19 Mar 2014 - 2:25 a. m.

'Este es apenas el comienzo'

Los hallazgos sobre el Big Bang se ampliarán en septiembre, cuando un satélite, que hará mediciones mucho más agudas en el cielo, compruebe del todo la teoría.

Redacción Vivir

A Juan Diego Soler, colombiano que trabaja en el Instituto de Astrofísica Espacial, lo chiviaron. Desde hace seis años hace parte de uno de los grupos que trataban de darle explicación a la teoría inflacionaria, esa que el lunes resolvió muchas dudas sobre la formación de la universo. Pero el equipo de John Kovak se le adelantó.

Sin embargo, según él, a pesar de que ya no tendrá la primicia, lo mejor está por venir en septiembre, cuando un satélite mucho más sensible, de alta medición, confirme los hallazgos. Pero esta vez los comprobará midiendo todo el cielo. El Espectador habló con él sobre las implicaciones de este descubrimiento y sobre su trabajo. 

¿Cuál es la mejor metáfora para entender el hallazgo de la etapa inflacionaria?

No es una cosa que se pueda resumir en una metáfora, pero lo voy a intentar. Imagínese a un niño que le pregunta a su mamá: “¿Qué hay después de las estrellas?”. “La galaxia, hijo”. “¿Y después de la galaxia?”. “Más galaxias, hijo”. “¿Y después?”. “Más y más galaxias”. Así hasta que llega a la radiación del Big Bang, y el niño le pregunta: “¿Y es lo mismo mirar hacia arriba y hacia abajo?”. “Sí, es lo mismo”. “¿Y a la izquierda y a la derecha?”. “Sí”. Antes de este descubrimiento no sabíamos por qué era lo mismo. Ahora tenemos la respuesta a esa pregunta.

¿Qué cambia con este descubrimiento?

La etapa inflacionaria es una teoría que habían enunciado unos científicos a principios de los años 80 para solucionar problemas de la cosmología. Alexander Satrobinski, en Rusia, fue el primero. Mientras tanto, en Estados Unidos, Alan Guth, un físico teórico, estaba buscando la razón por la cual no se pueden medir los monopolos magnéticos, unas partículas que los científicos nunca han encontrado. Decía que no los vemos porque al comienzo del universo hubo una expansión tan violenta y tan rápida que quedaron regados por el universo. Y ese es uno de los problemas que resuelve la teoría inflacionaria. No es que cambie el panorama, pero confirma la teoría. En resumen: Alan Guth probablemente se va a ganar el Nobel. Esa es la mejor forma de explicarlo.

¿Hace cuánto estaban tratando de comprobar esta teoría?

Nosotros, en particular, comenzamos a trabajar en esto hace seis años. El equipo de Bicep, que está en la segunda etapa del experimento, hace casi ocho años. Otro grupo, los de Planck, que trabaja con un satélite, llevan veinte años.

¿Qué otros hallazgos esperan hacer?

Este, hasta ahora, es el comienzo de la historia. El satélite es mucho más poderoso que el telescopio de la Antártida. El trabajo de Bicep es impresionante y se ganaron la primicia. ¡Nos chiviaron! Pero en septiembre se van a tener más resultados con este satélite, porque va a medir el cielo y es mucho más sensible. Tiene más cubrimiento.

¿Qué significarían esos resultados?

Sería la confirmación de los hallazgos recientes. Todo se puede resumir en un número. Pero la precisión con la que se mida es mucho más grande con el satélite. Estamos esperando la confirmación total.

¿De qué manera se relaciona este descubrimiento con otras teorías?

A la gente le gusta hablar de cómo esto es complementario del hallazgo del bosón de Higgs. Y es relevante en ese sentido porque estamos presenciando unos niveles de energía que nunca vamos a poder ver en la Tierra. Les da una pista tremenda a los que trabajan allá.

¿Y ya no los pueden chiviar?

Estoy trabajando con Planck, los del satélite, y esto fue como un sacudón terrible. Lo que dijo Clem Pryke es que se encontraron con algo gigante que no esperaban. Con eso, los del satélite se dieron cuenta de que hay que acelerar todo.

¿Por qué ellos lograron hacer el hallazgo y ustedes no?

El equipo de Kovak es muy cercano al mío. Lo que nosotros íbamos a hacer era utilizar el mismo telescopio y utilizarlo en un globo, porque así evade un montón de problemas de lidiar con la atmósfera terrestre. Entonces el precio que pagaba el equipo de Kovak al tratar de medirlo desde la tierra era el tiempo. Nosotros íbamos a medir lo mismo y la aproximación era que con dos semanas de vuelo de nuestro globo hubiéramos chiviado el trabajo de Kovak.

Pero ¿alcanzó a trabajar con Kovak?

Sí, lo conocí, pero era cercano. Es un profesor muy joven, es un salvaje. Trabaja mucho. Ha hecho como doce visitas al Polo Sur en los últimos veinte años. Esos profesores son muy dedicados, trabajan muy bien en grupo y son terriblemente pacientes. Por ejemplo: la estación del Polo Sur está abierta desde septiembre hasta febrero. Todos los científicos van allá y a usted le toca trabajar en un espacio de diez metros cuadrados, con gente y mucho ruido.

¿Cómo se vinculó al grupo de trabajo?

Yo comencé a trabajar con Spider en 2008, pero, por varias cosas que voy a contar en la historia que publicaré el lunes en El Espectador, tuve que cambiar de tema. Ahora estoy trabajando en el campo magnético de la galaxia.

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