27 Jun 2011 - 1:57 a. m.

Entre la ley y las ideas

EL ESPECTADOR CONSULTÓ CON UN AUTOR y el gerente de una fundación que tiene una biblioteca virtual gratuita acerca de las implicaciones de la aprobación de la Ley Lleras. Estas son sus conclusiones.

Juan Villamil

Los invitados a responder este cuestionario fueron Ricardo Silvia, escritor, columnista y colaborador de diferentes publicaciones, y Alejandro Navas, gerente de la fundación El Libro Total, que tiene la biblioteca virtual, de acceso gratuito, más grande de habla hispana en América.

Los dos personajes respondieron el siguiente cuestionario. Las conclusiones de esta conversación en tres tiempos quedan a cargo del lector.

1- Las leyes para reglamentar el derecho de autor pueden ser una vía para limitar la libertad de expresión. ¿Ocurrirá esto con la Ley Lleras?

2- ¿La Ley Lleras señala únicamente los aspectos que afectan a los derechos de autor o abarca otros que en la práctica no le corresponden?

3- La Ley Lleras se discute en el Congreso al tiempo que la ONU declara el acceso a internet como un derecho humano y condena a los países que filtran o bloquean contenido. ¿Colombia entrará en esa lista?

4- ¿En qué medida a los autores noveles les conviene la difusión de su obra en internet, aun cuando esta difusión no le genere ingresos directos?

Ricardo Silva

1- La libertad de expresión suele abrirse paso cuando tratan de coartarla. El problema de la ley es este: que sin receptor no hay emisor, que los dos tienen derecho sobre el mensaje, que, mejor dicho, habría que protegerlos a los dos. No creo que la Ley Lleras coarte la libertad de expresión, porque la gente seguirá creando, ni pienso que consiga reducir la piratería, porque la gente seguirá leyendo.

2- Tuve la impresión de que ha podido discutirse más, que es bien intencionada, claro, pero que sin querer, simplemente por haberse hecho sin pensarla del todo, trata a internet como si fuera un muro de ladrones y deja de lado la lógica de la red. Creo que también tiene que dar herramientas a autores y a lectores en caso de que se pongan de acuerdo a la hora de difundir una producción.

3- De seguir así, probablemente lo haga. Creo que la gente tiene derecho a conocer las obras que puedan servirle (canciones, libros o películas), para después tener la oportunidad de comprarlas. Creo que es un problema de educación. Los autores que quieran lectores (porque hay unos a los que, con todo el derecho, les tienen sin cuidado) tienen que presentárseles. Un buen grupo de lectores querrá comprar el objeto: el disco, el libro y la película. Y, ante la difusión, el autor vivirá de alguna manera de su obra.

4- Enormemente. No es nada fácil que, entre todas las voces del mundo, alguien se fije en esta voz o en la otra. Y tenemos que tener a la mano todas las posibilidades para encontrar la que nos sirve mejor de bastón.

Alejandro Navas

1- Creemos que debe existir claridad en cuanto a los procedimientos y los organismos competentes para declarar un contenido como violatorio de los derechos de autor. Los proveedores de servicios de internet deben seguir unos protocolos que aún están en discusión y deben ser las autoridades las que determinen en definitiva la violación de derechos de autor y no aquéllos.

2- Pensamos que sí es necesaria mayor discusión sobre el tema, independientemente de lo sucedido hasta el momento, o lo que suceda, con la Ley Lleras. Si el país le va a apostar a una regulación de los derechos de autor en internet debe realizar un análisis muy profundo de la problemática, sin olvidar por supuesto que ya otros países han recorrido ese camino y se deben capitalizar esas experiencias foráneas.

3- Recordemos que debe existir un equilibrio entre los diferentes derechos implicados: a la información, a la intimidad, a la comunicación y, por lo tanto, sería un contrasentido condenar a un país por una iniciativa legislativa u otras que surjan que busquen regular un tema problemático. Lo que debe precisarse muy bien son las instancias y los protocolos a seguir para un “bloqueo” de contenidos, de tal forma que no se atente contra los derechos de las personas que proporcionan información o acceden a ella.

4- A todos los autores, no sólo a los noveles, les conviene la difusión en internet que es de acceso mundial y no local. Debemos entender que los “ingresos directos” no son el único objetivo de una obra para su creador, aunque sí es el de las editoriales y agentes comerciales, quienes a la final son los más preocupados por el tema, aclaramos, desde lo estrictamente económico.

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