3 Sep 2008 - 8:56 p. m.

Fábrica de ratones

El Instituto Nacional de Salud produce 30.000 roedores al año. Pero esto no es suficiente para suplir la demanda del país, por lo cual ya se inició la construcción de un nuevo bioterio.

Pablo Correa

En un afiche, pegado en una de las paredes del laboratorio del Instituto Nacional de Salud, en Bogotá, donde se crían más de 30.000 ratones de experimentación cada año, se lee: “Los ratones de laboratorio han salvado más vidas que el número de emergencias”.

Para Francisco Ruiz, uno de los médicos veterinarios responsables del funcionamiento de esta “fábrica de ratones”, la frase no es una exageración. Estos pequeños roedores se han convertido en uno de los pilares de la ciencia moderna.

Millones y millones de ratones son utilizados cada año en todo el mundo para desentrañar secretos en el campo de la neurología, la investigación en cáncer y la oftalmología. Se utilizan para probar efectos nocivos y benéficos de toda clase de fármacos, hacer pruebas de control biológico, para avanzar en el conocimiento del sistema inmunológico y de enfermedades como la epilepsia, la arteriosclerosis y las enfermedades cardiovasculares. La lista es interminable.

Aunque en apariencia, seres humanos y ratones parecen tener poco en común, para los investigadores el parentesco es innegable: compartimos un genoma similar gracias a un último antepasado común hace 60 millones de años. Mientras los ratones tienen su genoma agrupado en 20 pares de cromosomas, los seres humanos lo tiene dividido en 23. Esas semejanzas, la fácil manipulación, y su acelerado ritmo reproductivo, convierten a los ratones en un modelo ideal de experimentación.

Nuevo bioterio

Pero criarlos no es una tarea sencilla. En Colombia, salvo pequeños bioterios en universidades como la Nacional y la de Antioquia, sólo el Instituto Nacional de Salud produce en grandes cantidades estos animales.

“Todo lo que entra debe esterilizarse”, explica Francisco Ruiz, “todo pasa primero por un autoclave que funciona a 132°C. La viruta que sirve de cama a los ratones es de pino, traída desde Caldas. Un sistema de inyección y extracción de aire se encarga de renovar todo el aire entre 10 y 12 veces por hora para evitar la acumulación de amoniaco presente en la orina de los animales. Cada tercer día debemos cambiar todas las cajas de los ratones”.

Los funcionarios se desinfectan y visten con trajes especiales para evitar contaminar con virus y bacterias a los ratones. Por si fuera poco, cada uno de sus movimientos dentro del edifico debe obedecer reglas que pueden parecer exageradas. Por ejemplo, primero colocarse el guante de la mano derecha, luego el de la izquierda, o la ruta para limpiar el suelo del laboratorio.

El resultado de estos esfuerzos son ratones certificados y sanos. Una de las variedades más comunes, los ratones ICR (Mus musculus) tiene un precio de 7.000 pesos por unidad. Otros, los Balb/c, que sufren una alteración genética, llegan a costar hasta 21.000 pesos cada uno.

Pero la demanda en el país supera la oferta, lo cual ha obligado a las directivas del instituto a pensar en construir un nuevo bioterio, que reemplace al que existe desde principios de los años noventa. La meta del proyecto, que ya está en marcha, esduplicar la producción actual llegando a los 60 ó 70 mil ratones por año.

“Con el nuevo bioterio pretendemos producir ratones absolutamente libres de patógenos que cumplan con todos los requisitos internacionales”, apunta Fernando.

Mientras se termina la construcción del nuevo edificio, que contará con toda la infraestructura tecnológica necesaria, el viejo bioterio seguirá supliendo las necesidades del país bajo la más estricta disciplina.

 pcorrea@elespectador.com

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