11 Dec 2010 - 3:29 a. m.

El 'Wikigate', un escándalo 'general'

El trasfondo de los cables que hoy son piedra de escándalo son los reportes sobre un fenómeno que genera urticaria en la Fuerza Pública: los falsos positivos.

Redacción Judicial

El seno de las Fuerzas Militares no termina aún de digerir las revelaciones del llamado ‘Wikigate’ sobre los reportes de la embajada de Estados Unidos en Colombia en relación con el escándalo extendido de ejecuciones extrajudiciales por parte de uniformados, supuestas presiones para desviar los expedientes e intimidar testigos y denuncias de un viceministro sobre campañas de acoso contra quienes estaban decididos “a limpiar el Ejército”. El asunto de fondo son las pesquisas de la justicia sobre  los falsos positivos, un fenómeno que, según las estadísticas de la Fiscalía, a octubre de 2010 reporta 2.547 víctimas.

   El Espectador consultó los números que reposan en la unidad de Derechos Humanos del ente acusador y las cifras discriminan que hay 1.424 procesos activos en contra de oficiales y suboficiales de la Fuerza Pública por casos reportados en 28 de los 32 departamentos de Colombia. Antioquia, Meta, Norte de Santander, Caquetá y buena parte de la Costa Atlántica son las regiones en las que más se han documentado estas irregularidades. Hay 1.121 uniformados con órdenes de captura y sobre 1.477 ya se ha dictado medida de aseguramiento. Ya fueron acusados formalmente 1.025 más ante jueces de la República (ver infografía). En febrero de 2009, cuando el embajador William Brownfield reportó al Departamento de Estado de su país los primeros cables sobre estos problemas, el escándalo apenas comenzaba.

Fue entonces cuando, según un cable, el viceministro de Defensa Sergio Jaramillo le dijo a funcionarios de la embajada norteamericana que “algunos oficiales están montando una campaña con medidas legales, intimidación, calumnia y acoso dirigida hacia los oficiales y civiles comprometidos en limpiar el Ejército”. En ese sentido, añadió el reporte diplomático, el viceministro aseguró que el detenido coronel (r) Hernán Mejía, investigado por ejecuciones extrajudiciales cuando era comandante del Batallón La Popa de Valledupar, presentó denuncia contra él y contra la jefa de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía, Sandra Castro, por supuestamente obligar a testigos a declarar contra Mejía. En ese contexto se ubicó el reporte de la embajada de EE.UU. en torno a la presunta resistencia de altos mandos militares para depurar sus filas.

Pero la columna vertebral de estos cables se sustenta en lo dicho por el inspector general de las Fuerzas Militares, general Carlos Suárez, el hombre designado por el entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, para que investigara lo ocurrido en distintas guarniciones militares del país en donde reposaban denuncias por montón por falsos positivos. Tras el informe del general Suárez, el Gobierno pasó al retiro a 27 uniformados, entre los que se contaban tres generales, varios coroneles y otros suboficiales. La decisión del Ejecutivo generó una larga polémica en las Fuerzas Militares, pero los detalles sobre las investigaciones del general Suárez y sus delicadas denuncias vendrían a saberse apenas esta semana por los cables del ‘Wikigate’.

Por ejemplo, Suárez advirtió que el problema de los falsos positivos tuvo su origen en la Cuarta Brigada de Medellín y desde allí fue replicándose por la insistencia de algunos oficiales de alto rango que veían en el conteo de bajas una medida exitosa, acoplándose “con algunos comandantes con lazos con criminales y narcotraficantes”, según el cable 542. Esto llevó al patrón de asesinatos perpetrados en Soacha y minó la credibilidad del Ejército, aseguró el general Suárez, y añadió que el comandante del Ejército, general Óscar González, se había convertido en una piedra en el zapato para desarrollar sus pesquisas, al punto de haber ordenado intimidaciones a algunos testigos para que no declararan sobre asesinatos cometidos al parecer por integrantes de la Brigada 11 de Sucre.

Una afirmación de una gravedad mayúscula que por supuesto fue informada a Estados Unidos junto con la versión del general Suárez, según la cual los generales (r) Mario Montoya y Rito Alejo del Río tenían el propósito “de frenar las iniciativas de Juan Manuel Santos en Derechos Humanos”. Sin duda, el fenómeno de los falsos positivos ni tiene punto final y buena parte de las intimidades de la investigación del general Suárez fueron informadas a Estados Unidos. Este diario intentó comunicarse con el hoy alto consejero para la seguridad, Sergio Jaramillo, y el ahora embajador en República Dominicana, Mario Montoya, pero al cierre de esta edición no había sido posible contactarlos. Lo mismo ocurrió con el general Suárez. En relación con el general (r) Óscar González tampoco fue posible ubicar su testimonio.

Algunos militares activos y retirados consultados por este diario deploraron el tono de las denuncias de Sergio Jaramillo y del general Suárez contenidos en algunos cables. “Si el viceministro sabía que algunos oficiales estaban conspirando y acosando a quienes estaban comprometidos en limpiar al Ejército, ¿por qué no lo denunció?”, concluyó una de las fuentes consultadas.

Distinción a Naranjo

“Lo conozco. El general Naranjo tiene el aprecio, respaldo y la admiración del Presidente, de su institución y del pueblo colombiano”. Así se refirió el mandatario, Juan M. Santos, sobre el director de la Policía, general Óscar Naranjo, durante la ceremonia de ascenso en la que se le otorgó su cuarto sol, siendo el primer oficial de esa institución en alcanzar este reconocimiento. Santos no quiso referirse al escándalo suscitado por los cables de Wikileaks que mencionan a Naranjo como la fuente del embajador de EE.UU al reportar sus sospechas de que Bernardo Moreno y José Obdulio  Gaviria eran los cerebros detrás de las ‘chuzadas’ del DAS.

Uribe comparaa Chávez con Hitler

Según un cable revelado por el diario El País, durante una reunión del ex presidente Álvaro Uribe  con siete senadores de Estados Unidos y el equipo diplomático de la Embajada en Bogotá, el ex jefe de Estado comparó la amenaza que Chávez representa para América Latina a la que “Hitler significó para Europa”.

Según el documento, que fue enviado desde la embajada de EE.UU. en Bogotá el 6 de diciembre de 2007, Uribe también asegura que el presidente de Venezuela “está tratando de crear un ‘imperio personal’ y que tiene un plan expansionista de su modelo de ‘nuevo socialismo’. El modelo de Chávez viola los valores democráticos como la libertad de prensa, las elecciones locales y la independencia del Banco Central”.

Durante el encuentro con los funcionarios norteamericanos, el ex presidente Uribe también explicó las razones que lo llevaron a marginar al presidente Chávez como mediador en las negociaciones por la liberación de los secuestrados. “Uribe dice que el factor que lo llevó a terminar el mandato de Chávez como negociador fue que a pesar de que le había dado instrucciones de no ponerse en contacto con sus mandos militares, Chávez llamó al general Montoya”.

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