7 Mar 2014 - 8:47 p. m.

“Hay que darle una mirada al pacífico”: Ana Lucía López

La vallecaucana ganadora del premio Mujer Cafam de este año quiere que su barco vuelva a navegar por la salud de la población menos favorecida de su región.

Tatiana Molina Vargas

Ana Lucía López, una economista con especialización en Proyectos Sociales y Cooperación Internacional, y en Economía y Gestión Ambiental con abordaje psicosocial comunitario, es la ganadora del vigésimo sexto Premio Cafam a la Mujer 2014. Oriunda de Pradera (Valle del Cauca), lleva más de 20 años trabajando por la comunidad más desprotegida de la región del Pacífico.

En 2005, López fundó la Patrulla Social del Pacífico. Un año después, fue aprobado el presupuesto para crear ‘El San Raffaele’, un barco hospital con capacidad de atender a más de 2.500 personas en diferentes consultas de medicina en departamentos como Chocó, Cauca, Valle y Nariño pero que en la actualidad se encuentra anclado por falta de recursos económicos. En entrevista con El Espectador manifestó su preocupación e interés por esa región de Colombia y envió un mensaje a las mujeres en su día.

¿Cómo empieza el proyecto?

Ana Lucía López: Mi labor en el Pacífico colombiano empieza hace 26 años, comencé en la Fundación Patrulla Social. Desde allí recorrí el Pacífico evidenciando las diferentes necesidades de las comunidades apartadas y visualicé la deficiencia en el acceso al servicio de salud de las comunidades de esa región.

¿De dónde surge su interés por la labor social?

A.L: Soy hija de campesinos, vivía la desigualdad social. Entonces desde muy niña me inquietaba ver por qué unos tenían y otros no teníamos. Empecé a perfilar ese sueño de que en algún momento, cuando yo fuese profesional, podía hacer algo por las comunidades desprotegidas, desde ahí arranca mi vena social.

¿Por qué en esa región?

A.L: Soy del Valle y el trabajo con Patrulla Social del Pacífico se ha hecho a lo largo de Chocó, Cauca, Valle y Nariño, todo el Litoral Pacífico. Ahí me quedé porque las necesidades son inmensas y el abandono es terrible.

¿Qué le ofrece la Patrulla Social del Pacífico a las mujeres?

A.L: Siendo mujer y feminista, considero que una de las grandes ayudas han sido alternativas como el derecho a planificar. Los conceptos y la cultura han cambiado un poco. Desde que yo empecé a trabajar a los 20 años, el tema de la planificación era vetado, pero ahora ellas no lo hacen porque no tienen acceso a los métodos de planificación. Hemos atendido partos de niñas de 12 años y uno se pregunta por qué y no es porque no quieran o no sepan; sino porque no tienen realmente el método a tiempo. Les hemos dado ese derecho a la salud sexual y reproductiva de las mujeres.

¿Qué reacción han tenido ellas?

A.L: Es impresionante. El 80% de personas que se suben al barco son mujeres, nosotros llevamos ginecobstetra, ofrecemos todos los métodos de planificación. Además llevamos programas educativos y de sensibilización. Atendemos y capacitamos a las parteras de la región, fortaleciéndolas para que su trabajo sea más efectivo y también a las madres comunitarias, para actualizarlas en los temas de salud para prevenir enfermedades de los niños que ellas cuidan.

¿Parte del dinero que recibió se destinará al proyecto?

A.L: Sí. Tenemos dificultades económicas en la fundación. Algo del dinero si se destinará para la Patrulla porque yo soy la única representante legal y la única doliente de la fundación en este momento.

¿El Gobierno o la empresa privada le ayudan?

A.L: No, pero nosotros ya veníamos trabajando con el Ministerio de la Salud en un proyecto, no nos habían podido dar el recurso porque somos una entidad privada y estaban ellos buscando la figura para entregarnos dinero y aportarnos.
Pero también es un llamado para la empresa privada para que le den una mirada al Pacífico, que nos conozcan y nos incluyan en sus programas de responsabilidad social. También se pueden unir con convenios y donaciones.

¿Qué le espera al barco?

A.L: Inicialmente que se reactive. Lo primero que tenemos que hacer es subirlo a un astillero porque lleva tiempo anclado, se ha deteriorado y necesitamos dinero, eso cuesta alrededor de $120 millones. Luego, hacer todo el mantenimiento del barco para que se vuelva operativo y una vez pase eso, articular nuevamente el flujo de recursos para empezar a programar las misiones.

¿Cuál es el mensaje para las colombianas en el Día de la Mujer?

A.L: Las mujeres colombianas somos emprendedoras pero no nos creemos realmente lo valiosas que somos. Un mensaje de lucha, de resiliencia. Cuando uno pasa por crisis y aprende de a fortalecerse de ellas, renace. Eso me ha pasado, desde muy pequeña vivía en condiciones desfavorables y me puse una meta, un sueño que me dejó donde yo quería. El mensaje es seguir luchando y no dejar que pasen por sus principios y sus derechos como mujer.

Entonces, ¿Cuál sería el gran reto de la mujeres?

A.L: No apostarle al silencio, hay algo más fuerte que eso. Hay muchas personas y organizaciones que ayudan, es no quedarse resignado a padecer injusticias y maltratos. Es denunciar y luchar por el respeto que nos merecemos.
 

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