17 Nov 2009 - 2:00 a. m.

Giros inesperados de una licitación satelital

En medio de un supuesto direccionamiento para que gane una compañía rusa, este lunes se presentan ofertas en un proceso que busca garantizar las comunicaciones por veinte años.

Norbey Quevedo H.

En las oficinas de los aspirantes se intriga. En los despachos oficiales se rumorea. El asunto entre los técnicos y abogados de telecomunicaciones es la comidilla de los últimos días. Todos coinciden en que una de las más importantes licitaciones del sector ya tiene dueño: una compañía rusa.

Y hasta los asuntos de la geopolítica mundial se han mencionado para cuestionar el negocio del año en Colombia en materia de tecnología: la adjudicación del Sistema Satelital de Comunicaciones Sociales de Colombia (Satcol), que busca optimizar la prestación del servicio de telefonía social, Compartel, durante los próximos veinte años.

Un negocio para el que el Ministerio de Tecnologías de la Información de las Telecomunicaciones destinó un presupuesto de US$265 millones y cuya presentación de ofertas tendrá como plazo máximo hoy a las 3 de la tarde.

Como cualquier licitación importante, las dudas y los codazos entre los participantes son usuales, pero esta vez las inquietudes y suspicacias sobre uno de los participantes, la compañía ISS/ Intersputnik de Rusia, van más allá de lo puramente económico, técnico o legal. En esta ocasión los competidores y algunos interesados en el sector no entienden cómo se le pueda adjudicar el negocio a una compañía de un país que justamente tiene un convenio armamentista con Venezuela, en instantes en que las relaciones con los vecinos no están en el mejor momento.

“Creo que ya que Colombia se metió en un asunto de esta envergadura debe tener absoluta confiabilidad de quién va a ser el operador y debe tener la certeza de una opción confiable más que económica en el proceso, porque aquí están inmersos elementos de política exterior. Uno debe estar tranquilo de que desde arriba no lo están espiando y no puede fracasar un proyecto para desarrollar las comunicaciones sociales durante los próximos veinte años”, aseguró un experto del sector.

Además de la compañía rusa, se han mostrado interesados en el proceso otras compañías de Canadá, Luxemburgo, México, Francia y Estados Unidos, pero todo apunta a que esta tarde sólo presenten ofertas las empresas ISS/ Intersputnik de Rusia, Telesat de Canadá y posiblemente Loral de Estados Unidos.

Al respecto, la ministra de Tecnologías, María del Rosario Guerra, ha descartado cualquier direccionamiento del proceso y, por el contrario, aseguró que a la licitación se presentarán al menos tres oferentes.

No obstante las garantías que ha ofrecido la funcionaria en el caso, varios asuntos han incomodado a los aspirantes. Por ejemplo, uno de ellos no ve con buenos ojos que la representación de la compañía rusa esté a cargo del empresario William Vélez, un hombre muy cercano al Gobierno. De hecho, el aspirante denunció una reunión que hubo sobre el tema en la Casa de Nariño en la semana del 28 de septiembre al 2 de octubre y dijo que contó con la participación del embajador de Colombia en Rusia, Diego Tobón.

Tampoco causó mejor impresión otra reunión que alertó otra fuente cercana al proceso. Una cita en la Presidencia de la República a la que asistieron, además del propio Vélez, un reconocido abogado experto en telecomunicaciones y un ex ministro de Relaciones Exteriores el pasado 14 de octubre.

Pero quizá lo que ha dejado más dudas entre los interesados son algunos ajustes que se han hecho al proceso, que se inició el pasado 25 de septiembre. Por ejemplo, se cuestiona porque se respondió positivamente a la compañía de Rusia en el sentido de utilizar la Banda K. En cristiano, quiere decir que se permite la utilización de una banda experimental para un país como Colombia, ubicado en una zona tropical con altos niveles de lluvias.

Otro factor objeto de reparos técnicos consiste en que mediante una adenda en el proceso se permitió la acreditación de experiencia en plataformas y vehículos que no han sido probados suficientemente en el mundo.

En términos de manejo de pólizas de garantía, también inquieta a los expertos el hecho de que se disminuyeron las coberturas de las garantías y ahora son mucho menores que al inicio de la licitación. Otro aspecto que se analiza hace referencia a que el centro de relevo esté en un país diferente a Colombia.

Al respecto, El Espectador conoció que los representantes de la compañía rusa en Colombia han manifestado a funcionarios del Ministerio de Comunicaciones su disposición a participar del proceso, desmienten cualquier señalamiento y manifiestan su intención de cumplir con todas las especificaciones propuestas en el pliego de condiciones.

Por lo pronto, las alarmas en el sector de las telecomunicaciones están prendidas. Todos reconocen los avances que ha tenido el país en términos de telefonía social y con este proyecto que busca ampliar y optimizar este servicio se quiere que no termine siendo un dolor de cabeza. Se tiene prevista la adjudicación de la licitación a mediados de diciembre. En un proceso que, como toda licitación que se respete, siempre será objeto de polémicas.

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