23 Dec 2011 - 5:06 p. m.

'José Celestino Mutis', el jardín secreto de Bogotá

Nada mas bello que la sensación de paz que me prodigaste un día de lluvia en tu jardín secreto: el Jardín Botánico «José Celestino Mutis».

MH Escalante

Bogotá, quiero decirte que te amo. Aunque deteste que te asalten los mercaderes ambulantes como si fueras cualquier infierno de pueblo grande. Amo la posibilidad que me das de caminar un sábado desde tu pulgoso centro hasta mi barrio… Amo tu Carrera 7a, tu Planetario, tu Parque Nacional. Me encanta adentrarme en tu bullicioso barrio de la « La Javeriana », me regocijo con tus almacenes de zapatos de la Calle 60. Me gusta tu Iglesia de Lourdes, repleta de desesperados o de simples piadosos, me infunde respeto ese estado de postración.

Amo tu insoportable Avenida Chile, caótica, contaminada, la calle de mi colegio. Hoy sólo queda de él su capilla y esos inmensos edificios que construyeron en el que fuera mi patio de recreo. Cuando me das tiempo en medio de ese desenfrenado ritmo que sueles imponerle a tus habitantes, me tomo un café aguado en tu ruidosa y desordenada Carrera 15 en El Lago. Me encanta ver pasar a tantos hombres y mujeres de toda Colombia, los mejor empleados con una misteriosa ficha de identificación colgada en el cuello.

Te adoro Bogotá porque me das frescura y desenvoltura para moverme por cualquiera de tus puntos cardinales : Country, Quirigua, Quiroga, Quirinal, Salitre, Quinta Paredes, Castilla, Ciudad Jardín, 20 de Julio, Egipto, San Felipe, Minuto de Dios, Rionegro, Niza, Oh !Santa Barbara, Polo Club… con la certeza de que el minuto que pasa jamás sera como el siguiente.

Mi predilecto sigue siendo tu horrible Chapinero. Sí, soy masoquista. Camino por tu Carrera 13 abiréndome paso entre busetas, peatones y ciclistas que se aventuran por una ciclovía adaptada para una ciudad europea, no para ti Bogotá, que no conoces de urbanismo ni de civilidad.

Amo tus flores de la Calle 68 con Avenida Caracas. Amo tu vituperado TransMilenio cuando emprende su ruta desde Los Héroes hacia abajo, por la calle 80, esa vena larga, espaciosa, diversa, que deja desfilar tu esencia de ciudad grande y moderna y a la vez arcaica, sorprendente urbe latinoamericana.

Te cuento Bogotá que también me han atracado en tus mejores sectores. Pero lo mismo me ocurrió en Quito. El ladrón ecuatoriano me rasgó la mochilita con un cuchillo. El de tu calle 85 tuvo la gentileza de pedírla…

Cuando comienzo a sentir los síntomas de la detestación por tí, querida Bogotá, me albergo en «La puerta falsa» para calmarme con tu delicioso chocolate santafereño. Esa poción mágica me da el ímpetu que necesito para aventurarme luego por tu peligrosa Candelaria. Es verdad : ahí trato que rateros, borrachos y pordioseros, no nos encontremos al mismo tiempo en el mismo metro cuadrado. Al fin y al cabo ellos son los vecinos de tus nuevos « hipters" , los intelectuales del siglo de las luces que se instalaron en tu codiciado Centro Histórico. Ellos tuvieron la suerte de comprar inmensas y bellas casonas a los verdaderos bogotanos, por simbólicas sumas de dinero?

Ahí abunda el snobismo es cierto, pero también muchos extranjeros: americanos franceses, alemanes, italianos, completamente embobados con tus misterios. Mientras que algunos te insultan cuando amanece, otros te estudian, te analizan, te gozan y te captan en fotografías, textos, documentales, relatos, dibujos...

Ah y tus Cerros Bogotá ! no hay otra ciudad que te iguale con tan bello paisaje natural. Pero nada mas bello que la sensación de paz que me prodigaste un día de lluvia en tu jardín secreto : el Jardín Botánico «José Celestino Mutis».

Felíz Navidad y Próspero Año 2012, querida ciudad.

Por Francaditalia, colaboradora de Soyperiodista.com

 

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