30 Nov 2009 - 2:00 a. m.

“Farc esperan cambio de gobierno”

Según comunicación interceptada por el Ejército al grupo subversivo.

Redacción Judicial

Hace dos semanas unidades de inteligencia de las Fuerzas Militares detectaron una señal de radio UHF que no coincidía con los códigos y frecuencias que venían manejando y descifrando, desde hace 17 meses, luego de la Operación Fénix que concluyó con la muerte de Raúl Reyes. Los oficiales de inteligencia en Bogotá fueron los encargados de analizar los mensajes que se utilizaban y de monitorear por algunos días más la voces que salían de la radio.

Durante más de una semana estudiaron el contenido completo del mensaje interceptado y sólo cuando tuvieron certeza de que se trataba de la más reciente comunicación de las Farc, procedieron a ponerlo en conocimiento del alto mando militar, que está completamente seguro de que este documento es la más reciente prueba de que las Farc ya no tienen las abultadas finanzas con las que contaban hace algunos años y que su próxima jugada política de cara a un proceso de negociación va a depender de las elecciones del año próximo.

De acuerdo con las fuentes militares consultadas por El Espectador, el secretariado de las Farc, bastante fracturado por los operativos oficiales, está a la espera de los resultados electorales para entrar a proponerle al gobierno un nuevo escenario de diálogo. “Ellos (Farc) esperan un cambio presidencial para el 7 de agosto de 2010”, reveló el general Freddy Padilla de León.

De hecho, en la comunicación radial, la voz que transmite el mensaje, que resultó ser una operadora de telecomunicaciones de las Farc que desde hace algunos años fue asignada a manejar las comunicaciones de Timoleón Jiménez, alias Timochenko, advierte que hay “esperanza para el movimiento en un (sic) gobierno distinto”. Expertos oficiales que llevan más de una década escuchando y leyendo documentos, correos y conversaciones de esta guerrilla, aseguraron que la idea que internamente están manejando y sobre la cual se disponen a hacer sus planteamientos políticos es que “el presidente Álvaro Uribe Vélez será derrotado en las urnas, a pesar de que la Corte Constitucional avale el referendo”.

Según los analistas, el secretariado de las Farc cree que un gran porcentaje del electorado se va a “alzar en busca de una opción distinta (a Uribe)” y que habrá “un redireccionamiento” en cuanto a la política de seguridad democrática. Para las Farc, a partir del 7 de agosto de 2010 se abre un nuevo espacio de negociación y “por eso ellos están fortaleciendo su política de resistir y no de enfrentar”.

Precisamente, el segundo punto que analizaron los oficiales de inteligencia es que “hay una variable que permanece inalterable en las Farc y que está consignada en la operación Resurgir. Consiste en esconderse y evadir la acción de las Fuerzas Militares y de la Policía hasta que se produzca un desgaste oficial por la ausencia de resultados”.

Y el tercer punto de la comunicación que tiene en máxima alerta a brigadas y batallones, así como a estaciones de policías y a patrulleros, es que “las Farc van a estar muy atentas al más mínimo descuido o error para atacar”. El propio general Padilla de León explicó que una situación como ésta ya se vivió en Corinto (Cauca), donde hubo hostigamientos de la guerrilla sin que la respuesta militar lograra mayor contundencia distinta a obligar a un repliegue de los subversivos.

El cuarto punto de la comunicación habla de que las Farc utilizarán, de ahora en adelante, a un solo guerrillero para realizar acciones de mínimo impacto. “Ellos hablan de los escogidos y son insurgentes muy jóvenes, pero con preparación de acciones de guerra de corta duración, como por ejemplo lanzar una granada a una patrulla”, sostuvo un alto oficial, quien destacó que esta modalidad tendría que ver con la dificultad que tienen las Farc para moverse en grandes columnas como ocurría hace algunos años.

El quinto punto del “la radista” de Timochenko es que reconoce que el dinero que recibían en años pasados ha ido mermando y que eso se debe a que “ha disminuido el secuestro extorsivo y que hay mayor presencia policial en los laboratorios y zonas de cultivo de cocaína”.

El sexto punto, y que aún permanece en estudio por parte de las unidades de inteligencia oficial, tiene que ver con la llamada “ofensiva jurídica” que emplearían las Farc para desprestigiar a comandantes y jefes militares y de Policía. Sobre este punto hay mucho hermetismo, pero El Espectador conoció que en los despachos oficiales hay información suficiente para esclarecer quiénes están detrás del diseño de la estrategia, en los tribunales, para acusar de maltratos, violaciones de Derechos Humanos y homicidios fuera de combate a uniformados.

Esta información ya circula en el alto Gobierno y las alarmas volvieron a prenderse. En la comunicación, sin embargo, es claro que las Farc dan cuenta de algunos problemas internos ocasionados, principalmente, por la indisciplina de algunos guerrilleros que, al parecer, han hecho fuertes reclamos a sus jefes de que sólo huyen y de que no alcanzan a dormir dos noches seguidas en un mismo campamento.

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