10 Mar 2011 - 10:30 a. m.

De perfiles y cálculos políticos

Dos dirigentes del actual gobierno hacían sus propios pronósticos políticos en 2006. La Embajada de Estados Unidos reportó a Washington las novedades de sus contertulios.

El Espectador

La política es cambiante y los líderes nacionales comparten sus cálculos electorales y de poder ante instancias internacionales, muchas veces sin que lo sepan sus propios copartidarios o la opinión pública. Esa manifestación queda clara cuando se conocen los cables diplomáticos desde la Embajada de Estados Unidos en Colombia —divulgados por Wikileaks—, que en el caso específico de los comicios de 2006, dejaron constancia de lo que pensaban dos dirigentes que hoy ocupan destacadas posiciones en el gobierno Santos: el excongresista Rodrigo Rivera, hoy ministro de Defensa, y el exgobernador Angelino Garzón, hoy vicepresidente.

Con un día de diferencia y por separado, ambos líderes políticos exteriorizaron sus reflexiones ante personal de la Embajada norteamericana en Bogotá. Las opiniones de Rodrigo Rivera quedaron incluidas en un cable diplomático transmitido a Washington el 8 de marzo de 2006, enmarcadas en un desayuno de trabajo para comentar su estrategia de campaña. Rivera buscaba la candidatura del Partido Liberal y de entrada indicó que él podía mejorar el papel de Colombia en la región, por lo cual no sólo podía ganar la nominación liberal, sino incluso derrotar al entonces presidente Álvaro Uribe en las justas presidenciales de mayo de 2006.

Según el cable diplomático, Rivera se comparó con el expresidente norteamericano Bill Clinton y agregó que políticamente era una especie de moderado outsider y por eso planeaba sorprender a todos con una estrategia tipo David y Goliat. Anticipó que seguramente la nominación presidencial daría como ganador a Horacio Serpa, hecho que calificó como un desastre para el Partido Liberal. Lo explicó recordando que Serpa había sido derrotado dos veces en comicios presidenciales y ya era hora de pasar esa página. En cambio Rafael Pardo era mucho mejor, aunque la política colombiana era más de personalidad que de plataforma.

Rodrigo Rivera criticó al entonces presidente Uribe por su distancia con otros líderes regionales en el continente y, en contraste, se presentó como una persona que podría ser un puente de confianza entre los Estados Unidos y los gobiernos de Brasil, Ecuador y Venezuela. Además se mostró abiertamente partidario del Tratado de Libre Comercio y dijo que los liberales no habían desarrollado una línea de partido clara sobre este tema. A su vez, la Embajada agregó que Rivera era un congresista experimentado, que seguramente no iba a ganar la nominación liberal pero que, con apoyo entre los votantes jóvenes, podría perfilarse como una opción para las elecciones presidenciales de 2010.

Venticuatro horas antes, la aproximación política había sido con el entonces gobernador del Valle, Angelino Garzón, a quien se presentó como un prominente líder de izquierda moderada. Sin duda alguna Garzón predijo el triunfo en primera vuelta del entonces presidente Álvaro Uribe, de quien dijo tener una excelente relación. Y agregó que aunque él iba a apoyar al candidato del Polo, realmente lo hacía más por lealtad que por convicción. De paso calificó a sus copartidarios como líderes con posiciones radicales, mientras él se definía dentro de la línea Lula da Silva-Tabaré Vázquez-Michelle Bachelet.

Descalificó al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de quien dijo que se había situado al margen de la instituciones democráticas, y destacó las bondades del Tratado de Libre Comercio, resaltando que podría ser muy importante para su departamento, el Valle, en especial para los productores de azúcar y las exportaciones de etanol. Y de nuevo se concentró en el tema político, para reiterar que él mantenía regulares conversaciones con varios constituyentes para escucharlos y conocer sus opiniones. En contraste, mencionó a Gustavo Petro, de quien manifestó que asumía posiciones radicales porque no tenía responsabilidad frente a su colectividad.

Después de escuchar las apreciaciones políticas de Angelino Garzón durante un almuerzo en Cali, el entonces embajador de Estados Unidos, William Wood, agregó en su cable diplomático que Garzón era mencionado como un posible contendor para la Presidencia de Colombia en 2010 si el péndulo de la política giraba hacia la izquierda después de ocho años de gobierno de Uribe. Además lo definió como un líder de comentarios precisos y pragmáticos, quien sería un gran aliado para la aprobación del Tratado de Libre Comercio. No estuvo el embajador Wood muy distante de la realidad, hoy Angelino Garzón es el vicepresidente de Colombia.

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