21 Jul 2014 - 1:46 a. m.

El intento de EE.UU. de apropiarse de la Luna

¿En qué va el proyecto de ley con el que ese país quiere declarar parques nacionales los lugares en los que alunizó?

Con información de Efe y Sinc

El 20 de julio de 1969 el mundo pudo ver cómo el astronauta Neil Armstrong abría la escotilla del módulo lunar Eagle y descendía lentamente por la escalerilla antes de poner un pie, por primera vez, en la superficie de nuestro satélite.

Lo siguió Buzz Aldrin, mientras el tercer miembro de la histórica misión Apolo 11, Michael Collins, orbitaba la Luna en la cápsula Columbia que los traería felizmente de vuelta a la Tierra. Se calcula que unos 530 millones de personas contemplaron el acontecimiento en directo gracias a la televisión y fueron testigos de una hazaña que ha sido comparada con el descubrimiento de América.

Durante las más de dos horas que duró el paseo lunar de Armstrong y Aldrin, los dos estadounidenses instalaron una cámara de televisión para grabar imágenes de la Tierra, tomaron fotos, desplegaron varios experimentos y recogieron 22 kilos de rocas. Pero además dejaron placas en memoria de los astronautas de la misión fallecidos y un disco con mensajes procedentes de 73 países, y plantaron la bandera de EE.UU. “Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”, dijo Armstrong entonces, acuñando una frase para la historia.

Cuarenta y cuatro años más tarde, en julio de 2013, argumentando que “el programa lunar Apolo fue uno de los grandes logros de la historia estadounidense”, las congresistas Donna Edwards y Eddie Bernice Johnson presentaron ante el Congreso de su país un proyecto de ley que pretende que los lugares en los que desembarcaron estos astronautas fueran declarados Parques Nacionales de Estados Unidos, con el fin de “proteger el patrimonio lunar de esa nación”.

El documento, remitido al Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología y al Comité de Recursos Naturales, todavía no ha sido presentado en este período de sesiones —que concluye en enero de 2015— y varios expertos confían en que no prospere.

Para algunas autoridades científicas de ese país, como la arqueóloga Beth O’Leary, de la Universidad de Nuevo México (EE.UU.) y especializada en cuestiones espaciales, la iniciativa está mal planteada porque no engloba a la comunidad internacional y choca con el Tratado del Espacio Exterior de la Organización de las Naciones Unidas, firmado en 1967 y al que se han adherido más de 100 países, entre ellos Estados Unidos.

En su artículo II, el tratado establece que el espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, no podrá ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera. Una posición que podría enfrentar a EE.UU. con otros estados. “Declarar estas áreas como parte de un parque nacional estadounidense podría ser percibido por otros países como un reclamo de soberanía sobre la superficie lunar, lo que contradice al tratado ”, añade O’Leary.

Según los expertos, para que prospere la ley tendría que ser aprobada por las dos cámaras del Congreso (de Representantes y el Senado) y posteriormente firmada por el presidente Barack Obama, trámites que, por tiempo, difícilmente se cumplirán.

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