19 Nov 2014 - 3:20 a. m.

En un beso se pasan 80 millones de bacterias

Científicos europeos analizaron qué tan parecidas son las comunidades de microorganismos entre parejas y desconocidos.

Pablo Correa

De alguna manera, los humanos somos un montón de células mezcladas con un montón de bacterias. Se calcula que por cada una de las células en el cuerpo humano existen diez bacterias afincadas en algún lugar de la piel o el tracto digestivo. Y la existencia de unas depende invariablemente de las otras.
Esta estrecha relación llevó a un grupo de investigadores holandeses, de la Universidad de Ámsterdam, a investigar qué tanto se alteran esas comunidades de bacterias cuando nos besamos.

A pesar de la mala prensa, las bacterias son esenciales para mantener un estado saludable. Muchas influyen en la digestión de alimentos. También en el tipo y la cantidad de compuestos que absorbemos en el intestino. Otro tanto mantienen a raya microorganismos en la piel que podrían enfermarnos. Y por si fuera poco, las bacterias interactúan con nuestro sistema inmunológico en formas que apenas comenzamos a entender. Existe, en conclusión, una íntima relación de señales químicas, un delicado equilibrio de mensajes entre los millones de bacterias y las células para mantener un equilibrio biológico que sirve a ambos bandos.

80 millones

El grupo de microbiólogos de la Universidad de Ámsterdam, encabezado por Remco Kortre, reclutó un grupo de 21 parejas para su experimento. Primero les tomaron una muestra de saliva. Luego les pidieron que se dieran un beso durante 10 segundos para volver a tomar una muestra de saliva. Después, un miembro de la pareja debía tomar yogurt con probióticos (que incluía tres tipos de bacterias) y se repetía el beso.

Tras analizar las muestras de saliva, los científicos calcularon que durante un beso íntimo los amantes se transfieren en promedio unos 80 millones de bacterias. También notaron que la similitud entre las poblaciones de bacterias de una pareja es mucho más alta que el de dos desconocidos y que esa similitud se da especialmente en las poblaciones de bacterias que habitan en la superficie de la lengua.

“Nuestros hallazgos sugieren que algunas bacterias que comparten las parejas sólo permanecen transitoriamente, pero otras crean nichos en la superficie de la lengua, lo que permite la colonización a largo plazo”, señalaron los investigadores. Es decir, en el largo plazo los miembros de una pareja comienzan a parecerse más allá de lo que imaginan.

La importancia, entonces, podría estar en la buena o mala influencia “microbiana” de la pareja. El año pasado, por ejemplo, investigadores de la Universidad de Washington demostraron en un estudio con ratones que el metabolismo se altera dependiendo del tipo de microorganismos presentes en el sistema digestivo. Cuando las bacterias que sembraron en el intestino de los roedores provenían de una mujer delgada observaron que se aceleraba la tasa metabólica, mientras que las bacterias provenientes de una mujer obesa produjeron el efecto contrario.

¿Para qué los besos?

En su trabajo publicado en la revista Microbiome, los científicos recuerdan que, aunque el contacto a través de la boca es una conducta observada en muchas especies animales, como pájaros, primates e incluso peces, los besos prolongados e íntimos son un comportamiento exclusivamente humano.

Señalan que estudios recientes han sugerido que los besos permiten fortalecer lazos a través de claves químicas en la saliva relacionadas con la actividad metabólica de las bacterias que viven en la lengua. Otras teorías sugieren que a través de la saliva de los besos el cuerpo obtiene información sobre la calidad de la salud de la otra persona. Cualquiera que sea la explicación, las comunidades de bacterias en la boca jugarían un papel primordial en estos procesos.

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