4 Mar 2011 - 4:35 a. m.

El carrusel, el Polo y los hermanos Moreno

Más allá del proceso disciplinario y judicial, las decisiones que se tomen —a favor o en contra— generarán un impacto en lo político. Para muchos el Polo Democrático ya perdió.

Redacción Política

La comparecencia del senador Iván Moreno Rojas ante la Procuraduría General de la Nación —hoy, a partir de las 3:00 de la tarde— para responder en un proceso verbal disciplinario por el presunto delito de concusión o falta “gravísima” a título de dolo, dentro de lo que se ha conocido como el carrusel de la contratación, es para muchos el epílogo de un escándalo que además de implicaciones disciplinarias y jurídicas, tendrá trascendentales repercusiones en lo político.

Tímido y reservado, características que, dicen, ha sabido aprovechar estratégicamente a su favor, Iván Moreno es punto de referencia dentro del Polo Democrático Alternativo. En las elecciones a Congreso del año pasado obtuvo la segunda votación de la colectividad (86.133 votos) y para nadie es un secreto su gran influencia en la administración de su hermano, el alcalde de Bogotá Samuel Moreno, así éste se apresure a aclarar que no es así y que “opinar no es influir y menos decidir”.

Lo cierto es que la presencia de Iván Moreno en el banquillo de los acusados era algo que muchos esperaban casi desde el mismo 25 de junio de 2010, cuando se destapó el escándalo del carrusel de la contratación. Ese día, Caracol Radio reveló una grabación que involucraba al contralor de Bogotá, Miguel Ángel Moralesrussi, con la presunta negociación de comisiones con contratistas. En ella se escucha un diálogo entre el exrepresentante a la Cámara por el Partido Liberal Germán Olano y Miguel Nule, uno de los empresarios que para aquel entonces manejaba gran parte de la contratación en la ciudad.

Pocos días después la Fiscalía, la Procuraduría y la Corte Suprema de Justicia anunciaron investigaciones para establecer la responsabilidad del contralor y el excongresista. Y en el desarrollo del proceso fue el mismo Miguel Nule quien aseguró que tanto Moralesrussi como el senador Iván Moreno le habían exigido el 6% y el 2%, respectivamente, de pago sobre los contratos.

El escándalo creció después con las denuncias de una comisión del Polo Democrático —liderada por el excandidato presidencial Gustavo Petro—, que también acusó a Iván Moreno de ser partícipe activo en las adjudicaciones por parte de la administración distrital. El senador rechazó tal acusación y un día después fue el alcalde Samuel Moreno quien ante los medios de comunicación se declaró cansado de “chismes y rumores”, y atribuyó las denuncias a una campaña de desprestigio contra él y su familia. Ese mismo día la Corte Suprema de Justicia abrió investigación preliminar contra Iván.

Hoy, el senador se apresta a responder los señalamientos ante el Ministerio Público, mientras en los mentideros políticos de la ciudad y el país se siguen haciendo cábalas sobre el futuro de su hermano, el alcalde, y de su partido, el Polo, de acuerdo con las decisiones que tome el procurador y más adelante la justicia. Para el analista político Alejo Vargas, todo parece indicar que el llamado de Alejandro Ordóñez concluirá con una sanción, tal como ocurrió con Germán Olano y Miguel Ángel Moralesrussi. “La decisión se va a maximizar en los medios y la percepción de corrupción con que se relaciona a los Moreno y al Polo generará un impacto muy alto de cara a las elecciones de octubre”, sugiere Vargas.

Es claro que el Polo Democrático Alternativo se construyó con el consenso de varias tendencias de la izquierda colombiana, que durante los últimos años han librado un pulso por el poder en su interior, en el que la Anapo —el sector de los Moreno Rojas, incluyendo a su mamá: María Eugenia Rojas, y el de menos inclinación hacia la izquierda— ha terminado por imponerse. Sin embargo, dice Alejo Vargas, el respaldo y la solidaridad política del resto del partido para con el Alcalde y su hermano podría salir muy caro: “Si en su momento se hubiera asumido una posición más crítica, como la que tuvieron Petro, Avellaneda y De Roux, el impacto sería menor. Pero, guardadas las proporciones, esta estela de corrupción con la que se está relacionando al Polo le va a salir tan cara como al Partido Liberal el Proceso 8.000”, agregó.

La actual presidenta de la colectividad, Clara López, explicó que cuando se hizo el acuerdo de fusión entre el Polo Democrático Independiente y Alternativa Democrática se amplió el acuerdo de unidad con lo que se llamó la tercera pata, en la que venían la Anapo, representada por Iván Moreno; los angelinistas, que era una corriente del Valle del Cauca afín al hoy vicepresidente Angelino Garzón, y el sector de María Emma Mejía. Y viene la defensa.

“Ahí llegó Iván Moreno al Polo. Samuel ya estaba. Ahora, que se le abra un pliego de cargos a un senador del partido y lo llamen a rendir cuentas, es complicado. Pero el Polo, en sus estatutos, ha sostenido que actuará en consecuencia a lo que determinen los órganos de control, que hay que respetar el debido proceso y las garantías procesales. Si Iván Moreno es declarado responsable, tendremos que tomar decisiones y, si lo declaran inocente, habrá que hacer una campaña para limpiar el buen nombre que le ha sido mancillado”, enfatizó López.

Pero Gustavo Petro, uno de los acusadores, tiene otra lectura de lo sucedido. En su criterio, desde 2002 —en plena campaña a la Presidencia de la República— existía una fuerte tensión entre la línea samperista y la que representaban él y Antonio Navarro. “Iván Moreno fue viceministro de Salud y ministro de Trabajo en el gobierno de Ernesto Samper. Teníamos mucha desconfianza por ciertas prácticas clientelistas. Cuando Lucho Garzón llegó a la Alcaldía, sin saber lo que vendría después, le dio fuerza en el interior del Partido al sector de los Moreno”, dijo.

Y agregó: “En el momento en que revelamos el informe sobre el cartel de la contratación, el Polo perdió su posibilidad de separarse de la Alcaldía, porque nosotros mismos empezamos el escándalo. Los que adelantamos la investigación pedimos una separación de la militancia de los Moreno, pero no se hizo por dos razones: por sectarismo y por vínculos contractuales con la administración distrital. Queda intentar salvar figuras políticas, pero creo que habrá una desbandada”, advirtió Petro.

Hasta el momento Iván Moreno ha preferido hablar poco sobre los señalamientos que se le hacen. “Este trámite disciplinario es una oportunidad procesal para demostrar la limpieza de mi comportamiento como servidor público y probar mi inocencia frente a las acusaciones infundadas e infames formuladas por los señores (Miguel y Guido) Nule”, señaló a través de un comunicado público, al conocer la citación de la Procuraduría, pidiendo de paso la presencia física de los Nule en la audiencia de hoy.

Según el exprocurador Jaime Bernal Cuéllar, su situación es “grave”, ya que fue llamado a comparecer bajo la figura excepcional del ‘proceso abreviado’, que sólo se aplica cuando se considera que existen elementos de juicio que comprometen la actividad de un servidor público. “La discusión de esta tarde partirá de esos elementos probatorios con que cuenta la Procuraduría. Obviamente, Moreno tendrá preparada su defensa, pero las pruebas que tiene Ordóñez deben ser contundentes para aplicar este procedimiento”, explicó Bernal. La sanción que podría recibir, teniendo en cuenta que la misma Procuraduría habla de una “falta gravísima”, podría implicar destitución inmediata e inhabilidad para ejercer cargos públicos de 15 a 20 años.

De darse ese escenario y a pesar de que en términos judiciales y disciplinarios las responsabilidades son individuales, es de esperar efectos sobre la alcaldía de su hermano Samuel Moreno, también inmerso en una investigación de la Fiscalía por las mismas supuestas irregularidades en la contratación. A Iván Moreno le queda pendiente, además, el proceso en la Corte Suprema, que ayer mismo envió a delegados para recibir el testimonio de los Nule en Estados Unidos.

A su vez, el Consejo de Estado admitió ya una demanda de pérdida de investidura en su contra, interpuesta por la red de Veedurías Ciudadanas, que lo acusa de ser parte de un “engranaje del equipo defraudatorio a Bogotá por varios miles de millones de pesos y que refieren a la exigencia de comisión del 2% de la Fase Tres de Transmilenio”. Dice Pablo Bustos, quien interpuso la demanda, que dichos recursos “habrían sido destinados para la financiación de una bomba de gasolina en la vía Bogotá-Girardot, perteneciente a la esposa del congresista, Lucy Elvira Luna”.

El círculo parece cerrarse en torno a Iván Moreno, quien sigue manteniendo el perfil tímido y reservado, tan diferente al liderazgo de su madre y el carisma de su hermano. El mismo que le sirvió para ser viceministro, ministro y alcalde de Bucaramanga (2000-2003), donde los escándalos también lo acompañaron por supuestamente haber dilapidado recursos públicos y firmado contratos dudosos.

Sin embargo, ninguna investigación de las autoridades encontró mérito para imputarle responsabilidades o sanciones, aunque en muchos ciudadanos suspicaces siga presente la sospechosa coincidencia de que se incendiara el tercer piso de la Alcaldía, donde estaban las oficinas de Valorización (recaudo del pago de impuestos), la Secretaría de Planeación y la Contraloría Municipal, que adelantaba más de 20 investigaciones contra su gestión, y que los bomberos, cuya estación queda a tres cuadras, llegaran 45 minutos tarde.

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