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18 Aug 2011 - 4:54 a. m.

"Hay que sanar las heridas": Adriana Gutiérrez

Corte Suprema decidió archivar la investigación que adelantaba contra la exsenadora por sus presuntos vínculos con las autodefensas.

Alexánder Marín Correa

La excongresista Adriana Gutiérrez Jaramillo duró 54 meses en la “picota pública”, por una investigación preliminar en la Corte Suprema, por presuntos nexos con paramilitares. La mantuvieron en ascuas viendo este tiempo cómo a verdaderos “parapolíticos” los procesaron, los condenaron y los dejaron en libertad.

A ella le abrieron proceso en abril de 2007, tras la aparición de una fotografía en la que estaba junto a Maribel Galvis, líder del municipio de La Dorada (Caldas) quien  alcanzó a ser presidenta del Concejo de dicha localidad y luego se desmovilizó junto a Ramón Isaza y sus Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio.

Le notificaron la investigación siendo senadora electa. Tras el escándalo y la demora en el proceso, renunció a su curul el 30 de enero de 2009. Finalmente, ayer la Corte tomó la decisión de archivar la investigación preliminar. El Espectador habló con la excongresista.

“Al fin salí de esto”

¿Cómo recibió la noticia?
No he sido notificada, pero es noticia que refresca nuestra credibilidad. En este proceso no hubo una persona, ni siquiera enemigos políticos, que hubieran declarado en mi contra.

¿Cómo vivió estos años?
Esto empezó anónimo, modalidad que se ha convertido en una herramienta para acabar con la honra de una persona pública. Fue una situación penosa y un proceso largo, que me truncó muchas esperanzas, justo cuando existía un plan para recuperar el nombre de la clase dirigente de Caldas.

Si estaba segura de su inocencia, ¿por qué renunció?
Fueron los medios de comunicación los que se encargaron de eso. Cada ocho días me metían a la cárcel y tengo mi dignidad, no soportaba más ese maltrato.

Hay otros de su partido en Caldas, como el senador Mauricio Lizcano y el exalcalde de La Dorada César Alzate, que siguen procesados por parapolítica
Son casos similares al mío. Las denuncias fueron anónimas. En el caso de Lizcano le señalan otros hechos, pero tampoco avanza ni le resuelven su situación. Insisto, la solución es que cada denuncia tenga rostro, para que estos procesos penales no se conviertan en instrumento político.

Pero en Caldas sí hubo influencia paramilitar...
Es una realidad, de ahí las dificultades para hacer política en este departamento. Hubo paramilitares y guerrilla. En ese escenario, el debate en la investigación es más exigente.

¿Qué se debe corregir para evitar estos episodios?

Las denuncias anónimas estaban bien en la época cruda del narcotráfico, pero las condiciones han cambiado en el país y ya no las deberían aceptar, porque están haciendo mucho daño y las están usando los opositores políticos. La justicia se convirtió en instrumento político. El Congreso debería revisar eso.

¿Por qué instrumento político?
Las denuncias se convirtieron en una forma de combatir al opositor. Por culpa de unos políticos que no son tan santos, a cualquiera que le abren un proceso la gente lo cree culpable. Las denuncias las están usando para atacar a su contrincante, dejar su nombre en entredicho y dañar su honra.

¿Qué le dice a la Corte?
Ojalá agilizara los procesos que siguen estancados, porque esa demora hace daño. Procesos tan largos no le hacen bien a la democracia. Espero es que el Congreso legisle para cambiar este tipo de situaciones, para que haya una justicia ágil, porque una justicia que llega tarde no es buena.

Política
Con su situación resuelta, ¿piensa ser de nuevo candidata?
No sé. Hay sentimientos encontrados. En este país no vale la pena ser funcionario público. Primero hay que sanar las heridas, antes de tomar una decisión.

¿Cómo está el ambiente político en Caldas?
Todos están muy escépticos, por los reiterados escándalos de corrupción en la Gobernación y todo sigue en investigación. En el país existe un manto de duda sobre toda la clase política de este departamento y por eso la gente está escéptica.

¿Cree que la salida de Ómar Yepes y Víctor Renán Barco del escenario político servirá?

Esa es la esperanza. Vamos a ver si los caldenses se animan y en eso estamos trabajando.

¿Hay garantías para las elecciones en Caldas?
Sí, aunque se ha venido enrareciendo el ambiente. Ya no se puede recorrer tranquilamente el departamento como antes. Este año dicen que se están reorganizando los paramilitares y la guerrilla, aunque las autoridades lo niegan. El riesgo sigue latente.

Fue una de las escuderas del expresidente Álvaro Uribe, ¿sigue fiel a él?

Claro que seguiré fiel al expresidente Uribe, hasta el final. Lo acompaño por convicción, desde que lo conocí como gobernador de Antioquia.

¿A pesar de su choque con el presidente Santos?

Eso lo tendrá que arreglar él, en eso sí no me meto.

¿A pesar de los líos judiciales de sus principales escuderos?
Ojalá esos procesos terminen bien. Yo he sido víctima de esa clase de procesos y espero que todo se aclare.

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