3 Jan 2012 - 3:43 a. m.

"'Don Mario' me pidió perdón": General Oscar Naranjo

El general le responde al excomisionado de paz Luis C. Restrepo.

Diana Calderón, especial para El Espectador

El director de la Policía Nacional dice que a los ataques personales del excomisionado de paz Luis C. Restrepo no responderá y pedirá a la justicia que investigue lo que considere pertinente; relata cómo fue el episodio en su oficina cuando lloró por el dolor que le producían las acusaciones en su contra y revela que el narcotraficante Daniel Rendón Herrera, alias ‘Don Mario’, reconoció que todo lo que dijo de él había sido un invento para vengarse del oficial. El general Óscar Naranjo confirma que se adelantan negociaciones de algunos narcotraficantes con las autoridades de Estados Unidos.

El excomisionado de paz Luis C. Restrepo, ha salido a defenderse ante la imputación de la Fiscalía en su contra y entre las acusaciones que ha hecho a exfuncionarios del gobierno Uribe, dijo que usted era un sepulcro blanqueado y que le había llorado en su oficina, pero que le creía más a las lágrimas de (Salvatore) Mancuso que a las suyas.

¿Qué le responde usted al excomisionado Restrepo?

Por conducta y por norma general, a este tipo de cuestionamientos públicos yo he procurado invocar siempre que mis respuestas se produzcan a la luz de los órganos de control. Por lo tanto y por respeto a los colombianos y por tratarse de unas afirmaciones que tienen el carácter de un ataque personal, yo no voy a entrar en ese juego de hacer debates públicos que al final son temas que uno debería resolver como me lo propongo en este caso, ante la justicia. Nuevamente solicitaré a la justicia, a la Fiscalía, que haga las investigaciones que estime convenientes.

El episodio que él narra en el que dice que usted le lloró, ¿ocurrió?

Sí, tengo que decir que sí. Tuvimos una reunión, siendo yo director de la Dijín, en la dirección, en el despacho de la Dijín, una reunión que tenía que ver con reiteradas manifestaciones, según él, de jefes paramilitares que me sindicaban de corrupto, a lo cual digamos que yo respondí de manera enfática y seguramente como el país también lo conoce de manera emocionalmente comprometida por el dolor que me causan a mí esas afirmaciones, infamias, que contrastan con los resultados que a lo largo de mi trayectoria le he ofrecido al país y que hablan bien de mi integridad.

¿Qué opina de lo que ha ocurrido en los últimos días, por qué no fue posible llevar a cabo de manera exitosa el proceso de sometimiento a la justicia de los miembros de Erpac?

Independientemente del resultado inmediato que llevó a la Fiscalía y a los jueces a dictar medida de aseguramiento, yo debo decir que ese es un éxito de los colombianos. ¿Por qué un éxito? Porque por lo menos durante cinco años Pedro Oliveros, alias ‘Cuchillo’, montó una empresa criminal, sicarial y mafiosa en los Llanos Orientales. Hace justamente un año, la Policía neutraliza a ese individuo pero mantiene operaciones continuadas que llevaron a la captura de centenares de integrantes del llamado Erpac, que al final les muestran a los cabecillas actuales que la única salida, como lo ha reiterado el señor presidente de la República, es el sometimiento a la justicia. Y la verdad nosotros estimamos que esta es una señal clara con esas estructuras y es una señal clara también de que tenemos que mejorar el acumulado, el recaudo de pruebas que nos permitan judicializarlos a todos.

¿Se está fallando en el recaudo de pruebas para judicializar a estas personas? ¿No cree que existían las herramientas jurídicas para hacer el proceso?

Lo que tengo que decir es que un proceso de sometimiento masivo a la justicia es inédito; aquí hubo en el pasado procesos de desmovilización, pero procesos de sometimiento a la justicia a la luz del Código de Procedimiento Penal vigente, que yo recuerde, es el primer sometimiento masivo que se da de esta naturaleza y por lo tanto quedan lecciones aprendidas.

¿Qué lecciones aprendidas?

Por ejemplo, verificar, conocer con anterioridad la identidad completa y la trayectoria de cada uno de los individuos que pretenden someterse a la justicia. Aquí, realmente, queda una experiencia, pero repito, es una experiencia que deja lecciones aprendidas subsanables, porque la verdad es que nos pondremos en marcha para capturar a estos individuos.

¿Esas capturas las hará la Policía judicial?

Lo que estamos coordinando con la Fiscalía es que la totalidad de las policías judiciales realmente reciban esas órdenes de captura como una prioridad y no descarto que algunos de los delincuentes que se presentaron y que fueron puestos en libertad, con este llamado de la justicia, con estas órdenes de captura, se presentarán nuevamente ante las autoridades.

Describía usted el modus operandi de esa banda en los Llanos Orientales, ¿qué se logró en la lucha contra fenómenos parecidos mafioso-sicariales en Medellín, Cali y otras ciudades del país?

Uno siempre quisiera que particularmente el indicador de homicidios, el indicador de violencia en Colombia, cayera de manera más sustancial y definitiva; sin embargo, y no nos declaramos satisfechos, tenemos una disminución de homicidios que nos pone sobre cifras de los últimos 26, 27 años; estamos regresando a indicadores que se acercan a los 10 mil homicidios anuales. Repito, hacía casi tres décadas no se registraban en el país estos descensos. Pero diría que en términos generales logramos mantener esa tendencia al decrecimento de homicidios, una disminución importante de los secuestros y revertir lo que a mediados de año fue una percepción muy negativa de inseguridad en las ciudades. Las últimas encuestas, las últimas mediciones, los últimos registros estadísticos de denuncia en las capitales del país hablan de un descenso en la percepción de inseguridad y la verdad se lo atribuimos primero a la promulgación de la política de seguridad ciudadana del Gobierno, a la expedición de la ley de seguridad ciudadana, y al apoyo fundamental que el Gobierno le ha dado a la Policía.

Usted anunció una lucha frontal contra un cartel de contrabando hace pocos meses. ¿En qué va ese tema?

Hemos avanzado en una alianza realmente eficaz con la Dirección de Impuestos Nacional. Con el doctor Juan Ricardo Ortega estuvimos hace unos pocos días presentando el balance de fin de año y él señalaba cómo, por ejemplo, este año los indicadores de incautaciones y decomisos frente a productos muy sensibles de la economía colombiana, zapatos, textiles, licores, se incrementaron en más del 300%. Pero por otro lado estábamos presentando ese día a un individuo que se conoce en el mundo de la mafia del contrabando como ‘el rey de la falsificación’, que lo habíamos reseñado en un cartel y afiche de búsqueda, ofreciendo recompensa, y que probamos que estaba comprometido en cerca de 340 importaciones con documentos falsificados. Yo diría que falta mucho por hacer, pero por primera vez estamos tocando a los cabecillas de estas estructuras contrabandistas.

¿Tiene alguna información sobre supuestas negociaciones de alias ‘Loco Barrera’ y otros narcotraficantes con autoridades de los Estados Unidos?

Este tema de las negociaciones con la justicia colombiana y la norteamericana corresponden a unos niveles de confidencialidad altos de esas autoridades, son tremendamente sensibles. Yo lo que quisiera afirmar es que hemos conocido de esos acercamientos de abogados de distintas estructuras, de esta en particular, pero esta interpretación para nada debe asumirse como que me estoy oponiendo, como que estoy obstruyendo ese proceso de sometimiento a la justicia de estos individuos. Todo lo contrario, lo que puedo decir es que cuando el Erpac, pero también cuando ‘Valenciano’ o cuando hay estos rumores de que alias el ‘Loco Barrera’ y los ‘Comba’ están buscando aproximaciones a las autoridades para someterse a la justicia, esos son indicadores claros de que el país va en la línea correcta de la lucha contra el narcotráfico.

Hace un par de semanas el Tribunal Superior de Bogotá compulsó copias a la Fiscalía para que se investigara a los excomandantes de Policía de Barranquilla entre 2003 y 2006. Entre estos aparece el general Rafael Parra, uno de los generales que salieron en los últimos cambios de cúpula de la Policía, ¿qué opinión le merece la decisión del Tribunal?

De cuando en cuando las versiones paramilitares mencionan de manera genérica conductas de oficiales de la fuerza pública. Nosotros conocimos a través de los medios esa decisión de las autoridades de justicia ordenando esa investigación. Sin embargo, debo decir que me declaro sorprendido. Por una razón, fue el general Parra, siendo comandante de la Policía Metropolitana, quien inició las operaciones para desmantelar la organización de un individuo conocido en la costa como alias ‘Salomón’, la extensión directa de ‘Jorge 40’ en esa zona. Fue el general Parra quien lideró esas operaciones y quien condujo a la captura de muchos integrantes de esa estructura que él identificó como amenaza cuando fue comandante de la Policía Metropolitana.

Así lo hizo también alias ‘Rasguño’ con el general Pinzón. ¿Usted metería las manos al fuego por los generales Parra y Pinzón?

Sí, definitivamente. Mire el caso de alias ‘Rasguño’, y lo digo porque yo aparezco también sindicado por este individuo, señalado por este individuo.

Por unos alias que dice él que le tenían a usted...

Y por cualquier cantidad de cosas. Pero la verdad es que hay afirmaciones de esas, como está ya probándose ante la justicia, que no corresponden a circunstancias de tiempo, modo y lugar que están tremendamente trastocadas y tergiversadas, y por eso tengo tranquilidad sobre esas denuncias.

¿Qué cree que hay detrás de las declaraciones de esta gente?

Mire, esto yo no quería revelarlo, porque hace parte de un proceso que la Fiscalía está culminando, pero le voy a mencionar un poco para mostrar cuál es nuestra tragedia y experiencia permanente cada vez que capturamos a un delincuente de esta talla. En septiembre del año 2009, Daniel Rendón, alias ‘Don Mario’, ofreció una entrevista donde dijo que yo me había reunido con él en San Martín, Meta, y con Miguel Arroyave. Hace un par de días en diligencia en presencia de él, una fiscal, una procuradora, con la comparecencia de ese individuo, con la comparecencia mía en una audiencia judicial, ese señor dijo: “todo eso fue un invento, lo dije porque yo estaba sentido con el general porque me elevó el perfil criminal y me llamó un Pablo Escobar, y la verdad nada de lo que dije es cierto. Le pido perdón al general”. Dicha circunstancia se repite día a día, cada vez que uno captura a un criminal. Yo hago esta pregunta, Diana, oficiales que tienen otras responsabilidades, que están en áreas académicas, logísticas o de seguridad ciudadana, que no enfrentan crimen organizado, de esos oficiales ningún delincuente habla mal. Hablan mal de quienes dan resultados en contra del narcotráfico y es el caso, repito, de varios oficiales como los que usted menciona.

¿Está cansado general?

Cuando pasan estas cosas, sobre todo el año que acaba de terminar, en el que se tuvo que hacer un cambio en la cúpula de la Policía, cuando aparecen paramilitares, extraditables, cuestionando con sus declaraciones a miembros de la institución...

Es tremenda mi confianza en la justicia e institucionalidad colombiana y en la tranquilidad plena por lo que hemos hecho a lo largo de 36 años en la Policía. Cuando uno piensa en eso, tiene la certidumbre. Aunque a veces las cosas se demoran, como en el caso de ‘Don Mario’, más de dos años esperando una aclaración. Pero la verdad llega, la verdad se impone y los resultados mientras tanto siguen hablando por nosotros. No hay una institución en Colombia, lo digo sin pretensiones, que haya hecho tanto contra el narcotráfico como nosotros y me refiero a la Policía y me refiero particularmente a oficiales, suboficiales, patrulleros que han arriesgado no solamente su vida sino su integridad moral y jurídica persiguiendo a estos individuos.

Se viene dando ya hace algunos años pero cada vez con mayor fuerza el debate sobre la necesidad de buscar una fórmula intermedia entre la legalización y la prohibición de la droga. ¿Cuál es su posición frente al tema?

Yo diría que el punto de encuentro de las dos posiciones se genera cuando se le da prioridad al consumidor como una víctima y como un paciente que hay que recuperar para la sociedad. Creo que ahí, digamos, tanto los prohibicionistas como quienes invocan la liberalización del consumo de drogas nos ponemos de acuerdo. Reconocer que hay que hacer más esfuerzos para recuperar, resocializar, rehabilitar al consumidor víctima de mafias y al mismo tiempo generar más acciones preventivas para evitar que más ciudadanos, especialmente más jóvenes, vayan a las drogas es un imperativo que nos pone de acuerdo.

¿Dónde estamos en desacuerdo?

Particularmente alrededor de argumentos que no están basados en información certera, precisa, que permita tomar decisiones. Normalmente yo pongo un ejemplo. Uno puede encontrar en la literatura científica hoy artículos maravillosos alrededor de la marihuana como una fórmula médica para curar enfermedades, pero puede encontrar artículos que hablan de los daños que produce en relación con adicciones, trastornos psicológicos y físicos a las personas. Por lo tanto tomar decisiones en un mundo ambiguo donde tampoco hay información cierta, verificable, sobre cuál es el éxito de ese uso de políticas me parece difícil. Es difícil que la sociedad tome decisiones sobre este tema.

¿Diría usted que ese es su mayor dolor de cabeza el tema de las drogas y cómo enfrentarlas?

En el caso colombiano yo diría que estamos avanzando de manera tan notable que el verdadero dolor de cabeza, si me pregunta hoy, es ver cómo los colombianos no nos matamos y cómo los colombianos dejamos de ver las armas de fuego como un instrumento cercano, accesible y disponible para causar daño o incluso para producir engaños como los que llevan a la gente a celebrar haciendo tiros al aire. La verdad nos duele mucho que en Colombia nos sigamos matando y que seamos incapaces de tomar una decisión para restringir totalmente el uso de las armas.

¿Sabe usted dónde está en este momento Víctor Patiño Fómeque? Dicen que está en Buenaventura.

No, hace unos meses, a esa pregunta, autoridades norteamericanas nos ha dicho que no está en Colombia.

Para finalizar, ¿cómo está trabajando la Policía con el Ejército Nacional?

Hoy estamos viviendo una nueva cultura institucional basada en algo muy fuerte desde la Presidencia de la República, basada en liderazgos muy genuinos del señor ministro de la Defensa y yo podría decir que estamos atravesando una de las épocas de mejor relación, claramente la mejor relación histórica entre militares y policías, y no lo digo de manera retórica, me atengo a los resultados que militares y policías hemos actuado de manera coordinada en la lucha contra las Farc, por ejemplo.

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