15 Mar 2011 - 3:46 a. m.

El panorama es desolador

Múltiples pueblos de la prefectura de Miyagi, literalmente, fueron borrados del mapa.

El Espectador

A medida que el agua que entró en la costa norte japonesa comienza a regresar al mar o a evaporarse con el sol, empiezan a verse los resultados de la colosal destrucción que dejó el tsunami que invadió la tierra el viernes. En tan sólo la península de Ojika y el pueblo de Minamisanriku, a 80 km del epicentro del terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter, cerca de 2.000 cuerpos salieron a flote en la bahía y entre Sendai y Kyodo.

Los cadáveres son recogidos por los organismos de rescate y se sumarán a la lista de 2.414 muertos que manejaba el gobierno japonés. Sin embargo, esta cifra hasta el momento está muy por debajo de lo que marcan las proyecciones. Los desaparecidos, desde el punto de vista oficial, se sitúan en 3.100, pero los reportes aumentan a medida que corre el tiempo. Tan sólo en Minamisanku, un pueblo que solía estar poblado por 17.000 habitantes, se desconoce el paradero de 9.500 personas.

En general, la prefectura de Miyagi, la más afectada por el tsunami, se encuentra devastada en su extremo que da al Pacífico. Los habitantes de los poblados, que hoy sólo son una suerte de pueblos fantasmas, deambulan por lo que quedó de las calles en medio del agua, la tierra y los rescatistas que remueven los escombros.

Tadateru Konoe, presidente de la Cruz Roja Japonesa, declaró que las dantescas postales que dejaron el terremoto y el tsunami en su destructor trabajo conjunto trajeron a su memoria los recuerdos de Osaka y Tokio al terminar la Segunda Guerra Mundial: “Todo está destruido y aplastado. Es un completo desastre. En mi larga carrera en la Cruz Roja es lo peor que he visto”. Konoe ofreció declaraciones a los medios de comunicación desde Otsuchi, una localidad que solía ser identificada por el constante flujo de surfistas y de la que ahora, únicamente, permanece en pie un supermercado y un templo budista.

Los damnificados que aún permanecen en las zonas destruidas se enfrentan por momentos a la escasez de alimentos. La asistencia básica enviada por el gobierno por vía marítima hasta ahora resulta insuficiente para el número de gente que la necesita y el mal estado de las carreteras, con el sinnúmero de obstáculos que las invaden, impide encontrar una vía distinta para la repartición. El primer ministro japonés, Naoto Kan, aseguró que están estudiado la posibilidad de utilizar transporte aéreo, pero antes tiene que tener la certeza de que hay lugares aptos para el aterrizaje de aeronaves.

Repatriación de colombianos

La canciller colombiana, María Ángela Holguín, anunció que 30 estudiantes colombianos que se encontraban en la zona más afectada por el terremoto y el posterior tsunami serán repatriados. “Ya hablé con la embajadora de Colombia en Japón, Patricia Cárdenas (…). Hay 29 o 30 estudiantes que estaban en la zona. Los estaremos evacuando entre hoy (lunes) y mañana (martes)”, afirmó en rueda de prensa.

De igual manera, reconoció que el gobierno está analizando la mejor forma para trasladar a los colombianos. “Estamos evaluando costos sobre si se justifica que enviemos un avión desde Colombia o trabajar con otro país para alquilar un vuelo desde Japón. Vamos a ayudarles a los colombianos que quieran salir de Japón”, señaló.

 

Temas relacionados

Terremoto en Japón
Comparte: