16 Feb 2009 - 8:17 p. m.

EE.UU. intensifica ataques con aeronaves sin piloto

Aviones no tripulados controlados desde Las Vegas aniquilan a enemigos en Afganistán, a más de 12.000 kilómetros de distancia.

Fernando Peinado, Madrid / El País de España

No es la escena de una película de ciencia-ficción. El Pentágono usa esos robots voladores para ganar la guerra contra los talibanes y Al Qaeda, e incluso para dar de una vez por todas con el escondrijo de Osama Bin Laden.

Desde 2001, el Ejército estadounidense ha multiplicado por 25 el número de aviones no tripulados que sobrevuelan Irak y Afganistán, hasta superar los 5.000. Si desde los años sesenta se utilizan para cumplir funciones de vigilancia y reconocimiento, sólo desde 2002 han comenzado a ser explotados como aviones de combate. Los aviones Predator cuentan con cuatro misiles y dos bombas de 225 kilogramos cada una. Su papel bélico dejó de ser secundario a mediados de 2008. El secretario de Defensa, Robert Gates, lamentó entonces "la falta de visión" que había sufrido el Pentágono para aprovechar el potencial de estos aviones. "Son ideales para muchas tareas de las guerras modernas", dijo. "Por ejemplo, para detectar a unos rebeldes que están plantando una trampa explosiva en una calle, ahorrando riesgos para las tropas".

Más de 30 ataques con Predator han sido ejecutados por EE.UU. desde agosto en Pakistán, en los bastiones de Al Qaeda. La primera acción de combate que autorizó el nuevo presidente, Barack Obama, dos días después de jurar el cargo, fue un ataque transfronterizo con un avión no tripulado en una zona montañosa paquistaní. Estos aparatos permiten evitar roces diplomáticos con un aliado como Pakistán, que no ha dado permiso para invadir su espacio aéreo, según Andrew Brooks, analista del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos. "Si un avión tripulado fuera derribado y el piloto capturado, la reclamación de EE.UU. provocaría una situación embarazosa".

Los expertos consideran el empleo de aviones no tripulados como la mayor revolución bélica desde el fin de la guerra fría: son casi invisibles y pueden vigilar un objetivo durante más de 24 horas y desde gran altura -el Global Hawk alcanza los 60.000 pies (18,2 kilómetros)-. En 2007, los aviones no tripulados estadounidenses llegaron a completar más de 60.000 horas de vuelo y dispararon 99 misiles. Muchos pronostican que reemplazarán por completo a los aviones pilotados. Gareth Jennings, experto de la revista británica Jane"s, especializada en Defensa, objeta que hay todavía muchos factores técnicos e incluso éticos que necesitan ser resueltos: "La tecnología de aviones no tripulados no es lo suficientemente avanzada como para que compartan el espacio aéreo con el tráfico comercial, aunque ya hay varios estudios en marcha para solucionar este problema".

El desarrollo y el abaratamiento de estas aeronaves (un Predator cuesta una media de 541.000 euros) dependerá del clima político y militar de los próximos años. De momento, los beneficios de la investigación militar en aviones no tripulados se extienden ya al ámbito civil. "Son usados por la guardia de frontera estadounidense para controlar el tráfico de ilegales y se ha comprobado su utilidad en catástrofes naturales, como los incendios de California de noviembre", afirma Emilio Bonaplata, representante en España de General Atomics, uno de los principales fabricantes estadounidenses de este tipo de aeronaves.

España adquirió el año pasado a Israel tres aviones modelo IAI Searcher MkII-J, que son utilizados en Afganistán para tareas de vigilancia. El Sistema Integrado de Vigilancia Aérea (SIVA) usa pequeños aviones no tripulados para el control de inmigración ilegal, narcotráfico e incendios.

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