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28 Mar 2017 - 7:20 p. m.

De hoja de espinaca a tejido cardíaco

Una técnica desarrollada por investigadores estadounidenses podría ayudar en el diseño de órganos mediante células vegetales.

Camila Taborda

Las venas de las hojas de espinaca se parecen a los vasos sanguíneos del corazón humano. Esta similitud permitió que investigadores estadounidenses transformaran las ramificaciones vegetales en posibles tejidos cardíacos a través de la bioingeniería. Es decir, los conductos de la planta por donde el agua y los nutrientes se encauzan hacia las células, podrían servir como arterias, venas y capilares para el buen funcionamiento de un corazón.

De esta manera, los científicos retiraron las células vegetales de la espinaca, hasta dejar una fina piel de celulosa. Luego, sobre esta cobertura cultivaron células madre del corazón. Por las venas vacías de la planta inyectaron los fluidos necesarios para que el material sembrado constituyera un nuevo tejido, ahora humano.

La idea surgió ante la compleja tarea de la bioingeniería para generar tejidos cardíacos. Una labor difícil, incluso para las innovadoras técnicas de la impresión 3D. De hecho, la investigación está sustentada en la “necesidad de órganos y tejidos disponibles para los trasplantes, ya que más de 100.000 pacientes pueden encontrarse en lista de espera de algún donante. Sin embargo, un promedio de 22 personas mueren cada día esperando la oportunidad”.

La técnica de la Universidad de Wisconsin-Madison (UW), junto con la Arkansas State University-Jonesboro (ASU), es un progreso respecto al método de injerto desarrollado en las últimas décadas, un avance en la ingeniería tisular, o de tejidos, debido a la limitación de las redes vasculares, las cuales tienen la función de distribuir y recoger la sangre por todos los rincones del cuerpo humano, y que ahora mismo es difícil de patentar por la ciencia.

En este caso, el uso de estructuras vegetales es una alternativa económica y respetuosa con el medioambiente, dado que el rápido crecimiento de las especies vegetales, según los nueve investigadores, “proporciona un material de andamio menos costoso, más abundante y sostenible” a los pacientes con problemas del corazón. Incluso, estos reemplazos tisulares podrían aplicarse a otro tipo de órganos o a huesos, con base en la estructura de la madera.

El artículo, liderado por ambas facultades estadounidenses, fue publicado este mes en la plataforma científica Elsevier bajo el título “Reinos de cruce: Usando plantas decelularizadas como andamios de ingeniería de tejidos perfusables”.

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