2 Jan 2012 - 1:34 a. m.

En Caldas y Manizales siguen las maquinarias

Un manto de duda se cierne en la región con la llegada de los relevos que son apoyados por los mismos grupos de quienes dejan el poder.

Felipe Motoa Franco / Manizales

La Alcaldía de Juan Manuel Llano será recordada por: 1. La implementación de calls centers —en asocio con la empresa privada— para generar al menos 10 mil empleos (de un total de 24 mil creados en el cuatrienio 2008-2011, según cifras de la administración); 2. Los desórdenes sociales como resultado de la improvisación y corrupción en las políticas públicas; 3. La indignación en muchos manizaleños, ocasionada por emergencias que presumiblemente se pudieron evitar. Así, entre un acierto notable y no pocos desengaños, se entregará la Alcaldía a Jorge Eduardo Rojas, nuevo mandatario local.

En su rendición de cuentas, Llano manifestó que el desempleo en la ciudad bajó del 15% en 2008 al 11,9% en 2011, pero al estudiar la cifra se halla que la mayoría de esos empleos se orientó hacia mano de obra técnica o de poca formación y la generación de puestos de trabajo con valor agregado fue mínima. Rojas tendrá que crear trabajo para profesionales.

El primer descalabro del saliente alcalde llegó en marzo de 2010 con la implementación “a la ligera” del Transporte Integrado de Manizales (TIM). La estrategia, que incluía cambio de rutas, uso de tarjetas inteligentes y aumento en el costo de los pasajes, volcó a la ciudad hacia protestas y disturbios que la paralizaron hasta que la implementación fue revocada por un juez municipal. Luego, varios personajes fueron condenadas por corrupción en el TIM. Al nuevo Alcalde le corresponde implementar el sistema cumpliendo las exigencias del caso.

Pero ahí no pararon los escándalos. La desaparición de 344 vehículos particulares de unos patios bajo responsabilidad de la Secretaría de Transporte, tiene bajo aseguramiento a Diego Franco Molina, exsecretario de Tránsito, y a dos funcionarios más, mientras un juez decide si los condena por peculado culposo y abuso de función pública, entre otros.

La Contraloría Municipal, por su parte, indicó a mediados de 2011 que el Plan de Desarrollo (PD) de Llano apenas se había cumplido en un 40% a la fecha de diciembre 31 de 2010, pero el alcalde se defendió alegando que esa cifra no era exacta, teniendo en cuenta que incluía la gestión de recursos que no se pudieron obtener con el Gobierno Nacional. En diciembre de 2011 algunos concejales adujeron que al final del mandato sólo se cumplió un 53% del PD, mientras que el alcalde afirmó que se aproximó al 80% de cumplimiento.

La más baja imagen de favorabilidad para Llano vino en octubre pasado con la crisis que mantuvo a la ciudad 17 días sin agua, como consecuencia de un derrumbe que dañó la planta Luis Prieto y que los hechos, que son materia de investigación penal y disciplinaria, pudieron evitarse si la empresa Aguas de Manizales hubiera arreglado oportunamente la planta auxiliar de Niza. Asimismo, la avalancha del barrio Cervantes que mató a 48 personas es objeto de investigación, ya que presuntamente se pudo prevenir.

El Espectador, en noviembre 10 de 2011, publicó un documento expedido por Corpocaldas en el que se advertía del riesgo inminente de tragedia.

En conclusión, a su salida Juan Manuel Llano deja una Manizales con serios problemas de imagen y corrupción, que deberá afrontar el entrante alcalde, Jorge Eduardo Rojas, si quiere marcar un camino distinto al de su antecesor. Rojas ha manifestado su interés de cambio y anunció desde el día de su elección que cambiará a todos los jefes de secretarías e institutos descentralizados del municipio. Amanecerá y veremos.

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