolos de bioseguridad, el plan de alternancia, pero no ha podido ser ejecutado a causa de la pandemia; pero también estamos preparados para la educación remota y aprovecharemos las herramientas tecnológicas sin poner en riesgo la salud”, dice el hermano Cristhian J. Díaz, quien añade que “buscan que los estudiantes que van a empezar clases la próxima semana puedan acceder a un portal virtual de alta calidad con muchas oportunidades de aprendizaje y con aulas virtuales, donde están dispuestos todos los recursos para que los profesores puedan acompañar ese proceso de formación”.

Los aprendizajes han sido muchos. Se tuvo que innovar en herramientas y procesos de formación y comunicación, y aunque nadie estaba preparado completamente para los rápidos cambios, La Salle logró reaccionar.

“En la parte académica, hemos tenido unos ajustes importantes. Asumimos que la formación a la que estábamos acostumbrados cambió y eso implicó hacer un ejercicio de formación de los maestros para atender esas nuevas demandas. También hubo ajustes administrativos; nos convertirnos en una institución más rápida para tomar decisiones, más flexible, con mayor capacidad de adaptación, pensando siempre en lo más pertinente para la comunidad y en lo que estaba dentro de nuestras posibilidades”, dice la doctora Adriana López.

“Tenemos que estar preparados para comprender que el 2021 también tendrá grandes desafíos. Por eso debemos seguir pensando en cómo garantizar que nuestros estudiantes en la modalidad en la que están ahora, o cuando podamos volver a la universidad, estén convencidos de que les estamos ofreciendo la mejor experiencia formativa”, añade la vicerrectora administrativa.

El doctor Guillermo Londoño, quien coincide con las afirmaciones de sus colegas, se refirió a uno de los retos que ha tenido la educación virtual y es el poco acceso que muchas familias tienen a las herramientas virtuales.

“Lo vimos en La Salle, que tiene una apuesta por la democratización del conocimiento. Por eso, la Universidad ha hecho unos esfuerzos ingentes para apoyar a toda la comunidad educativa y desde el año pasado ha prestado equipos, les ha brindado SIM cards, les ha ofrecido recargas para que puedan conectarse a través de sus dispositivos. También se ha hecho una gran inversión en tecnología para los desarrollos, entre otros aspectos”, dice el decano, quien recuerda que la apuesta de la universidad es clara: en cualquier modalidad y bajo cualquier condición, mantener la calidad.

(Lea también: Tecnología de punta en las aulas de clase)

Asimismo, otro de los retos que ha tenido el sector en general es la deserción; sin embargo, el hermano Cristhian J. Díaz asegura que el semestre pasado Unisalle tuvo un comportamiento estable con respecto a la matrícula, pero es consciente de que este semestre tendrá un desafío mayor, porque saben que la pandemia ha causado un impacto mayor en las finanzas de las familias. Pensando en ello, este semestre, a través de la “beca solidaria”, tienen un descuento del 15 % sobre el total de la matrícula, que aplicará hasta el 31 de enero.

Solidaridad que también anuncia el doctor Londoño. “En 2020 supimos de resiliencia, aprendimos a superar los miedos, a construirnos día a día y algo muy importante: aprendimos a ser más humanos y solidarios, más de lo que nosotros mismos nos creíamos”.

De la misma forma, la doctora Adriana López añade que otro factor muy importante ha sido el sistema de acompañamiento para sus estudiantes y profesores. “Quisimos y seguiremos trabajando en estar cerca de la comunidad educativa y en conocer las dificultades que han tenido para interactuar en los nuevos escenarios, porque es indudable que se generaron situaciones de miedo y angustia. Por eso fue necesario empezar a generar espacios para escucharnos, comprender nuestras necesidades y ayudarnos a priorizar nuestras responsabilidades como docentes, como estudiantes, pero también a cuidar nuestra salud física, mental y emocional”, afirma la vicerrectora administrativa, quien también enfatiza en que es necesario insistir en que los ejercicios, bien sean virtuales o presenciales, requieren autodisciplina y autogestión. “Hemos intentado crear consciencia de que la educación virtual no la hace un profesor, sino el grupo humano que participa en esa relación pedagógica”, dice.

“Nosotros aprovechamos este tiempo para ponernos en un escenario de aprendizaje tecnológico, que contribuye con la educación remota y permite que los estudiantes puedan vivir una experiencia de formación significativa, sin descuidar la humanidad. La Universidad de La Salle, como comunidad, supo aprovechar este escenario para generar una alternativa que nos ayudara a crear escenarios diferentes para aprender, un nuevo capital de conocimiento muy valioso”, concluye el hermano Cristhian J. Díaz.

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