27 Mar 2011 - 10:56 p. m.

Diabético cruzará a pie Groenlandia

Con ampollas de insulina pegadas al cuerpo para evitar que se congelen, el deportista recorrerá 800 kilómetros.

Redacción Vivir

Después de escalar siete grandes cumbres, entre ellas el Éverest y el Kilimanjaro, el español Josu Feijoo se ha propuesto cruzar Groenlandia siguiendo la línea del círculo polar Ártico. De no ser porque debe inyectarse insulina para controlar la diabetes que padece desde hace muchos años, su historia sería tan sólo la de otro aventurero deportista.

Serán 28 largas jornadas en medio de la nada. Caminatas de ocho horas diarias arrastrando un trineo de 125 kilos, de los cuales el 90% son alimentos liofilizados y combustible. “Lo peor del viaje es que atravesaremos un desierto blanco y helado, donde no hay rastro de vida humana, ni vegetal, por eso lo llaman ‘el camino hacia el infierno’ ”, comentó Feijoo a la agencia EFE.

El viaje lo realizará en compañía de otros dos experimentados deportistas: Jon Goixoetxea y Víctor Izquierdo. Viejos amigos de aventura junto con quienes conquistó las siete cumbres. Serán sólo tres en el largo y solitario camino de 800 kilómetros, con armas al cinto por si se atraviesan en el camino de algún oso polar hambriento.

Además de las exigencias físicas y psicológicas que implica una travesía como esta, Feijoo enfrenta una adicional: controlar la diabetes y mantener estable el nivel de azúcar en su sangre. Cuatro veces al día tendrá que inyectarse dosis de insulina. El inconveniente es que este producto se congela a cinco grados bajo cero y la temperatura ambiente en Groenlandía por esta época es, como mínimo, de 35 grados bajo cero.

Para evitar que se hiele la medicina, “llevará los ‘bolígrafos’ donde la guarda pegados al cuerpo para que se calienten con la temperatura corporal. También sus compañeros de viaje transportarán dosis de insulina bajo la ropa.

“Los tres somos amigos desde hace 15 años, hemos subido a muchas cumbres, pero en esos sitios nunca hemos sentido la soledad, porque tienes a otros escaladores, de otros países, con los que puedes intercambiar opiniones”, contó Feijoo a la prensa. Para sortear los malos días y la soledad, se han permitido un pequeño lujo: un diminuto reproductor de música.

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