2 Nov 2008 - 10:00 p. m.

El circuito del odio

Científicos ingleses se dedicaron a estudiar la manera en la que se comporta el cerebro cuando siente rechazo por alguien. Algunas zonas que se activan, también lo hacen con el amor.

Redacción Vivir

Tanto el amor como el odio, según los expertos, son sensaciones irracionales, capaces de desatar actos heroicos y violentos. Sin embargo, a pesar de la conocida frase que reza que entre los dos sentimientos sólo hay un paso, científicos londinenses se dieron a la tarea de escudriñar en el cerebro para averiguar de dónde provienen los impulsos odiosos, encontrándose con la sorpresa de que el origen de los sentimientos de amor o de odio tiene en común ciertas zonas de la subcorteza cerebral.

¿Cómo es posible que dos sentimientos tan opuestos conduzcan al mismo comportamiento? Esa fue la pregunta que motivó al profesor británico Semir Zeki a iniciar la investigación. Por eso, en el Laboratorio Wellcome de Neurobiología de la Universidad de Londres, el científico agrupó a 17 voluntarios, integrado por 10 hombres y 7 mujeres, que decían sentir un odio profundo hacia otra persona.

Con escáneres cerebrales, el equipo del laboratorio proyectó a los participantes del estudio diferentes imágenes de las personas que les despertaban sentimientos viscerales de odio y las alternaban con fotos de personas que consideraban neutrales. Es decir, que no les generaban ningún tipo de emoción o sentimiento, simplemente les eran indiferentes.

Al ver las fotos de quienes les producían repulsión se generaron ciertos impulsos en algunos puntos específicos del cerebro, que no están relacionados con áreas vinculadas al miedo o a la ira. “Cuando miraban el rostro de la persona odiada se produjo actividad en zonas cerebrales que pueden ser consideradas el circuito del odio”, señaló Zeki a la revista de la Biblioteca Pública de Ciencia de Londres, PLoS One , encargada de la publicación de este estudio.

Resguardado detrás del hueso frontal del cráneo, el circuito del odio está compuesto por tres puntos que se encuentran en la corteza cerebral. Uno está ubicado en el centro y los otros dos en el lado izquierdo y en el lado derecho, respectivamente. Además, hay otros dos puntos en la subcorteza, que también integran el circuito y que se activan cuando se adopta una conducta agresiva.

La mayor sorpresa que tuvo este grupo de científicos fue cuando encontraron que hay algunas partes del cerebro que se activan y generan impulsos cuando se ama a una persona, pero también cuando se odia. Esto lo descubrieron gracias a una serie de conexiones biológicas, en las que participan el putamen y la ínsula, dos estructuras de la subcorteza que funcionan cuando nos encontramos con un enemigo a quien queremos agredir o cuando estamos con una persona a la que amamos y que sentimos debemos proteger en un determinado momento. Además, estas áreas del cerebro también tienen funciones relacionadas con la coordinación y el aprendizaje.

Dice Zeki que el enamoramiento es culpable de una baja en las zonas del juicio y el razonamiento, esto lleva a que muchas veces no se vean los defectos de la pareja o se ejecuten acciones irracionales por ella. En cambio, al sentir odio estas zonas siguen cumpliendo sus funciones, lo que permitiría a las personas ser calculadoras, tejer estrategias de venganza y diseñar planes para hacer daño.

Después de todas las pesquisas y los hallazgos, Zeki justificó su estudio diciendo que para la neurobiología el odio es un campo tan interesante como el amor, pues quien cae en alguno de éstos no tiene más remedio que sucumbir ante sus sentimientos.

Temas relacionados

SaludCiencia
Comparte: