10 Jan 2009 - 3:00 a. m.

El elegido de la ciencia ficción

La estrella norteamericana Keanu Reeves vuelve al cine con la cinta ‘El día que la Tierra se detuvo’, que está en cartelera.

Fabián Waintal / Especial para El Espectador

Sacándole jugo al estilo de películas que lo hicieron famoso, Keanu Reeves vuelve al cine con el remake de una de las primeras películas de ciencia ficción, Ultimátum a la Tierra, que viene con el título El día que la Tierra se detuvo, con el personaje del extraterrestre Klaatu, que se convierte en humano para analizar si hay que destruir nuestra raza, para salvar el planeta de nosotros mismos.

¿Hay algo especial en el género de ciencia ficción que lo sigue atrayendo?

Es un género que me encanta, pero lo afronto igual que cualquier otro. Disculpe que sea una respuesta muy corta, pero estoy convencido de que la ciencia ficción genera oportunidades para contar buenas historias y en el pasado he tenido la fortuna de hacer buenas películas dentro del género de ciencia ficción.

¿La palabra “fortuna” significa que la suerte tiene que ver con el éxito profesional o se considera como un ‘CEO de la Industria Keanu Reeves’ que dirige cada paso de su destino?

Ciertamente no me considero el ‘presidente de mi industria’. Yo sólo intento aprovechar las oportunidades a medida que llegan; tratando de perseguir mis propios gustos, participando y haciendo el mejor trabajo que pueda.

¿Qué piensa del éxito entonces?

Yo sólo tuve la oportunidad de trabajar con grandes artistas, participando de películas muy buenas, supongo. Y sólo espero continuar así, porque en verdad pienso que estoy entrando en una segunda etapa de mi carrera donde espero conseguir buenos roles que el público pueda disfrutar.

Vida de película

El nombre se pronuncia “Kji-a-nu” y es un derivado de la palabra “Keaweaheulu” que en hawaiano significa “fresca brisa por encima de las montañas”. La familia tuvo otra vida de película y no fue particularmente una comedia: el padre biológico, Samuel Reeves, fue sentenciado a diez años en la cárcel por vender drogas en el aeropuerto de Hawái y mientras perdía contacto con sus hijos, la madre Patricia Taylor volvió a casarse en tres oportunidades: con el director de cine Paul Aaron; con el promotor de rock Robert Miller y con el dueño de un salón de belleza llamado Jack Bond.

La actuación se cruzó en su camino, cuando él todavía estaba en la escuela y gracias a su experiencia con el hockey sobre hielo, además de ganarse la vida afilando las cuchillas de los patines, consiguió un rol en la película de Rob Lowe Youngblood, cuando se filmó en Canadá. Decidido a mejorar su futuro, apenas terminó el rodaje, Keanu se mudó a Hollywood, montado en un viejo auto Volvo 69. Para ese entonces, el padrastro Paul Aaron ya había convencido al mánager Erwin Stoff para que representara a su hijastro. Pero las luces del estrellato lo encandilaron cuando sorprendió en las recaudaciones, al lado de Sandra Bullock, con la película de acción Speed. Rechazó la segunda parte de esa película para irse de gira tocando el bajo con la desconocida banda de rock Dogstar.


El éxito igual lo volvió a envolver todavía más, con el nuevo estilo de ciencia ficción que impuso con la serie de películas The Matrix, que superaron los 1.500 millones de dólares en recaudaciones. Tampoco le fue mal cuando con la película Constantine pasó los 200 millones de dólares, antes de volver con Sandra Bullock al rubro de comedia romántica con The Lake House. Será cuestión de revisar los resultados oficiales de la próxima recaudación de la nueva producción de ciencia ficción El día que la Tierra se detuvo, en la cual Keanu Reeves es protagonista junto a Jennifer Connelly.

El personaje de Klaatu de la película se parece bastante a Cristo: Camina por el agua, hace milagros, sacrifica su propio cuerpo. Y en ‘The Matrix’ también interpretaba al elegido para salvar al mundo. ¿Más allá de la ciencia ficción hay cierto aspecto religioso en el estilo de películas que selecciona?

(Riendo) Son todos buenos roles, con mensajes muy positivos. Y si hubiera alguna película más que se pudiera contar tan originalmente como The Matrix, Constantine y El día que la Tierra se detuvo, la aceptaría de nuevo.

¿Pero el efecto religioso es una elección consciente o pura casualidad?

Supongo que en las historias occidentales no se puede olvidar los íconos cristianos, es algo que no se puede evitar. Si lo quiere leer de esa forma... está bien, pero no es lo que tratamos de hacer.

¿Hay algún superpoder en especial que le gustaría tener?

Superpoderes... (se toma unos segundos, se peina con los dedos la barba crecida mientras piensa y cruzándose de brazos, responde) Para la gente, me gustaría contar con el poder de curar. Y para mí, me encantaría volar al espacio estelar, como el personaje Silver Surfer de Los Cuatro Fantásticos.

¿Por qué aceptó ‘El día que la Tierra se detuvo’? ¿Y qué fue lo mejor del rodaje?

La mejor parte fue la oportunidad de trabajar con Jennifer Connelly. Y la razón por la que acepté una película así es la historia en sí. Me parece que tiene que ver con nuestros tiempos y también me gusta el aspecto de generar un cambio en medio de una crisis, porque ahí es el momento en que podemos mostrar cómo somos realmente como especie.


La película original Ultimátum a la Tierra es considerada un clásico en relación a las invasiones marcianas, pero al ser de los años 50, tenía una influencia muy particular por la Guerra Fría. Es más: aquella película se estrenó el mismo año 1951 que se inauguró la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, mientras Estados Unidos hacía la primera prueba de una bomba termonuclear.

En la nueva versión, con efectos especiales mucho más contemporáneos, los problemas del medio ambiente que generan los humanos son los verdaderos problemas que pueden llegar a destruir el planeta y el extraterrestre que interpreta Keanu Reeves sólo intenta salvar el planeta Tierra de los humanos.

¿Vale la pena volver a filmar una película con una historia que ya se había estrenado en cine medio siglo atrás?

Yo me había hecho la misma pregunta, hasta que el director me contestó que pasaron 56 años desde la primera versión, insistiendo que valía la pena contar una historia inteligente al gran porcentaje de la población que no había visto aquella película, trayendo temas sociales nuevos y más actuales. Por mi lado me pareció divertido interpretar un extraterrestre y la historia también lo vale. Así fue como acepté.

Pero lo particular del personaje es que justamente no es del todo un extraterrestre...

Es correcto, pero también es lo interesante del rol, que empieza como un extraterrestre y de a poco se va convirtiendo en un ser humano.

¿En qué características se fijó para desarrollar su personaje y diferenciarse de la película original?


En particular me fijé en las obligaciones que tenía el personaje en la historia. Es lo que siempre busco en el guión para desarrollar y trabajar sobre cualquier personaje. En este caso, empieza como extraterrestre y de a poco se va volviendo cada vez más humano, pero la primera vez que empieza a hablar, pide un vaso de agua y dice: “Con este cuerpo se precisa tiempo para acostumbrarse”. Por eso le presté más atención al concepto de la separación entre la mente y el cuerpo.

¿En su caso, detrás de cámaras, ayuda a proteger el planeta sin la intervención de extraterrestres?

En mi caso tengo un par de paneles solares y formo parte de una fundación que se ocupa de conservar bosques y espacios verdes.

¿Entonces cree, al igual que su personaje de Klaatu, que debemos hacer algo para proteger al planeta de nosotros mismos?

Comparto la perspectiva de la película, que estamos viviendo una crisis y que debemos cambiar no sólo por nosotros sino por las otras especies que estamos destruyendo en el planeta.

Justamente, para salvar al planeta Tierra, en la película, Klaatu también busca que los humanos cambien su forma de ser, ¿en su caso, hay algo que le gustaría cambiar de su propia personalidad?

No. Soy perfecto.

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