29 Oct 2008 - 4:00 a. m.

Crean el primer corazón artificial

La creación de un grupo de científicos franceses garantizará la vida de quienes sufren un infarto o no tienen acceso a un corazón humano.

Redacción Vivir

Quince años de investigaciones y un presupuesto de 55 millones de euros fueron necesarios para el desarrollo de uno de los avances médicos más prometedores de este siglo. Se trata de la fabricación de un corazón artificial, que por primera vez resuelve las falencias de las prótesis cardíacas y que busca convertirse en una alternativa para aquellas personas que esperan durante meses, en condiciones críticas de salud, que aparezca un donante que los devuelva a la vida.

Alain Carpentier, un reconocido cardiólogo en el ámbito mundial del hospital Georges Pompidou de París (Francia), es quien lidera el grupo de científicos que desarrolló este prometedor invento que ya fue probado en animales, sobre todo en vacas, y mediante simulación digital. Para garantizar su funcionamiento dentro del organismo de los seres humanos y evitar que sea rechazado o que pueda presentar fallas como ha ocurrido en experimentos realizados anteriormente por laboratorios asiáticos y estadounidenses, este corazón artificial fue elaborado con materiales biológicos (tejidos animales químicamente tratados) que Carpentier ya había empleado en válvulas cardíacas que elaboró hace varios años y que actualmente se utilizan en hospitales y centros médicos de todo el mundo.

De esta forma se previene la formación de coágulos que multiplican el riesgo de accidentes cardiovasculares, que se pueden generar si la sangre entra en contacto con materiales que no sean naturales, lo cual ha causado el fracaso de varias prótesis cardíacas. Así lo explicó el científico durante una rueda de prensa que se realizó ayer en París para dar a conocer la noticia de este avance médico a la opinión pública.

Y agregó que los corazones artificiales que se han desarrollado en el pasado no funcionaron porque no regulaban de forma automática la actividad cardíaca, la cual está sujeta a cambios de acuerdo con el movimiento de la persona. Mientras que el corazón que creó junto con su grupo de investigación está dotado de captores electrónicos y de un complejo sistema electromecánico que detecta la posición en la que se encuentra el paciente (de pie, sentado o acostado) y la presión venosa y arterial, gracias a lo cual está en la capacidad de adaptar la frecuencia cardíaca a diferentes situaciones.

“Nuestro propósito es que el paciente que lleve este corazón pueda incluso correr sin tener que preocuparse por regular la prótesis”, explicó Carpentier.

Limitaciones

Aunque el corazón artificial ya fue probado de manera exitosa en animales y mediante simulación digital, Philippe Pouletty, otro de los médicos franceses que participó en el desarrollo de este revolucionario proyecto, advirtió que sólo hasta dentro de dos años podrá ser utilizado en los seres humanos, pues “hace falta ultimar detalles técnicos y pasar por un proceso burocrático, que puede tardar meses”.

Entre tanto, algunos científicos europeos críticos de esta iniciativa hicieron varias observaciones después de la rueda de prensa en la que se dio a conocer la fabricación de este corazón artificial, que los investigadores franceses deberán tener en cuenta antes de realizar las primeras cirugías de trasplante, programadas para 2010. En primer lugar, el corazón sólo tendría una duración de cinco años, tiempo después del cual la persona deberá someterse a una nueva cirugía. Sin embargo, frente a esta crítica Carpentier respondió a la agencia AFP que en los próximos 24 meses trabajarán para que “su tiempo de vida alcance mínimo los 20 años”.

Por otro lado, se discutió sobre el hecho de que actualmente las prótesis, como este corazón artificial, funcionan con baterías que deben recargarse aproximadamente cada seis horas, lo cual complicaría la utilización de esta prótesis en el cuerpo humano. Pero Carpentier refutó esta afirmación al asegurar que “cuando procedamos a realizar los primeros trasplantes, la autonomía del corazón será mucho mayor y no tendremos este tipo de complicaciones. Se trata de un órgano que fabricamos para que responda a las necesidades de los pacientes que han sufrido un infarto masivo o que no tienen acceso a un corazón humano y les permita llevar una vida normal”.

Lo cierto es que tan pronto se conoció la noticia de la creación de este corazón artificial, asociaciones mundiales que promueven la donación de órganos manifestaron su complacencia y entusiasmo por la implementación de una alternativa que a futuro podrá garantizar la vida de decenas de personas que se ven obligadas a esperar meses hasta que aparezca un corazón. Como le sucedió a Jorge Alejo Pérez, un bogotano de 65 años, quien durante un año y medio estuvo al borde de la muerte, pues no aparecía ningún donante.


“El médico me advirtió que sólo iba a durar seis meses si no me hacían el trasplante. Fue un milagro que aguantara tanto tiempo”, cuenta Jorge Alejo, quien ahora goza de buena salud gracias al corazón de un joven de 20 años que murió en un accidente y cuyos familiares accedieron a donar sus órganos.

Durante 15 años permaneció en el más absoluto secreto el trabajo del grupo de investigadores franceses, liderado por el cardiólogo Carpentier, quien concluyó su etapa más importante con la presentación del primer corazón artificial, elaborado con materiales biológicos y que garantiza un funcionamiento similar al de un corazón de verdad.

Ahora, estos maestros de la bioingeniería (avances en el campo de la salud destinados a preservar la vida humana) se enfrentan al reto de afinar los últimos detalles, para que en tan sólo 24 meses el mundo pueda presenciar el primer trasplante de un corazón artificial y la consolidación de una revolucionaria intervención que podrá salvar la vida de decenas de personas alrededor del mundo.

“El costo de estos corazones sería altísimo”

Juan Camilo Jaramillo, cirujano del grupo de trasplantes de la Clínica Cardiovascular Santa María de Medellín, cuenta que las investigaciones en materia de corazones artificiales comenzaron en los años 60. Desde entonces, asegura el cirujano, son varios los prototipos que se han construido, pero poco el éxito logrado. El tamaño, los materiales y la energía para alimentarlos han sido las mayores dificultades. Ahora, con la presentación en Francia del primer corazón artificial  fabricado con material biológico, aparecen nuevos interrogantes.

Los investigadores franceses aseguran que en dos años el corazón estará disponible. ¿Eso es viable?

El tema de los corazones artificiales sigue siendo algo experimental. Falta por evaluar varias cosas, como el tiempo que podría funcionar una vez implantado o a qué tipo de pacientes sería indicado implantárselo. Por ahora lo veo un poco lejano.

¿Los corazones artificiales serán una alternativa real?

Eso puede llegar a suceder. Hay un problema preocupante: mientras las listas de espera aumentan, las de donantes se reducen. En ese sentido la aparición de opciones será necesaria. Sin embargo, en caso de que las pruebas tengan éxito, el costo de estos corazones sería altísimo por su complejidad tecnológica.

¿Qué beneficios tendría el hecho de utilizar materiales biológicos?

La intención al usar este tipo de materiales sería la de lograr un sistema más compatible con el cuerpo desde el punto de vista biológico y evitar la acumulación de proteínas en los compuestos artificiales, que puede generar embolias y hemorragias. Si se desarrollan con materiales orgánicos sería un avance grande, que también podría aplicarse a la fabricación de nuevas prótesis.

¿Qué riesgos implicaría usar un corazón artificial?

Más allá de si resulte o no compatible con el cuerpo, se podrían generar infecciones en el caso de que requiera alimentación eléctrica externa. Y el otro riesgo es que la persona estaría expuesta a un dispositivo mecánico, susceptible de fallas.

¿Con avances como estos podría reducirse el costo de los implantes?

Dependiendo de la complejidad. Actualmente un trasplante de corazón puede estar costando entre 60 y 70 millones de pesos. Creo que en un principio este precio resultaría más económico que el de un corazón artificial, pero puede que con el tiempo la demanda de estos aparatos se incremente y sus costos se reduzcan.

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