4 Nov 2008 - 3:00 a. m.

Entre el cambio y la tradición

La apuesta de el martes es alta: economía, guerra  y otros temas muestran la necesidad de cambio.

Redacción Internacional

Estados Unidos no había estado tan cerca de ver un cambio como el que representan las elecciones de hoy: el veterano de guerra de Vietnam contra el joven afroamericano. John McCain o Barack Obama.

A pesar de que coinciden en que la crisis económica es el principal problema en este momento, al mirar los otros aspectos de la campaña se ven las distancias. Después de la economía, el tema de las guerras en Irak y Afganistán es la mayor preocupación de los ciudadanos de a pie, quienes en su mayoría tienen algún familiar o amigo en las zonas de combate. Los ejes cambian desde aquí. John McCain, un ex piloto de la marina de su país, apuesta por incrementar el uso de la fuerza militar para combatir la insurgencia en esos países, y además contempla la opción de intervenir militarmente en Afganistán.

El senador Obama, fiel creyente del diálogo como característica demócrata, ha sido enfático en su posición de retirar tropas de Irak y enviar ayuda a los desplazados del conflicto.

El cambio más significativo que plantea Obama, después del racial, es la economía. En ese aspecto el demócrata propone algo pocas veces visto en el país: recortar impuestos en 80 mil dólares al año a los trabajadores, pero aumentarlos en un 28% a quienes tengan ingresos altos. El plan, criticado por McCain, “es ambiguo, porque no necesariamente es favorable para quienes ganen menos y desfavorable para los de mayores ingresos”, asegura un informe de The Tax Foundation, que desde 1936 se dedica a analizar todas las políticas económicas en Estados Unidos.

Pese a que el republicano mostraba tener un mayor dominio de los temas de la campaña —22 años de trayectoria en el Senado y conocedor de los temas internaciones y económicos—, los analistas lo critican por haber basado su estrategia en los ataques contra su rival, repitiendo en cada una de sus intervenciones que “Obama va a arruinar la posibilidad de llegar al sueño americano”.

Aunque tiene todo a su favor, Obama —que surgió de los barrios más pobres de Chicago y lleva sólo cuatro años como senador— no se confía y les pidió a sus seguidores que vayan hoy a las urnas para asegurar la victoria. Según Antonio Caño, corresponsal de El País de España en Washington, si el demócrata no gana como predicen las encuestas, “sería el mayor fracaso de la historia de los institutos de opinión y firmas encuestadoras, o bien, el electorado más mentiroso jamás entrevistado”. Pero en ese caso, los ciudadanos “no sólo hubieran mentido en las encuestas sobre a quién van a votar, sino también sobre quién es el candidato mejor preparado para dirigir la economía, quién tiene un mejor plan de reforma sanitaria o quién puede mejorar el papel de E.U. en el mundo”, añade el periodista español.

Las fórmulas vicepresidenciales

Sarah Palin saltó a las primeras páginas de los medios de todo el mundo recién fue anunciada como la carta vicepresidencial de John McCain. La idea del candidato republicano era compensar su experiencia con la juventud y entusiasmo de la gobernadora de Alaska, un Estado tradicionalmente gobernado por hombres. Infortunadamente para McCain, la decisión se volvió en su contra, convirtiendo a Palin en el centro de las burlas y escándalos en la campaña.

Antes de ser la fórmula de Barack Obama, el senador Joe Biden trabajaba como presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Cámara Alta en representación de Delaware. Biden fue elegido también por razones de balance, pues tiene una larga trayectoria política en el país, que equilibra la criticada inexperiencia del candidato demócrata en temas como la política internacional. Biden ha sido criticado por varios comentarios polémicos.

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