1 Feb 2011 - 4:49 a. m.

Cuentas a las Auc por asesinar sindicalistas

Siete historias de líderes asesinados. Por la confesión de los victimarios, las penas son bajas.

Alexánder Marín Correa

La justicia que han exigido los gremios sindicales por los asesinatos de sus miembros, parece llegar de a poco, gracias a las confesiones de decenas de paramilitares, que han sido sus principales verdugos.

Llegar a los responsables en varios casos también ha servido para revelar la crueldad y la frialdad de los crímenes que cometieron las autodefensas, como se evidencia en las condenas.

Y aunque en estos casos ya no hay impunidad, la confesión de los victimarios obliga a los jueces a imponer sentencias que, comparadas con los hechos, parecen mínimas.

Santander, Valle, Antioquia, Cesar y Atlántico han sido los departamentos en los que la violencia paramilitar más ha golpeado a los líderes sindicales, especialmente entre los años 2000 y 2003, cuando las Auc tuvieron más poder.

De 1986 a 2010 fueron asesinados 2.819 líderes. Sólo ahora, tras la desmovilización de las autodefensas, se empieza a revelar la verdad.

A Orlando Fernández lo entregó un amigo

Orlando Fernández Toro terminó su turno laboral el 17 de junio de 2003 en la planta de tratamiento de agua de Emdupar. Era  el fiscal del sindicato.

A las 7:00 de la mañana salió en su carro  y a la salida de la empresa se encontró con un amigo, al que le decían ‘El Grillo’, quien le pidió un aventón, pero su plan era entregarlo a los ‘paras’.

Metros más adelante, en un tramo de carretera destapada, Fernández tenía que disminuir la velocidad. Allí lo esperaban dos sujetos, uno de ellos era Víctor Augusto Chantryt Martínez, quien al tenerlo cerca simuló un asalto. Luego le pegó tres tiros en la cabeza.

La investigación sirvió para determinar que los responsables fueron miembros del Bloque Central Bolívar, que operaban en la zona. Chantryt Martínez aceptó cargos y pagará 10 años de prisión.

Más sentencias

Obando (Valle), Medellín (Antioquia) y Ocaña (Santander) también han sido escenarios de crímenes contra líderes sindicales.

En Obando mataron el 6 de julio de 2001 al profesor Germán Carvajal Ruiz, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Educación del Valle. Ya lo habían amenazado en Caquetá, donde trabajó años antes de su muerte. Por este crimen condenaron a Elkin Casarrubia, miembro del bloque Calima, a 16 años de prisión.

El 17 de junio del 2001 asesinaron en Ocaña a Hernando Portillo Moreno, en Ocaña. Era miembro de la Asociación Sindical Nortesantandereana (Asinort). A uno de los criminales lo identificaron como José Antonio Hernández Villamizar, alias ‘Juan Carlos’, quien pagará 14 años de prisión.

El 12 de agosto del año pasado mataron a Luis Germán Restrepo Maldonado, presidente del sindicato de Sintraempaques, en el restaurante Candilejas, del centro de Medellín. Por el crimen condenaron a Hernán Javier Molina Saldarriaga, alias ‘Pacheco’, quien pagará 36 años de prisión.

Muerte de Édgar Ramírez

El 21 de febrero de 2001 raptaron a dos empleados de la Electrificadora de Santander, en la vía a Málaga, en Enciso (Santander). “Somos de las Auc y vamos a ponerle orden a esta mierda, porque el sindicato de la electrificadora es un nido de guerrilleros”, dijo un ‘para’.

Los llevaron a Peñas Coloradas y los obligaron a citar a Édgar Ramírez Gutiérrez, vicepresidente del sindicato.

A las 5:00 de la tarde llegó Ramírez Gutiérrez. Los criminales lo recibieron y lo amarraron. A los otros los dejaron ir. “Ya después aparecerá el cadáver”, dijo alias ‘Duglas’, jefe del grupo.

Desde esa hora y hasta las 9:00 p.m. lo torturaron. Luego ‘Duglas’ dijo: “Súbase al carro que lo vamos a matar”. La víctima se puso a llorar.

A la 1:00 de la mañana llegaron al basurero de La Concia. Ramírez imploraba: “Perdóneme la vida. Yo me retiro del sindicato si quiere, pero déjeme vivir”. De nada sirvió su llanto. Al día siguiente hallaron su cadáver.

Ramírez Gutiérrez, de 42 años para el día de su muerte, fue sindicalista en Málaga (Santander) durante 18 años.

Róbinson Solano González, alias ‘Buchegato’, participó en el crimen y aceptó su responsabilidad. Pagará 14 años de prisión.

Descuartizan a los Fonseca

El 2 de septiembre de 2003 desaparecieron los hermanos César, Rafael y Ramón Fonseca, miembros de Sintragrícolas. Paramilitares del bloque Norte los mataron de forma brutal.

El día del crimen alias ‘Evaristo’ reunió a sus hombres en la finca La Montaña, de Ponedera (Atlántico). Les ordenó hacer una fosa.

A las 5:00 de la tarde llegó alias ‘El Médico’ para decir dónde venían los hermanos Fonseca y los criminales los esperaron en un paraje.

Por la carretera ellos venían en unos burros. Los criminales los amarraron, los subieron a un carro y los llevaron a la finca, cerca a la fosa.

Alias ‘Evaristo’ los bajó del vehículo y dio la orden de asesinarlos a golpes y a puñaladas. “No se hizo ni un tiro”, relató un cómplice.

Como la fosa era para un cadáver, desmembraron los  cuerpos. El padre de las víctimas, los encontró, con la ayuda de vecinos.

La colaboración de los que participaron en el crimen sirvió para condenar a Arismendi Quiñones, Luis Manuel García Pérez y Luis Eduardo Sierra Páez a 39 años de prisión.

Por asesinar al fiscal Pinto

El primero de noviembre de 2001 el fiscal especializado Carlos Pinto Bohórquez iba por la calle 7 con avenida 3, del barrio La Ceiba II de Cúcuta, rumbo a su oficina.

Dos sicarios llevaban semanas haciéndole seguimiento y ya conocían su rutina. Sabían que el mejor momento para asesinarlo era en la mañana, luego de salir de su casa. Ese día lo esperaron desde temprano y a la hora indicada se le acercaron y le pegaron tres tiros.

La víctima, en el momento de su muerte, era miembro del sindicato Asonal Judicial y lideraba investigaciones contra paramilitares en Cúcuta.

Se pudo establecer que al funcionario lo asesinaron por orden de los comandantes del bloque Catatumbo. Le encomendaron el crimen a Armando Alberto Pérez Betancur, alias ‘Camilo’ y a Argemiro Montaño Vélez, alias ‘Menco’, uno de sus sicarios.

A Menco y a Camilo los condenó un juzgado especializado en temas sindicales a 36 años de prisión por el delito de homicidio en persona protegida.

Por este crimen también procesaron a Orlando Bocanegra Arteaga; Jorge Iván Laverde Zapata, alias ‘El Iguano’, y a Salvatore Mancuso Gómez.

 

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