26 Mar 2011 - 10:00 p. m.

Hora de energías limpias

Algunas fuentes energéticas tienen un precio que no todos están dispuestos a pagar. Expertos analizan el futuro de los combustibles renovables como opciones satisfactorias.

Redacción Vivir

En el mundo existen 442 reactores nucleares activos. Tras el accidente en la central de Fukushima es inevitable pensar que lo que en realidad tenemos son 442 bombas atómicas que en cualquier momento pueden producir un desastre de dimensiones incalculables.

Aunque resulta esperanzador que ya exista la tecnología para extraerla de fuentes tan diversas como el Sol, el viento, las mareas, el bagazo de la caña, la cáscara de un banano y hasta la basura, la verdad es que falta recorrer un gran trecho antes de que se conviertan en una alternativa real para las exigencias mundiales.

Lesme Corredor, docente investigador de Uninorte y miembro del Consejo Mundial de Energía, está convencido de que por los próximos 50 años el petróleo seguirá siendo el rey a pesar de las consecuencias ambientales que provoca su uso.

¿Por qué no logran ganar más espacio en la torta energética las fuentes renovables, menos agresivas con el medio ambiente? “En el caso del petróleo, se explota un recurso sin pagar a la naturaleza por ello. En cambio, si vas a producir biocombustible te toca sembrar la planta, hacer la extracción y todo eso eleva el valor”, explica Corredor. También hay que sumar la falta de voluntad política y algunos problemas tecnológicos por resolver para asegurar un suministro a gran escala.

Frente a este panorama mundial, Germán Corredor, director del Observatorio de Energía de la Universidad Nacional, cree que Colombia tiene un enorme potencial. Por sus condiciones geográficas el país es dueño de un tesoro eléctrico: “Tenemos una capacidad hidroeléctrica de unos 90.000 megavatios y en este momento tan sólo estamos aprovechando 8.000”.

Hoy las hidroeléctricas generan más de la mitad de la electricidad nacional. Aunque esta energía seguirá siendo dominante, fuentes como el carbón crecerán en el futuro, según el Plan Energético Nacional. Cálculos del gobierno norteamericano clasifican la reserva de carbón de Colombia como la sexta más grande del mundo y la mayor de Latinoamérica. Sólo este sector representa el 46% de la inversión extranjera directa en el país.

En materia de energías limpias y renovables, después de la hidroelectricidad, le siguen en importancia los biocombustibles, en especial los provenientes de la caña de azúcar y la palma africana, por la alta eficacia que han demostrado estos cultivos en comparación con otros como la yuca, la remolacha o el banano. Esto mientras se abren paso los biocombustibles de segunda generación, asociados con el aprovechamiento de residuos orgánicos de la madera o el bagazo.

Para finales de 2011, los demógrafos aseguran que la población de la Tierra llegará a siete mil millones de personas (había seis mil millones de humanos apenas hace 12 años). Sin embargo, puede que el problema más inmediato no sea el espacio (según la National Geograhic Society, todos los seres humanos, uno al lado del otro, cabrían en el área de Los Angeles).

El desafío, al menos el más ingente, es cómo la humanidad emplea sus recursos, entre ellos la energía. La cifra es contundente: el 5% de la población consume el 23% de la energía. Al final del camino, parte de la cuestión del aprovechamiento de los recursos se resolverá, como lo dijo el exvicepresidente de Estados Unidos Al Gore en su visita a Colombia: “El futuro pertenece a los innovadores”.

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