16 Mar 2011 - 9:57 p. m.

La clave para vivir más está en la niñez

Durante 20 años, investigadores estudiaron a 1.500 individuos y encontraron que ni el estrés ni el pesimismo acortan la vida.

Mariana Suárez Rueda

Descubrir el elíxir de la eterna juventud se ha convertido en una de las más grandes obsesiones del ser humano. Cremas, dietas y tratamientos que disimulen el paso de los años y aumenten la posibilidad de vivir más tiempo, son cada vez más apetecidos. Tampoco han faltado estudios que recomienden no estresarse tanto, reír con frecuencia, relajarse y dejar a un lado el negativismo para garantizar la longevidad.

Sin embargo, una de las investigaciones más ambiciosas que se han realizado y cuyas conclusiones se conocieron esta semana, reveló las prácticas que funcionan para vivir más y aquellas que son inútiles, como resultaron ser las mencionadas anteriormente.

Howard S. Friedman, director del Proyecto Longevidad, nombre con el que fue bautizado este estudio que inició el psicólogo Terman Luis, de la U. de Stanford, le contó al periódico ABC de España que es sorprendente comprobar cuán a menudo los supuestos comunes se equivocan.

Después de realizar un seguimiento de la vida de 1.500 personas durante los últimos 20 años y recopilar información acerca de su historia familiar, sus relaciones, hobbies y otros detalles, los científicos de la U. de California, dirigidos por Friedman, encontraron que son las características de la personalidad y la manera como un individuo se relaciona con otros durante su infancia, los factores que determinan el riesgo de morir o no unas décadas más tarde.

Friedman asegura que este hallazgo les permitió llegar a una nueva comprensión sobre la felicidad y la salud. “Encontramos que los participantes más alegres durante su niñez tuvieron vidas más cortas y los individuos prudentes fueron los que vivieron más años”.

¿Por qué? Según el estudio, parte de la explicación consiste en que los niños más felices tomaban más riesgos que afectaban su salud y se preocupaban menos por cuidarse. Junto a esta conclusión se desprenden otros cinco hallazgos que dan luces sobre aquellos factores que realmente contribuyen a la longevidad.

A trabajar

Trabajar menos y no estresarse no garantiza una vida más longeva. Lo que sí se sabe es que las personas productivas viven más que aquellas que no se alteran por asuntos laborales.

Mejor casados...

Los hombres casados durante mucho tiempo parece que viven hasta los 70 años o más, mientras que menos de un tercio de los divorciados alcanzan esa edad.

Separaciones buenas

Divorciarse es menos dañino para la salud de las mujeres. Aquellas que se separan y nunca vuelven a casarse viven casi tanto como quienes tienen un matrimonio largo.

Diversión

Preocuparse a edades muy tempranas por las exigencias académicas se ha relacionado con una menor expectativa de vida. Los niños deben tener tiempo suficiente para jugar y divertirse.

El amor no es suficiente

Las personas que se consideran amadas y cuidadas tienen un mayor sentido del bienestar, pero eso no significa que vayan a vivir más. El beneficio de las relaciones sociales no está asociado con la longevidad.

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