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7 Dec 2010 - 3:15 a. m.

"El alud se tragó a mi familia"

Dos sobrevivientes relatan los momentos de pánico y su angustia por la suerte de sus seres queridos.

Maryluz Avendaño / Bello, Antioquia

Un panorama desolador reina en el barrio La Gabriela, en Bello (Antioquia). La tragedia parece aumentar con el paso de las horas. Setecientas personas, entre organismos de socorro, bomberos, ejército, policía, residentes de la zona y voluntarios, hacen esfuerzos sobrehumanos para sacar de los escombros a un número incierto de personas que fueron sepultadas por el alud que cayó encima de 40 casas. Se estima que por lo menos 124 personas se encuentran bajo los 12 mil metros cúbicos de tierra que se vinieron abajo. Muchos aseguran escuchar gritos de gente pidiendo auxilio, pero el terreno es muy inestable y el rescate debe hacerse de forma manual, con la ayuda de perros entrenados en búsqueda de personas. Las labores continuarán de forma ininterrumpida mientras el estado del tiempo lo permita.

Hasta ahora se ha logrado rescatar con vida a siete personas y se han recuperado  23 cadáveres, en su mayoría de niños. 

Mientras las autoridades investigan si una escombrera ubicada en la parte superior de la montaña habría sido una de las causas del alud, varios geólogos estudian cinco puntos críticos del deslizamiento para hacer un análisis y determinar si existe riesgo para otras viviendas y emitir un concepto sobre cuál fue el origen de la catástrofe.

Se salvó de milagro

Desde hace 40 años la familia García vivía en esta zona, llamada Calle Vieja, del barrio La Gabriela en Bello. Según don Jesús García, él y su familia llegaron cuando apenas tenía 4 años. “Nos dieron el terreno, fue una donación del Inderena y el ICA nos ayudó con los materiales. Cuando nosotros llegamos no había sino tres casas, fuimos de los fundadores”, relata Jesús, mientras observa a los socorristas trabajar en la zona donde hasta hace unas horas estaba su casa y 10 más de sus familiares. “Era un condominio familiar, vivíamos 29 personas y hay 14 desaparecidos”, agrega.

Al mediodía del domingo, Jesús se encontraba en el segundo piso de su casa, con su esposa, sus tres hijos y dos sobrinas. En ese momento decidió ir hacia la plaza de Bello a comprar la carne para el almuerzo. “Dejamos a las hijas, Yuri Alejandra de 17 años, que estaba lavando la ropa; a Geraldin, de 15 años, le dijimos que pusiera el arroz. Con ellas estaba el niño de 12 años Jeison Estiben y dos sobrinas, una de 6 años, Juliet Valencia, que vivía en Barbosa y estaba de vacaciones con nosotros, y otra sobrinita de una año y medio”

Jesús salió con su esposa en la moto. Una hora después regresó a la zona, pero no les permitían el ingreso. “Nos paró la policía y decían que no podíamos pasar porque se había venido un derrumbe en La Gabriela. La verdad, pensamos que era cerca de la cárcel Bellavista, porque en el barrio no teníamos alerta”

Sin sospechar lo que había pasado, decidieron dar la vuelta para ingresar por el sector de la cárcel. Allí se encontraron con un vecino que les dijo que el derrumbe había sepultado su casa. “Eso fue horrible. Cuando logramos entrar fuimos a buscar a la familia, pero no había sino tierra, las casas no estaban. Es muy doloroso saber que toda la familia se nos fue ahí. La verdad, todavía no aterrizo, es increíble”. Desde ese momento ha sido tanto el dolor, que Jesús asegura que se siente como en una burbuja.

Una luz de esperanza

En medio del dolor y la incertidumbre, Jesús y su esposa María Leonor se aferraban a la esperanza de que sus hijos y 11 familiares más, entre ellos su mamá y 3 hermanas, un cuñado y 6 sobrinos, fueron rescatados con vida. Hacia las 6 y 30 de la tarde, una noticia los llenó de alegría: “A mi niño lo habían sacado herido y está en el hospital Marco Fidel Suárez. De una nos fuimos para allá. Le hicieron cirugía en una ceja y en el tobillo izquierdo”.

Según relata Jeison, no sintió nada, sólo despertó en el hospital. “Él estaba en el balcón cuando el derrumbe. Lo único que nos dice es que las hermanitas están bien porque están en una pieza”, cuenta Jesús con su voz entrecortada.

En la noche los organismos de socorro rescataron el cuerpo de su sobrina de 6 años Julieth Valencia. Esta mañana le dieron la noticia de que la bebé de año y medio también había sido hallada. “Me dicen que puede estar viva. Ojalá, Dios quiera”, pero la verdad era otra. La niña fue rescatada con débiles signos vitales y pocos minutos después falleció. A pesar de la noticia, Jesús sigue aferrado a la esperanza de encontrar a más familiares vivos. “Yo todavía tengo fe. Mis niñas van para 11°. y 9°. de bachillerato y digo van porque no me resigno a que estén muertas. También faltan mi mamá, mis hermanas, mis sobrinos; son 14 en total”.

Era una tragedia anunciada

“Desde hace seis años había un botadero de escombros. Nosotros denunciamos eso porque cada vez los escombros se veían más cargados. Después pusieron un parqueadero de tractomulas y eso nos preocupaba, pero no era que viéramos grietas, no. Ya teníamos denuncia en Fiscalía y en la Alcaldía, pero no pararon bolas”, asegura Jesús García.

La tragedia para este hombre de 44 años de edad, mensajero, apenas comienza. Pues a la pérdida de sus seres queridos se suma el no tener a dónde ir, pues toda su familia residía en este lugar. “Me dicen que al niño le van a dar de alta en la tarde o mañana, el problema es que ¿para dónde me lo voy a llevar? Desde que pasó el derrumbe hemos estado aquí en la calle y no tengo más familia”. Esta realidad quebró por completo la fortaleza de Jesús, quien invadido por el llanto sigue aferrado a la esperanza de que sus hijas también salgan con vida.

Gobierno declara la calamidad pública en Bello

Luego de recorrer el barrio La Gabriela y ver la dimensión de la catástrofe ocurrida, los ministros del Interior, Germán Vargas, y de Defensa, Rodrigo Rivera, anunciaron la declaratoria de calamidad pública en ese municipio, figura a la que ya habían acudido hace dos semanas para buscar recursos destinados a los damnificados en todo el país.

Vargas Lleras señaló que 1.000 familias de las 5.000 que se encuentran en riesgo en el municipio de Bello deberán salir lo antes posible de sus viviendas. De ellas, 70 se encuentran en la zona de la tragedia. “El Gobierno va a asumir los costos de los arriendos mientras tenemos una solución definitiva de vivienda, pero esto no da espera. Invitamos a las familias de las laderas para que se vayan, es mejor prevenir”, dijo el Ministro.

También informó que se dio la orden para traer a la zona más perros de rescate y más personal para adelantar las labores de manera manual, pues “todavía hay esperanza de encontrar personas con vida”.

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