Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Un consultorio y un confesionario son más o menos la misma cosa. Ambos son lugares privados en donde un desconocido en bata oye nuestras penas o nuestros dolores; en donde se confiesan cosas horribles, olorosas, embarazosas. ¿A quién si no al médico —como voto de confesión— se le admite ese exceso de sudor que hace que los pies huelan mal, que la panza se infla cuando se come ajo o que el sexo es doloroso?
Quizá quitar ese hálito de confesión y misterio a la medicina, despojar las consultas de la solemnidad y la preocupación, tentar a los pacientes a preguntar en voz alta para así aliviar las penas de muchos más haya sido el gran atrevimiento de Doctor Oz, el vicepresidente y profesor de cirugía de la Universidad de Columbia en Estados Unidos, quien lejos de ser un cura que en secreto manda píldoras con bendiciones, sacó su uniforme azul a un set de televisión y alentó a la gente a preguntar y entender sin tabúes la forma como funcionan las enfermedades y el cuerpo.
“Es extraño porque la gente se siente menos avergonzada de hacerme preguntas embarazosas en público que en privado y la razón que encuentro es que ellos saben que la respuesta no es para ellos solos. Sus preocupaciones y las posibles soluciones le hablan a mucha gente que padece el mismo problema”, explica el apuesto doctor desde el edificio Rockefeller en Nueva York en donde graba tres veces por semanas su show.
Doctor Oz empezó su carrera en la televisión norteamericana con su participación como invitado en 55 episodios de The Oprah Winfrey Show. Luego, dejando en su horario el jueves reservado para cirugías cardíacas, que son su especialidad, este médico autor de más de 400 publicaciones científicas se lanzó a tener su propio programa. “La gente en mi programa suele quejarse del cansancio y yo, que tengo una vida apretada, suelo sugerirles que más que administrar el tiempo administren la energía. Dormir siete horas, tener a la mano siempre alimentos sanos para no gastar tiempo yendo a la cafetería a comprar comida basura y hacer ejercicio al menos 10 minutos por día son cosas que deberían mejorar la calidad de vida de cualquier persona”, recomienda este excentrico especialista que ama series como Doctor House y come todo el día nueces bañadas en agua.
Sus consejos —que tratan de aterrizar los más complejos conceptos científicos a un lenguaje coloquial y divertido— van desde cómo tener sexo tres veces por semana y asegurarse así un promedio de tres años más de vida; de cómo evitar un contacto constante con la tinta con la que se imprimen los recibos en los almacenes y que genera infertilidad; hasta confesar que el color del cabello femenino es indicador de su salud, así como que el pene es el tester de la buena salud de los hombres.
“Me enfrento a la audiencia más informada sobre su cuerpo y su salud de toda la historia”, explica Oz, quien, sin embargo, reconoce que entre tantas opciones e información “la gente siempre está conflictuada al momento de tomar decisiones frente a su bienestar”, razón por la que cree se demandan masivamente programas como el suyo.
Este consultorio televisado, que habla con desfachatez de todos los vericuetos del cuerpo y en que siempre hay invitados famosos, se estrena en toda Latinoamérica este lunes 17 de mayo con la renovación del canal Fox Life.