2 Mar 2011 - 10:36 p. m.

"Cualquiera puede tener la U. en el computador"

Luego de sufrir un accidente de tránsito, Ómar Ortiz encontró en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia un nuevo rumbo para su vida.

Antonio García

El 12 de junio de 1998, cuando Ómar Ortiz Hernández compró su Yamaha RX-115 de color vinotinto, jamás pensó que a partir de ese momento tendría un año exacto para disfrutarla. Ni un día más ni uno menos. A las 2 de la mañana del 12 de junio de 1999, cuando salía de una fiesta de 15 años, Ómar ignoró una señal de pare y fue arrollado por un taxi.


Así se sellaba un aniversario de andares raudos y despreocupados por las calles de San Gil, Santander. Y también se terminaba una etapa de su existencia. La vida que había llevado hasta ese momento, desafiante y temeraria, ya no sería la misma. Despertó en un hospital con trauma raquimedular a nivel cervical en la cuarta y la quinta vértebras. Eso, traducido a un lenguaje más práctico, significaba que había quedado cuadripléjico.


Estuvo poco más de tres meses en cuidados intensivos y regresó a su casa envuelto en las humaredas de la tristeza. Al principio sólo podía mover el cuello. Le tomó un año recuperar la movilidad de sus brazos. Fueron tres años de ira, de no querer que nadie lo viera sentado en una silla de ruedas. “Mi vida antes era otra… Mi vida antes era normal”, se lamentaba. Luego de estar acuartelado en la rabia y la tristeza, fue saliendo del duelo, fue aceptando su condición.


Terminó su bachillerato y comenzó a pensar en seguir una carrera universitaria. “Tenía claro que debía ser una carrera en la cual yo pudiera hablar, en la cual yo utilizara la palabra. Era consciente de mis capacidades, pero también de mis limitaciones”, dice Ómar.


En el momento en que estaba escogiendo la carrera, se inquirió: “¿Qué tal si una persona que está en silla de ruedas estudia psicología y se encuentra a otras personas con discapacidad?, ¿qué tal si de verdad puede decirles ‘yo los entiendo’?”.


Navegando en internet encontró a la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, que esta semana cumple 30 años de existencia: “Me pareció muy interesante todo el plan de estudios y la manera de vender la verdadera autonomía para estudiar”.


El año pasado, Ómar obtuvo su grado de psicólogo. No tuvo que someterse a arduos desplazamientos ni batallar con muros, camellones, gradas y contrafuertes. Pudo concentrar sus energías en prepararse para servir a los demás, cumplir su sueño de ayudar a personas que han tenido algún accidente y no encontraban a alguien que pudiera entenderlos.


Ómar dice que para él la UNAD fue muy importante en todo el proceso de su recuperación. “La UNAD me abrió las puertas, me dijo: ‘Venga acá, con nosotros no hay ninguna barrera, le estamos brindando todas las ayudas, todas las posibilidades para que usted estudie’ ”, recalca Ómar.

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