28 Jul 2010 - 10:39 p. m.

Enric Salas, el explorador de los mares

Fue reconocido por el Foro Económico Mundial, National Geographic y colegas como uno de los líderes ambientales más influyentes del planeta.

Redacción Vivir

Se enamoró del mar desde niño. Cada vez que veía en la televisión las imágenes de las criaturas que habitaban en las profundidades del Mediterráneo y protagonizaban los documentales del famoso explorador Jacques Cousteau su corazón se aceleraba y latía más fuerte. Desde entonces supo que quería ser biólogo y seguir los pasos de su héroe, aquel francés de gorro rojo que recorría los océanos tratando de concientizar al mundo de la importancia de proteger a las especies que allí habitaban.

A los 18 años el español Enric Salas ya manejaba los tanques de aire comprimido con destreza y podía sumergirse en las profundidades en busca de aquellas criaturas que tanto lo habían impactado cuando veía los programas de Cousteau. Sin embargo, durante años no encontró ninguna de esas especies. Los arrecifes de coral habían sido heridos de muerte por el hombre y en sus expediciones sólo veía las huellas de la depredación.

En su último viaje, que acaba de concluir a bordo del Alcyone, uno de los barcos en los que navegó Cousteau y cuyos hallazgos serán presentados en un documental de la National Geographic en 2011, comprobó horrorizado que el Mediterráneo ha perdido entre el 80 y el 90% de su biomasa, que el 99% de los tiburones han desaparecido, apenas quedan 5.000 focas monje y ya no crece el coral rojo en los primeros 80 metros de profundidad.

Sin embargo, este biólogo marino, que dictó clases durante diez años en uno de los centros de estudio de los océanos más grandes del mundo (el Scripps Institution of Oceanography), obtuvo un Príncipe de Asturias, fue designado por el Foro Económico Mundial como uno de los líderes más influyentes del planeta y es uno de los más queridos exploradores de National Geographic, no pierde la esperanza. Está seguro de que si se crean más reservas en los mares es posible salvar miles de especies.

De hecho, el derrame de petróleo en el Golfo de México para él fue un hecho que volvió a llamar la atención de la ciudadanía sobre la necesidad de proteger la riqueza de los océanos. En una entrevista a El Mercurio de Chile aseguró que lo único malo es que la gente cree que los vertidos de crudo son la peor amenaza, cuando en realidad el mayor problema es la pesca, que ha acabado con el 90% de los grandes depredadores del mar. “No los hemos comido. Al ritmo que va, el Mediterráneo, por ejemplo, se convertiría en una sopa de medusas y microbios”.

Desde hace dos años, cuando encontró por primera vez un arrecife de coral virgen en medio del Pacífico, y con más veras ahora luego de comprobar durante estos meses la tragedia del Mediterráneo, Salas se ha dedicado a redoblar sus esfuerzos e intensificar sus programas de conservación con National Geographic. ”La ciencia sola no va a proteger el mar. Necesitamos el esfuerzo de todos y mi deber es llevar el conocimiento científico a quienes toman las decisiones para que cambien las cosas”. Con la imagen de Cousteau en su mente, este enérgico catalán bajará la guardia hasta ver resultados.

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